Sábado 18 de noviembre


La Nota del Día
 

16 de Noviembre de 2000

Casi un siglo de estabilidad

Es un honor para nuestro país ser la sede de la Trigésima Cuarta Asamblea de la Federación Latinoamericana de Bancos (FELABAN), que reúne a las más prestigiosas entidades de su género en el Continente. Pero hay en esto, cabe decir, un válido simbolismo: Iberoamérica está dejando atrás la era de las ruinosas inflaciones, y entra a una época de sensatez y correcto manejo monetario, lo que precisamente ha caracterizado a El Salvador en los últimos setenta años.

Hagamos un poco de historia. En 1932, a raíz del colapso de los precios internacionales del café y la Gran Depresión Mundial, El Salvador no pudo seguir sosteniendo el tipo de cambio de dos colones por dólar. Era necesario, además, crear una sola entidad con la potestad para emitir moneda. Con tal motivo se celebró un convenio con el Banco de Inglaterra para la llegada de un grupo de expertos, que organizarían el Banco Central de El Salvador. El gobierno adquirió uno de los bancos emisores, existentes entonces, para que sirviera como fundamento.

El grupo de expertos, encabezados por el señor W. Powell, no sólo se encargó de fijar las atribuciones legales de la naciente entidad, sino que hizo escuela y sentó los principios que deberían regir en adelante, el manejo monetario salvadoreño. Al finalizar sus tareas este equipo asesor, quedó como presidente del Banco Central, don Luis Alfaro Durán, quien fungió en tal cargo hasta 1954. La tradición continuó pese a su estatización por presiones de la Alianza para el Progreso.

¿Estatización? El Banco Central fue, en sus primeros treinta años de vida, una entidad semi pública, con una directiva formada por delegados oficiales y representantes de los accionistas privados. Con ello se conjugaba lo mejor de dos mundos: el objetivo general, con la vigilancia independiente. Los funcionarios "sin rostro" histórico, actuaban al lado de gente con interés permanente en la buena marcha. Fue tan fuerte la política establecida, que hasta hace poco, un número de directores era escogido por su trayectoria y prestigio personal.

Hay que salvar los dos peligrosos escollos

Con excepción de los años de desgobierno demócrata cristiano, el Banco Central pudo mantenerse al margen de la política. Y aun en esa década de vergüenza, pese a que la llamada Junta Monetaria asumió las funciones del Central desde la Casa Presidencial, la tarea básica de proteger la estabilidad de la moneda se logró en cierta medida. Pasamos de una paridad de dos y medio por dólar, en 1979, a 8.75, en 1989.

La experiencia salvadoreña debe ser tomada en cuenta por los países que se encuentran entre la Escila de la dolarización y el Caribdis de las tasas variables de cambio. Un esquema en el cual participen accionistas privados y cuente con la asesoría de un Banco Central europeo o miembro de la Reserva Federal, tiene permanencia y la suficiente flexibilidad, para navegar en todos los mares. En tal forma es que han venido actuando los bancos centrales europeos bajo la decisiva influencia del Bundesbank y su principio rector de mantener precios estables.

La banca salvadoreña ha logrado extraordinarios avances después de la catástrofe de la "nacionalización", que dejó a todas las entidades financieras técnicamente en bancarrota. Las discusiones, experiencias y enseñanzas que emanarán de esta Asamblea, han de contribuir en gran medida a consolidar lo realizado.


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