Domingo 19 de noviembre


Dos conceptos mal entendidos
Disciplina y participación
Pedro Roque*

Un primer concepto a desmitificar es el de la disciplina para distanciarlo de la creencia, que la disciplina es restricción de la libertad personal de cada uno. Por toda nuestra geografía, en la ciudad y en el campo y, en casi toda la pirámide social, desde los que viven mejor hasta los que viven menos bien, observamos conductas contaminadas con pequeñas y grandes indisciplinas.

Las llegadas tarde a convocatorias, saltarse los semáforos, no ceder el paso a otros vehículos, no ceder el paso a los peatones, no cumplir con los plazos previstos para los pequeños y los grandes trabajos, es más bien normal que excepcional.

La raíz de esta conducta la podemos encontrar en que todavía no hemos ejercitado la disciplina en serio y no hemos visto, ni sentido sus grandes ventajas. Por otro lado, existe la creencia que la disciplina sólo es aplicable en organizaciones militares. Es cierto, en los ejércitos de todos los países existe una organización que incluye la disciplina como inherente y todos sus miembros la aplican diaria y estrictamente. Pero en la casa debe existir una disciplina hogareña, en las iglesias una disciplina eclesiástica, en la calle una disciplina urbana, en las empresas una disciplina empresarial y en las instituciones una disciplina institucional.

Cuando escucho la proyección de El Salvador del futuro en términos de competitividad, democracia, cultura y globalización echo en falta, que nunca hablan de un pueblo disciplinado tanto en los pequeños compromisos como en las grandes decisiones. Parece como que la conceptualización y el ejercicio de la disciplina no fueran necesarias para conseguir esa condición. Observando y analizando las conductas de las personas que viven en los países desarrollados, fácilmente y después de sólo algunas horas de haber llegado, uno se da cuenta del cumplimiento voluntario de las disciplinas sencillas y de los sistemas punitivos que existen para el no cumplimiento.

Aquí es bastante frecuente que una persona incumpla un compromiso y que se moleste mucho en lo personal porque se le llama la atención. Es normal que concientemente y a pesar del peligro que representa saltarse un semáforo, mucha gente decida correr el riesgo, es decir, irrespetar la disciplina de parar, luego negarlo y además no querer pagar la multa correspondiente.

En las empresas, a pesar de haber procedimientos para hacer las cosas e incluso haber reglamentos internos, muchas de sus cláusulas sencillas la gente no las cumple y además, sabiéndolo, los responsables de corregirlas no las corrigen. Esta conducta de los supervisores, además de ser en si una indisciplina, es la fuente de indisciplinas cada vez más significativas.

Desde mi punto de vista, la disciplina debemos entenderla como "la voluntad de hacer las cosas tal y como está previsto, tal y como los que diseñaron los procesos pensaron que hay que hacerlo, porque así es la mejor forma de hacerlo y seguramente, la más fácil, la más segura y la más económica."

No es cierto que la disciplina restringe la libertad y que a uno le obligan a hacer las cosas como otros quieren. Para mí, ser disciplinado y respetar los reglamentos y leyes establecidas no es una restricción de la libertad, sino el ordenamiento de nuestras libertades y la regulación de cómo hacer las cosas de forma organizada sin hacernos mal unos a los otros. Por ejemplo, en cosas tan sencillas como parar frente a una señal de "alto". Al cumplir yo la pequeña disciplina de parar y asegurarme que puedo entrar en la calle sin ningún tipo de riesgo, lo que en realidad sucede, es que cumpliendo con la disciplina me garantizo personalmente y a otros la eliminación de un riesgo, que de no hacerlo y con un poco de mala suerte, hasta me puede costar la vida. ¿Es tan difícil de entender esto? Parece que sí, por las continuas indisciplinas que observamos.

Concluyendo, la disciplina y el comportamiento disciplinado de todas las personas, en todas las disciplinas sencillas, es un factor muy importante y diferencial para que el país progrese y con él también nosotros y, por lo tanto, creo que deben considerarlo los planificadores del futuro del país y prever los recursos y los programas para la reconversión de hábitos.

Otro concepto que siento continuamente mal entendido es el de la "participación". Cuando uno abre un tema para que de forma participativa se discuta e incluso para que quienes participan aporten soluciones, resulta que lo que entienden es que se les pide una solución particular a cada uno. Además, asumen que lo importante al final es imponer la propia solución, la que a uno más le conviene o es más conveniente para quienes representa. Para llevarse el gato al agua se vale de todo, alzar la voz, advertir de lo que pasará si no se hace como él dice, amenazar e incluso ofender.

Resulta que si uno le pide una opinión a una persona respecto de un tema o una decisión que queremos tomar y el contenido de su opinión ya existía o sencillamente no es posible incluirla en la decisión final, también se molesta a nivel personal, como que si lo que se le preguntó fue qué quiere él que hagamos.

Otra versión que interesa comentar sobre la participación, es que frecuentemente la asumen como medio para dilatar en el tiempo las decisiones y que de cada estudio o análisis que se realiza de forma participativa, lo que al final se concluye es posponer y volver a posponer.

Para mí la participación es la posibilidad que se nos brinda de tomar parte en algo, o de incluirnos como parte importante en la solución de un problema, pero se nos invita siempre con la intencionalidad de que nuestra aportación sea positiva y sirva para agilizar las decisiones, no para frenarlas o volver las situaciones más complicadas y lentas...

Analice cómo entiende y asume usted estos dos conceptos y si está de acuerdo conmigo explíqueselos a otras personas, para que seamos un poco más disciplinados y participemos con positivismo en la solución de situaciones a las que se nos invita...

Si usted es empresario, gerente, supervisor, padre o madre de familia, recuerde que estas cosas como mejor se enseñan es con el buen ejemplo.


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