- Tema del
momento
- Cuestión de
vida o muerte
- Carlos
Mayora Re*
A
la fecha se cumplen poco menos de dos semanas de
las elecciones presidenciales en los Estados
Unidos. Muchos han estado pendientes del
resultado por motivos económicos, de
estabilidad de los mercados, de política
exterior, etc. Y a otros, pienso que
serán los menos, nos preocupa el
resultado de esta elección presidencial
también porque del presidente electo
dependen, literalmente, las vidas de muchas
personas, principalmente niños no
nacidos.
Las posturas de los dos candidatos son
claras: Gore -de acuerdo con sus declaraciones
durante la campaña presidencial- ha
tenido mucho peso en las decisiones del gobierno
de Clinton, relativas a la política
exterior norteamericana de impulso del control
natal y promoción del aborto dentro y
fuera de la unión americana. En ese mismo
período, Bush, que ha sido consistente en
sus declaraciones, sin importarle perder votos
por sus opiniones apegadas a los valores que
defienden la vida, ha enfocado el asunto desde
una perspectiva muy diferente: con la conciencia
clara de que en Estados Unidos hay un gran
número de personas que creen que la vida
humana es un valor absoluto, sin hacer
diferencias entre la vida de un niño en
el seno de su madre o la de un recién
nacido.
Entre las acciones contra la vida que el
gobierno Clinton-Gore ha completado en los
últimos años, está la
anulación de la Política de Ciudad
de México de 1984, como se conoce al
acuerdo de la Conferencia Mundial de
Población realizada en esa ciudad
latinoamericana, que fundamentó la
prohibición del gobierno Reagan acerca
del suministro de fondos federales (dinero de
los contribuyentes) a las agencias que promueven
el aborto fuera de los Estados Unidos.
En el período durante el cual Al Gore
ha sido vicepresidente, las presiones del
gobierno federal para la introducción de
la tristemente célebre píldora
abortiva RU-486 han alcanzado, después de
años de lucha por parte de sus
promotores, la aprobación de la FDA. Y
más, pues el Population Council
(organización pro abortista con sede en
Nueva York) ha recibido los derechos de patente
de la RU-486 del laboratorio francés
Roussel Uclaff, creador del fármaco.
Desde el pasado 28 de septiembre, la
píldora abortiva puede ser distribuida y
fabricada en los Estados Unidos. Y esto, en lo
que a nosotros concierne, es preocupante, pues
el Population Council tiene como uno de sus
objetivos principales el control natal en
países como el nuestro, por lo que no
sería de extrañar que, de seguir
las cosas el rumbo que llevan, llegue dentro de
poco la RU-486 a El Salvador.
También, Clinton y Gore han vetado en
dos ocasiones la prohibición, aprobada
por mayoría en el Congreso de los Estados
Unidos, del procedimiento abortista llamado
"nacimiento parcial", que es utilizado para
matar -descerebrando-, al bebé de
más de seis meses de gestación. Su
argumento es que a veces debe ser cometido este
asesinato para salvar la vida de la madre,
cuando en realidad, en la etapa de
maduración del nonato en que se realiza
el procedimiento, bien podría &emdash;en
la mayoría de los casos, y de acuerdo con
los expertos- ser practicada una
operación cesárea que
evitaría el asesinato del indefenso
bebé.
Así las cosas, y tomando solamente
como punto parcial de análisis la
trayectoria del gobierno de Clinton-Gore en lo
que a respeto de la vida se refiere, los
resultados obtenidos en estas elecciones pueden
ser vistos con optimismo. Pues, considerando que
los planteamientos de política
económica de los dos candidatos difieren
realmente poco, que su postura en
política exterior es muy parecida, y que
otros temas del interés de la
opinión pública americana son
tratados por Bush y Gore de manera similar,
resulta que la mitad de los votantes
norteamericanos se pronuncian por un cambio en
la política gubernamental referente a la
vida humana, la promoción de valores y el
respeto por la libertad verdadera: aquella que
no consiste simplemente en una independencia de
restricciones, sino la que toma en cuenta al
otro en la toma de las propias
determinaciones.
Algunos de esos puntos candentes han sido
resumidos por un comentarista americano, quien
-basándose en lo que Bush ha
exteriorizado en su campaña- explica: "El
Gobernador de Texas, si es elegido,
escogerá a los jueces del Tribunal
Supremo que acabarán con la
usurpación de las leyes. No
eliminará enseguida el aborto, pero lo
hará cada vez más inaplicable.
Bush, además, ha prometido usar el Poder
Ejecutivo para hacer que pase la
prohibición del aborto por nacimiento
parcial, exigir la notificación de los
padres para las menores que quieran abortar y
restablecer las limitaciones puestas por Reagan
y quitadas por Clinton".
Cincuenta millones de norteamericanos saben
que no todo es economía, que existen
valores más importantes por los que vale
la pena luchar; la elección del nuevo
presidente americano ha resultado para los
Estados Unidos y para tantos países como
el nuestro, donde la influencia norteamericana
es tan significativa, una cuestión de
vida o muerte.