- Orientaciones
familiares
- Modelos de
disciplina
- Por
pastor Mario Vega
- E-mail: rrsantaana@ejje.com
El
administrar disciplina es una responsabilidad de
los padres de familia. Para que la disciplina
pueda producir efectos pedagógicos es
necesario comprender la naturaleza y los tipos
de disciplina que pueden aplicarse.
Algunos padres tienden a aplicar el castigo
físico como único recurso agotando
así muy pronto las posibilidades de
corrección y formación de sus
hijos. Por ello es tan importante tener
conciencia de los diferentes grados que la
disciplina puede adquirir.
Disciplina verbal. El proceso disciplinario
debe comenzar de manera verbal. Los hijos deben
ser reconvenidos con palabras haciéndoles
ver las razones por las cuales se han tomado
ciertos tipos de decisiones. Detrás de
cada restricción siempre existe una
razón de ser. Los padres deben expresar
verbalmente a sus hijos su desagrado antes
acciones de desobediencia.
La disciplina verbal ejercida de manera sabia
puede producir resultados muy efectivos. Se debe
evitar el uso de palabras hirientes u ofensivas.
La corrección verbal debe ser aplicada
dentro de los límites del respeto y la
consideración.
Disciplina privativa. Es aquella que tiene
por objeto el privar a la criatura de algo que
le agrada. Si la disciplina verbal fracasa los
padres pueden pasar a negar a sus hijos algo que
ellos aprecian mucho. Puede ser impedirles uno o
varios períodos de juego. La
eliminación del dinero que se les da para
sus gastos por un tiempo.
Negarles permiso para salir con sus amigos.
Impedirles ver televisión, etc.
La disciplina privativa tiene la virtud de
hacer sentir a los muchachos las consecuencias
directas de sus malas acciones. Estas
consecuencias las viven cuando se ven privados
de cosas que ellos aprecian. De esta manera,
aprenden que todo cuanto hagan en la vida
tendrá su respectiva
retribución.
Disciplina física. Cuando las
disciplinas verbales y privativas no son
suficientes para corregir la conducta
inadecuada, los padres pueden recurrir a la
disciplina física. En ésta los
padres recurren al uso de un castigo corporal a
fin de encausar al muchacho hacia el buen
comportamiento.
Al aplicar la disciplina física es
necesario comprender que lo que se procura es la
educación, no la venganza. El castigo
corporal no debe ser aplicado como un desahogo
de la ira sino como una expresión de amor
que trata de inculcar en el hijo valores y
conductas que le serán necesarios en el
diario vivir.
Los modelos de disciplina no son excluyentes.
Pueden sumarse o combinarse a fin de lograr la
gran meta de ecauzar a las nuevas generaciones
por caminos de bien.