Importación
de dulces, la raíz del problema
Crisis en el sector
confitero
Los confiteros dicen estar al borde del
colapso por competir en un esquema que les tiene
en franca desventaja. Los empleados temen el
cierre de varias empresas
- Lourdes
Méndez
- El Diario
de Hoy
La
masiva importación de confites, el alto
precio del azúcar nacional y la elevada
protección arancelaria que impide comprar
azúcar de otros países a un costo
más competitivo son tres razones de peso
que siguen agudizando la crisis en la industria
confitera local.
El negocio, que desde hace tiempo ha dejado
de ser rentable, según representantes del
sector, tiene ahora en vilo hasta a los
trabajadores.
Ellos observan cómo los empresarios
&emdash;con justificada razón,
según el criterio de los
empleados&emdash; están cerrando empleos
al despedir personal, porque los ingresos
provenientes de las ventas no alcanzan a cubrir
el pago total de las planillas.
Mujeres, en su mayoría madres
solteras, están preocupadas por el futuro
de sus puestos de trabajo. Esa tensión se
observó en un grupo de empleadas de
Confitería Americana, empresa que
nació en 1930 y ahora, transcurridos 70
años, se resiste a morir, según
José Luis Cabrera, gerente general de la
confitera.
El cierre
Para evitar la desaparición, los
empresarios creen que si nada cambia en lo que
resta del año, respecto a su
problemática, el otro año
estarán cerrando la fábrica.
Planean trasladar el capital hacia otro
país de Centroamérica, donde se
les permita trabajar en condiciones
competitivas.
El cierre definitivo de las distintas
fábricas, afiliadas en la Gremial de
Fabricantes de Dulces, Chicles, Chocolates,
Galletas y Bocadillos de El Salvador (Dulbosal),
ha sido expuesto al público desde
mediados del año.
Sin embargo, la decisión se ha ido
aplazando por la esperanza de que el Gobierno,
especialmente el ministro de Economía,
Miguel Lacayo, intervenga en la crisis del
sector confitero. Hasta el momento, Dulbosal
asegura que el problema se ha agudizado.
Importación
La industria confitera nacional alega que la
masiva importación de dulces, chicles y
chocolates les está provocando un
panorama de desempleos y cierre de empresas.
Dulbosal sostiene que algunas de las empresas
de fuera del área centroamericana, que
envían el producto hacia El Salvador, "lo
venden más barato porque compran el
azúcar refinada, en sus respectivos
países, a un promedio de 12
dólares, equivalentes a 105 colones el
quintal".
Por el contrario, las fábricas
nacionales compran el azúcar a 26
dólares, alrededor de 223 colones el
quintal.
Según el sector, con esos precios
disparejos, los nacionales no pueden competir
con empresas transnacionales, que compran el
azúcar un 50% más barata.
Cabrera sostiene que "Dulbosal, como gremial
empresarial representativa del sector de la
micro y pequeña empresa, insta al
gobierno para que, a través del
Ministerio de Economía, fije una cuota
especial reflejada en los precios".
En caso de no ser viable, la reducción
en el precio de venta del azúcar
nacional, Dulbosal pide al Gobierno que permita
importar el azúcar de otros países
de Centroamérica.
Competitividad
Desde la perspectiva empresarial, las
importaciones de azúcar les
permitiría ser más competitivos.
"Hacerlo sería fortalecer el sector para
mantener las fuentes de trabajo", razonó
Cabrera.
Dulbosal cree que en la región, las
fábricas de confites están pagando
precios promedios de 135 colones. Es decir que
equivale al 30% más barato de los precios
que se obtienen en El Salvador por la compra de
la misma azúcar.
La industria dulcera sostiene que "si el
azúcar lo obtuvieran a precio del mercado
centroamericano, los confiteros tienen la
capacidad, en un 50%, de ir reemplazando las
importaciones de dulces, chicles y
chocolates".
Se sabe que las importaciones de confites,
alcanzan un volumen promedio mensual de 16,877
quintales. El contenido de azúcar de
dicha cantidad, equivale a consumir 10,970
quintales.
Las gestiones
Por lograr un entendimiento entre las partes
&emdash;confiteros y azucareros&emdash;,
respecto del precio de venta nacional, Dulbosal
y la Distribuidora de Azúcar y Derivados
(DIZUCAR) han intercambiado argumentos.
Con fecha 23 de octubre, la primera
explicó a la segunda que como los
ingresos internacionales derivados de la venta
del 50% al mercado mundial no alcanzan a cubrir
los costos de producción, al final, todos
los consumidores de azúcar en el mercado
nacional pagan el déficit de la
operación.
"Prácticamente, ustedes regalan el
azúcar a países que no necesitan
subsidios", cita textualmente una carte enviada
por Ricardo Paredes, de Dulbosal, a Roberto
Goodall, presidente de DIZUCAR.
Tras cuestionar la aparente política
de beneficiar a los nacionales, por parte de
DIZUCAR, los confiteros señalan que "no
es justo subsidiar a países más
grandes y ricos, a costa de personas de escasos
recursos, cañeros, y convertidores de
azúcar".
Despidos por falta de rentabilidad
- El sólo hecho de pensar que las
fuentes de empleos se cierren es un verdadero
dolor de cabeza para las personas que viven de
la actividad que genera ese rubro.
- "Ese es el temor de los trabajadores", dijo
Sonia Elizabeth Artiga, quien tiene 22
años de laborar en Confitería
Americana y que desde los 11 años de edad
empezó a frecuentar la fábrica
para ayudarle a su madre en pequeñas
labores, pero que, al final del mes, su
pequeña asistencia incidía en el
pago que recibía la madre.
- Noemy del Rosario Rivas añade que
generaciones de salvadoreños, entre ellos
madres solteras y sus respectivos hijos, han
desfilado trabajando en la Confitería. El
testimonio lo confirman sus 15 años de
trabajar en la fábrica.
- "Antes daba gusto ver cómo el
producto que se elaboraba era insuficiente para
el mercado. Ahora da tristeza observar las
bodegas llenas del producto, porque ha
caído la demanda", agregó Emma
Esperanza Ramos, otra empleada con 18
años de trabajo en la Confitería
Americana.
- Mirna Consuelo García, con 16
años de trabajo continuo en la
Confitería, replicó: "Es
lamentable que frente a la posibilidad de que
los empresarios cierren la fábrica, por
razones justificadas, ni el Gobierno haga
nada".
- Todas las entrevistadas coincidieron en
que, para los trabajadores, la crisis del sector
de confites es también común en
las fábricas Delicia, Festival, La
Mascota, entre otras. "Todos vivimos con el
temor de que al finalizar el día de
trabajo, en la portería se encuentre la
notificación de que estamos despedidos",
recalcó Artiga.
La esperanza
- La temporada navideña y de fin de
año, es la ansiada época de los
comerciantes. Las fábricas adscritas a
Dulbosal no son la excepción.
- "Porque viene la temporada de fin de
año, no se ha continuado con el cese de
empleos. Es la esperanza. Pero si nadie hace
nada y la problemática se va agudizando,
el otro año se tendrá que cerrar
la fábrica", enfatizó Cabrera.
- Para el caso de la Confitería
Americana, en los últimos tres meses se
ha indemnizado a 42 personas. La planilla actual
es de 124 empleados", añadió
Cabrera.