- El
Salvador en perspectiva
- El perjuicio de la
falsificación de la
historia
- Mario
Rosenthal
- E-mail: mrelsalv@cyt.net
Muy
pocos jóvenes conocen la realidad de los
hechos y creen que la llamada guerra de
guerrillas perseguida contra el país por
el FMLN, que costó miles de vidas,
destruyó la infraestructura y
atrasó el progreso durante doce
años, era una lucha de
salvadoreños contra la pobreza,
injusticia y represión que sufría
el país, cuando en verdad era un frente
apoyando el avance del comunismo en
Centroamérica, impulsado por la
Unión Soviética.
Agrupaciones izquierdistas
salvadoreñas de la Universidad Nacional,
aleccionadas y apoyadas por los jesuitas de la
UCA y ambiciosos del poder, aprovecharon la
Guerra Fría entre los Estados Unidos y la
Unión Soviética para aliarse con
la URSS, que ya había ganado a Cuba y
Nicaragua, para imponer un gobierno comunista en
El Salvador.
La lucha de la Fuerza Armada
salvadoreña era para contener el avance
del comunismo en Centroamérica, impulsado
por la Unión Soviética. Si no
fuera así, ¿por qué hubiera
los Estados Unidos invertido casi un
billón de dólares y prestado toda
clase de ayuda militar al gobierno de El
Salvador, para evitar que las fuerzas del FMLN
se apoderaran del país para imponer un
gobierno comunista? El presidente Ronald Reagan
denunció este hecho y anunció que
los Estados Unidos continuaría la ayuda
militar a El Salvador, mientras el FMLN siguiera
tratando de lograr el poder en el país
por la fuerza de las armas.
La historia nueva de El Salvador comienza
cuando un golpe de estado de jóvenes
militares, en 1979, depuso al último
presidente impuesto por la Fuerza Armada,
Humberto Romero, y fue sustituido por una junta
cívico-militar con tendencias
izquierdistas. Los golpistas prometieron grandes
reformas en su proclama, pero duró poco
tiempo. Fueron sustituidos por otra junta
más conservadora, que incluía a
Napoleón Duarte. Luego se nombró
al Dr. Álvaro Magaña como
presidente interino, se eligió una
Asamblea Constituyente que preparó el
país para las elecciones presidenciales
de 1984 en que Napoleón Duarte, del PDC,
con amplio apoyo de los Estados Unidos,
venció a Roberto d'Aubuisson.
La presidencia de Duarte fue la más
corrupta de la historia del país hasta
esa fecha. En marzo de 1989, el partido ARENA
había cobrado fuerza y en una
elección que el FMLN no pudo
desorganizar, aunque interrumpió el
servicio de energía eléctrica, las
transmisiones de radio y TV y casi
paralizó el tránsito con la
amenaza de ametrallar a todo vehículo que
circulara, Alfredo Cristiani ganó.
Desde que Cristiani asumió la
presidencia, el 1 de junio de 1989, se
empeñó en lograr una paz negociada
con el FMLN, que comenzaron casi de inmediato
con una reunión en Méjico del 15
al 18 de septiembre de 1989, seguida por otra en
Costa Rica en octubre del mismo año. Se
concertó otra para el 19-20 en Caracas,
pero el 11 de noviembre de 1989 el FMLN
lanzó toda su fuerza contra San Salvador
y convirtió la ciudad en campo de
batalla, sembrando muerte y destrucción,
en un vano intento de lograr una victoria
militar. El Ejército salvadoreño
los venció, pero no fue hasta el 20 del
mes que desalojó al último
contingente de un convento en Mejicanos, que
habían ocupado manteniendo las monjas
como rehenes. Durante los dos próximos
años el FMLN continuó hostigando
al país con destrucción de la
infraestructura y hechos de terrorismo. El
Ejército contestaba ataque con ataque y
los Estados Unidos continuó la ayuda
militar.
Los gobiernos corruptos y represivos de la
Unión Soviética fueron
desmoronándose poco a poco, hasta que el
presidente Mikhail Gorbachev disolvió la
Unión Soviética el 25 de diciembre
de 1991. La ayuda soviética a Cuba y
Nicaragua cesó y el FMLN, sabiendo que no
podía seguir combatiendo sin el apoyo que
les había brindado el comunismo mundial,
el 25 de septiembre de 1991 firmó un
acuerdo en Nueva York, asentando las bases para
un cese de fuego que, bajo los auspicios de las
Naciones Unidas, fue la base para el tratado
formal de paz que fue firmado en Chapultepec el
16 de enero de 1992. El FMLN ha optado luchar
por el poder por la vía
democrática, pero es importante que todos
sepan que sus raíces no son
democráticas y probablemente tampoco lo
serán sus frutos.