"Una
banca fuerte es primordial para el desarrollo":
Samayoa
Solidez
macroeconómica, clave para la
banca
El papel de los gobiernos frente a las
exigencias de la apertura de mercados que trae
consigo la globalización, requiere una
sólida política
macroeconómica, que ayude a la banca a
insertarse en el proceso.
- Lourdes
Méndez
- El Diario
de Hoy
Robustecer
el mercado de capitales para estimular la
solvencia financiera del sistema bancario en
cada uno de los países latinoamericanos,
necesita, sin duda, de un gran aliado: la
aplicación de sólidas
políticas macroeconómicas por
parte de los gobiernos.
Así se expresó ayer el
presidente de la Asociación Bancaria
Salvadoreña (ABANSA), Mauricio Samayoa,
ante los asambleístas de la
Federación Latinoamericana de Bancos
(FELABAN).
Tan determinantes son las políticas
macroeconómicas, que de ellas depende la
estabilidad y atracción de América
Latina frente a los mercados financieros del
resto del mundo.
¿Por qué la urgencia de que los
gobiernos las apliquen? Porque ahí
está la clave para que la región
se coloque dentro de las prioridades de los
inversionistas y haya capitales necesarios para
el desarrollo sostenible de los países,
sostuvo Samayoa.
"Una banca fuerte y sana debe jugar un papel
primordial en el proceso. Por ello, un asunto
vital en la agenda de FELABAN debe ser el propio
desarrollo bancario", dijo el banquero
salvadoreño, frente a los 1,400
asistentes al Congreso, que provienen de 32
países de América Latina, Estados
Unidos, Canadá y Europa.
Los avances que realiza la banca, combinados
con los esfuerzos de los sectores productivos,
apuntan -dijo- hacia las aperturas comerciales y
las integraciones regionales, tan determinantes
en la era de la globalización.
Otras expectativas
Para lograr un ambiente de estabilidad
macroeconómica, de reglas estables, de
confianza y de un creciente flujo directo de
inversiones privadas internacionales, la misma
banca latinoamericana debe discutir otros temas
que tiene sobre sus hombros.
Paulo Roberto Soares, presidente de la
Federación Latinoamericana de Bancos
(FELABAN), sostuvo ayer que "desde las Reglas de
Adecuación de Capital de Basilea, hasta
la legislación sobre lavado de dinero",
son temas a discutir de extrema relevancia, para
el sistema bancario latinoamericano.
Tras superar los períodos de gran
volatilidad financiera internacional, FELABAN
incrementa las discusiones y debates sobre los
precios del petróleo, las variaciones de
las monedas e intereses, flujos internacionales
de capital y el aterrizaje suave de la
economía norteamericana, recalcó
Soares.
El reto
La banca latinoamericana tiene ahora grandes
retos, enmarcados en la inevitable apertura de
las economías de cada uno de los
países.
Para afrontar los retos, "el papel de las
instituciones financieras es facilitar y apoyar
las iniciativas", recalcó Soares.
No obstante, ¿dónde queda el
papel de los gobiernos? El rol se enfoca en
facilitar legislaciones eficaces y objetivas,
con controles adecuados de supervisión
bancaria, reafirmó el presidente de
FELABAN.
Vale aclarar que la apertura comercial no
sólo se enfoca en el ámbito de los
productos manufacturados o sofisticados, sino
también en los productos primarios
agrícolas, conocidos también como
"commodities", y en los semi manufacturados, que
aún son de gran importancia comercial en
los países latinoamericanos.
Otra realidad que la banca hemisférica
afronta, es la ampliación de los procesos
regionales de integración, que no
sólo enfocan los flujos de comercio
exterior, sino también los flujos de
inversión y capital de riesgo,
ratificó el Presidente de FELABAN.
La regulación
Frente a los dilemas que se visualizan en la
era de la globalización, la
supervisión responsable y la estricta
regulación de los gobiernos
latinoamericanos respecto del sistema bancario,
son el mejor aliado para la propia sanidad del
sistema, en el largo plazo.
Con esa afirmación, el presidente de
ABANSA, Mauricio Samayoa, recordó a sus
colegas latinoamericanos "invocar por la
prudente visión de los países y de
sus gobernantes, para que la supervisión
y fiscalización, que todos consideran
sanas y necesarias, sean oportunas y adecuadas a
las circunstancias que las diferentes naciones
viven".
Tras esa aseveración, Samayoa
añadió: "
de ninguna manera
se cuestiona la validez y necesidad de la
implementación de normas prudenciales.
Por el contrario, las defendemos con total
convencimiento. Nos trae a la mente la
sabiduría de que lo perfecto suele ser el
peor enemigo de lo bueno".
La banca salvadoreña
La Asociación Bancaria
Salvadoreña (ABANSA) sostiene que
después de los trece años de la
nacionalización de la banca, la
reprivatización del sistema generó
confianza en el público.
- Como resultados a la vista, Samayoa
destacó el hecho de que los
depósitos aumentaron del 35% del Producto
Interno Bruto (PIB) en 1990, al 46.5%, en
1999.
- El dinamismo del sector permitió
expandir el crédito del sector privado
del 24% del PIB en 1990, al 42.5%, en 1999.
- En la primera parte de los 90, la
economía salvadoreña
reportó grandes avances, pero en la
segunda mitad, la tasa de crecimiento ha
disminuido por factores externos.
- Lo anterior, obviamente ha cambiado el
entorno de la banca nacional e implica trabajar
en una economía con adversidades,
después de haber trabajado en pleno
crecimiento.
- Sin embargo, ABANSA reconoce que en esta
situación difícil, "las
políticas responsables y de suma
prudencia, le están permitiendo al
sistema financiero, mantener alto grado de
solvencia".
- Vale destacar la inversión realizada
por la banca salvadoreña en recursos
tecnológicos y humanos, así como
el liderar la regionalización en
Centroamérica.
- Lo anterior, unido al clima de libertad
económica que vive el país,
añadió Samayoa, permite al sistema
financiero ser el más fuerte y moderno
del istmo, lo que redunda en beneficios
nacionales y regionales.