Sábado 18 de noviembre


El Salvador en perspectiva
El perjuicio de la falsificación de la historia
Mario Rosenthal
E-mail: mrelsalv@cyt.net

Muy pocos jóvenes conocen la realidad de los hechos y creen que la llamada guerra de guerrillas perseguida contra el país por el FMLN, que costó miles de vidas, destruyó la infraestructura y atrasó el progreso durante doce años, era una lucha de salvadoreños contra la pobreza, injusticia y represión que sufría el país, cuando en verdad era un frente apoyando el avance del comunismo en Centroamérica, impulsado por la Unión Soviética.

Agrupaciones izquierdistas salvadoreñas de la Universidad Nacional, aleccionadas y apoyadas por los jesuitas de la UCA y ambiciosos del poder, aprovecharon la Guerra Fría entre los Estados Unidos y la Unión Soviética para aliarse con la URSS, que ya había ganado a Cuba y Nicaragua, para imponer un gobierno comunista en El Salvador.

La lucha de la Fuerza Armada salvadoreña era para contener el avance del comunismo en Centroamérica, impulsado por la Unión Soviética. Si no fuera así, ¿por qué hubiera los Estados Unidos invertido casi un billón de dólares y prestado toda clase de ayuda militar al gobierno de El Salvador, para evitar que las fuerzas del FMLN se apoderaran del país para imponer un gobierno comunista? El presidente Ronald Reagan denunció este hecho y anunció que los Estados Unidos continuaría la ayuda militar a El Salvador, mientras el FMLN siguiera tratando de lograr el poder en el país por la fuerza de las armas.

La historia nueva de El Salvador comienza cuando un golpe de estado de jóvenes militares, en 1979, depuso al último presidente impuesto por la Fuerza Armada, Humberto Romero, y fue sustituido por una junta cívico-militar con tendencias izquierdistas. Los golpistas prometieron grandes reformas en su proclama, pero duró poco tiempo. Fueron sustituidos por otra junta más conservadora, que incluía a Napoleón Duarte. Luego se nombró al Dr. Álvaro Magaña como presidente interino, se eligió una Asamblea Constituyente que preparó el país para las elecciones presidenciales de 1984 en que Napoleón Duarte, del PDC, con amplio apoyo de los Estados Unidos, venció a Roberto d'Aubuisson.

La presidencia de Duarte fue la más corrupta de la historia del país hasta esa fecha. En marzo de 1989, el partido ARENA había cobrado fuerza y en una elección que el FMLN no pudo desorganizar, aunque interrumpió el servicio de energía eléctrica, las transmisiones de radio y TV y casi paralizó el tránsito con la amenaza de ametrallar a todo vehículo que circulara, Alfredo Cristiani ganó.

Desde que Cristiani asumió la presidencia, el 1 de junio de 1989, se empeñó en lograr una paz negociada con el FMLN, que comenzaron casi de inmediato con una reunión en Méjico del 15 al 18 de septiembre de 1989, seguida por otra en Costa Rica en octubre del mismo año. Se concertó otra para el 19-20 en Caracas, pero el 11 de noviembre de 1989 el FMLN lanzó toda su fuerza contra San Salvador y convirtió la ciudad en campo de batalla, sembrando muerte y destrucción, en un vano intento de lograr una victoria militar. El Ejército salvadoreño los venció, pero no fue hasta el 20 del mes que desalojó al último contingente de un convento en Mejicanos, que habían ocupado manteniendo las monjas como rehenes. Durante los dos próximos años el FMLN continuó hostigando al país con destrucción de la infraestructura y hechos de terrorismo. El Ejército contestaba ataque con ataque y los Estados Unidos continuó la ayuda militar.

Los gobiernos corruptos y represivos de la Unión Soviética fueron desmoronándose poco a poco, hasta que el presidente Mikhail Gorbachev disolvió la Unión Soviética el 25 de diciembre de 1991. La ayuda soviética a Cuba y Nicaragua cesó y el FMLN, sabiendo que no podía seguir combatiendo sin el apoyo que les había brindado el comunismo mundial, el 25 de septiembre de 1991 firmó un acuerdo en Nueva York, asentando las bases para un cese de fuego que, bajo los auspicios de las Naciones Unidas, fue la base para el tratado formal de paz que fue firmado en Chapultepec el 16 de enero de 1992. El FMLN ha optado luchar por el poder por la vía democrática, pero es importante que todos sepan que sus raíces no son democráticas y probablemente tampoco lo serán sus frutos.


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