La casa de las
Academias
Con la visita del Presidente Flores y la
Ministra de Educación a España, se
consolida el establecimiento de dos
instituciones culturales salvadoreñas en
la hermosa Casa Dueñas.
- Carlos
Cañas-Dinarte
El Diario de Hoy
La
noticia cruza el Atlántico con esa
velocidad increíble que permiten los
actuales medios de transmisión de la
palabra: las Academias Salvadoreñas de la
Lengua y de la Historia cuentan ya con una sede
propia en la ciudad de San Salvador.
Como parte de la visita del presidente
Francisco Flores a España, el gobierno
ibérico ratificó el compromiso de
comprar y restaurar la Casa Dueñas, un
hermoso edificio instalado sobrelas actuales 9a.
avenida norte y Alameda Juan Pablo II.
Rodeada en la actualidad por láminas
que la defienden débilmente de
losdepredadores del metal y lamadera de las
antiguas casas capitalinas, en esa propiedad
histórica pronto se alojará un
nuevo centro cultural para toda la
población salvadoreña, que
seráequipado con un modernosistema
informático, donado por la Real Academia
Española de la Lengua, y amueblado con
fondos delgobierno y pueblo
salvadoreños.
Un regalo de bodas
Durante 17 años, la familia
Dueñas Palomo residióen la manzana
que da a la fachada sur del Palacio Nacional.
Pero el terremoto volcánico del jueves de
Corpus, ocurrido el 7 de junio de 1917, la
obligó a trasladarse a vivir a la villa
Guadalupe, en la séptima calle, entonces
muy retirada del centro
sansalvadoreño.
Al anunciarse el matrimonio de su hija
Eugenia,Miguel Palomo decidió obsequiarle
una acogedora casa cercana a la residencia
familiar. Así, fue edificada entre 1919 a
1920, con lujosos materiales de madera, hierro y
vidrio, importados desde Francia. Las obras de
construcción estuvieron a cargo del
arquitecto costarricense Daniel C.
Domínguez, graduado del Colegio Militar
de Chapultepec (México).
Desde su llegada al país,el arquitecto
Domínguez logró hacerse de un
prestigio muy grande entre las familias de la
alta sociedad nacional, al grado tal que
diseñó y construyó el Club
Internacional, los bancos Agrícola y
Salvadoreño, la villa Fermina o Meardi,
el Country Club Salvadoreño (1926), el
edificio Gadala María (1941) y las
residencias del doctor Raúl Argüello
y Angel Guirola.
Alrededor de aquella hermosa casa, el
arquitecto Domínguez erigió dos
años más tarde las casas de la
exclusiva colonia Dueñas. Por desgracia,
la Casa Dueñas solo era habitada entonces
por ilusiones truncadas por el destino. El
matrimonio nunca habitó la casa, debido a
la temprana muerte del esposo.
Muchos ocupantes
Tras varios años de permanecer
desocupada, en 1930 la legación o
embajada de los Estados Unidos Mexicanos
ocupó el sitio, mismo que desocupó
en 1933. Desde 1935 y hasta
1957, las sucesivas delegación y
embajada de los Estados Unidos de Norte
América alquilaron la casa, en la que
habitaron permanentemente seis embajadores y, de
forma ocasional, personajes de la talla de los
expresidentes Lyndon B. Johnson y Richard Nixon,
así como el senador Bob Kennedy y los
artistas de cine Clark Gable, Tyron Power y Tony
Curtis.
Después de ser sede temporal de una
agencia public i t ar i a, l a Cas a Due
ñas q uedó abandonada a partir de
1960 hasta 1973, cuando se instala en ella el
Departamento de Formación Profesional del
Ministerio de Trabajo, institución que la
ocupa hasta 1986, un año después
de que la estructura fuera declara Bien Cultural
de El Salvador, mediante el acuerdo ejecutivo
del 8 de mayo de 1985. En 1992, la casa es
adquirida por el Ministerio de Hacienda, como
forma de pago por deudas fiscales de su
dueña original.
Durante los últimos 14 años, el
olvido, el tiempo, las maras y los saqueadores
han hecho del sitio uno de sus lugares
preferidos en la ciudadcapital.
Los nuevos moradores
A partir del año 2001, la, Casa
Dueñas recuperará su belleza
inicial, además de que dará cobijo
a dos importantes instituciones culturales del
país, protectoras de la buena palabra y
de la memoria histórica: las Academias
Salvadoreñas de la Lengua y de la
Historia.
Surgida en San Salvador, en 1876, la Academia
Salvadoreña de la Lengua fue creada a
iniciativa del general Juan José
Cañas,
quien en Chile llegó a ser socio
correspondiente de la Real Academia de la Lengua
y de la Academia Colombiana. A la muerte de casi
todos sus fundadores, la Academia de Madrid
autorizó al general Cañas a
realizar nuevos nombramientos, en junio de 1914,
para reorganizar esta institución
cultural, que fue reinaugurada el 14 de marzo de
1915, bajo la dirección del propio
general Cañas.
Por su parte, la Academia Salvadoreña
de la Historia surgió el 30 de enero de
1925, como producto de una sesión
celebrada por destacadas personalidades
culturales, al poniente de la Catedral
Metropolitana, en el edificio de Correos
Nacionales (1886-1955, hoy Predio
Universitario).
Gracias a los esfuerzos del gobierno
español y salvadoreño, las
personas integrantes de ambas instituciones
serán las encargadas, a partir del
año próximo, de hacer que la Casa
Dueñas brille con un esplendor nuevo: el
de la cultura.