Lunes 20 de noviembre 2000

























La sala de los milagros

En el séptimo piso del Hospital "Benjamín Bloom" en San Salvador está ubicada la sala de Neurocirugía, en donde a cada segundo los pacientes libran una dura batalla entre la vida y la muerte.

Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
Fotos Alex Sanabria

Daniel Zavala Pineda, de12 años, es un niño de cabello liso, piel morena y ojos negros, quien cada mes debe viajar desde la zona oriental hacia el Hospital Bloom, en donde se encuentra en constante chequeo médico.

La tragedia visitó a la familia Zavala Pineda el 24 de diciembre del año pasado, cuando un grupo de sujetos mató a balazos al padre del niño y a uno de sus hermanos.

Daniel quedó gravemente herido con un balazo en la cabeza, el cual penetró por la frente y salió por la parte de atrás del cerebro.

Pocas horas después, el pequeño fue trasladado hacia el hospital, en donde fue sometido a una operación en el cráneo que duró cerca de tres horas. Posteriormente fue intervenido en tres ocasiones más.

Gracias a Dios y a la habilidad de los neurocirujanos que lo operaron, Daniel logró salir adelante después de permanecer internado por casi tres meses.

No podía hablar, moverse, ingerir alimentos ni reconocer a sus familiares. Prácticamente no tenía muchas posibilidades de sobrevivir, afirma el doctor Ricardo Lungo, especialista en neurocirugía.

Desde que fue dado de alta en el hospital, Daniel se ha recuperado satisfactoriamente y ha vuelto a ser el niño juguetón y alegre del pasado, aunque aún padece algunas secuelas física que le acompañarán por el resto de su vida.

Recuperación milagrosa

El pronóstico de vida de Daniel cambió de forma dramática, ya que poco a poco ha logrado superar el trauma físico y emocional que le causó la herida de bala en la cabeza.

"Él tiene problemas de coordinación en su lado izquierdo, ya que una parte de su cerebro sufrió graves daños", afirma el doctor Lungo, quien dice que Daniel se ha convertido en uno de los niños símbolos que se ha recuperado después de permanecer a un paso de la muerte.

A cada momento ingresan al hospital pacientes desde los cero años de vida hasta los 12 años, que padecen de algún tipo de lesión o trauma que ha provocado lesiones en el sistema nervioso.

"Aquí tratamos de rehabilitarlos de diferentes formas, como por ejemplo colocándoles música con audífonos, jugamos con ellos, los paseamos en la sala, pero lo más importante es que sus padres les demuestren lo mucho que los quieren", señala el doctor.

Otra de las formas de estimulación que recomiendan los médicos es a través de la televisión, ya que esta les brinda una fórmula de distracción a sus cerebros y nervios dañados.

"Lamentablemente, en la sala de neurocirugía del hospital no hay un televisor en buenas condiciones, por lo que no podemos brindarles a los infantes la oportunidad de distraerse y de que se recuperen aún más rápido", afirma el especialista.

Al igual que los otros servicios que existen en ese hospital, en la sala de neurocirugía se encuentran pacientes que a diario luchan contra la muerte, poniendo su fe y su confianza en Dios y en los médicos que los atienden.

Necesitan ayuda

Entre las necesidades que se tienen en la sala de Neurocirugía se encuentra un televisor de 25 pulgadas, radiocaseteras portátiles y casetes con música clásica.

Según el doctor Lungo, ellos pretenden que los niños tengan un proceso adecuado de rehabilitación y estimulación, por lo que le hacen un llamado a las personas o empresas que les quieran ayudar para que se comuniquen a la Unidad de Relaciones Publicas del hospital, teléfonos 225-4481 y 225-4114.

Algunas estadísticas

Según datos proporcionados por la Unidad de Relaciones Públicas del Bloom, desde enero hasta octubre del presente año se ha reportado un total de 856 pacientes ingresados que han logrado sobrevivir, mientras que 47 han fallecido.

Entre los diagnósticos más frecuentes que se presentan, según el doctor Lungo, se encuentran los traumatismos intracraneales (producidos por sobadores), traumas en la cabeza (golpes, balazos, etc.), síndrome de Arnold Chiari (hidrocefalia y meningosele), tumoraciones cerebrales e hidrocefalia congénita, entre otras patologías.



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