Domingo 12 de noviembre


Importación de dulces, la raíz del problema
Crisis en el sector confitero

Los confiteros dicen estar al borde del colapso por competir en un esquema que les tiene en franca desventaja. Los empleados temen el cierre de varias empresas

Lourdes Méndez
El Diario de Hoy

La masiva importación de confites, el alto precio del azúcar nacional y la elevada protección arancelaria que impide comprar azúcar de otros países a un costo más competitivo son tres razones de peso que siguen agudizando la crisis en la industria confitera local.

El negocio, que desde hace tiempo ha dejado de ser rentable, según representantes del sector, tiene ahora en vilo hasta a los trabajadores.

Ellos observan cómo los empresarios &emdash;con justificada razón, según el criterio de los empleados&emdash; están cerrando empleos al despedir personal, porque los ingresos provenientes de las ventas no alcanzan a cubrir el pago total de las planillas.

Mujeres, en su mayoría madres solteras, están preocupadas por el futuro de sus puestos de trabajo. Esa tensión se observó en un grupo de empleadas de Confitería Americana, empresa que nació en 1930 y ahora, transcurridos 70 años, se resiste a morir, según José Luis Cabrera, gerente general de la confitera.

El cierre

Para evitar la desaparición, los empresarios creen que si nada cambia en lo que resta del año, respecto a su problemática, el otro año estarán cerrando la fábrica. Planean trasladar el capital hacia otro país de Centroamérica, donde se les permita trabajar en condiciones competitivas.

El cierre definitivo de las distintas fábricas, afiliadas en la Gremial de Fabricantes de Dulces, Chicles, Chocolates, Galletas y Bocadillos de El Salvador (Dulbosal), ha sido expuesto al público desde mediados del año.

Sin embargo, la decisión se ha ido aplazando por la esperanza de que el Gobierno, especialmente el ministro de Economía, Miguel Lacayo, intervenga en la crisis del sector confitero. Hasta el momento, Dulbosal asegura que el problema se ha agudizado.

Importación

La industria confitera nacional alega que la masiva importación de dulces, chicles y chocolates les está provocando un panorama de desempleos y cierre de empresas.

Dulbosal sostiene que algunas de las empresas de fuera del área centroamericana, que envían el producto hacia El Salvador, "lo venden más barato porque compran el azúcar refinada, en sus respectivos países, a un promedio de 12 dólares, equivalentes a 105 colones el quintal".

Por el contrario, las fábricas nacionales compran el azúcar a 26 dólares, alrededor de 223 colones el quintal.

Según el sector, con esos precios disparejos, los nacionales no pueden competir con empresas transnacionales, que compran el azúcar un 50% más barata.

Cabrera sostiene que "Dulbosal, como gremial empresarial representativa del sector de la micro y pequeña empresa, insta al gobierno para que, a través del Ministerio de Economía, fije una cuota especial reflejada en los precios".

En caso de no ser viable, la reducción en el precio de venta del azúcar nacional, Dulbosal pide al Gobierno que permita importar el azúcar de otros países de Centroamérica.

Competitividad

Desde la perspectiva empresarial, las importaciones de azúcar les permitiría ser más competitivos. "Hacerlo sería fortalecer el sector para mantener las fuentes de trabajo", razonó Cabrera.

Dulbosal cree que en la región, las fábricas de confites están pagando precios promedios de 135 colones. Es decir que equivale al 30% más barato de los precios que se obtienen en El Salvador por la compra de la misma azúcar.

La industria dulcera sostiene que "si el azúcar lo obtuvieran a precio del mercado centroamericano, los confiteros tienen la capacidad, en un 50%, de ir reemplazando las importaciones de dulces, chicles y chocolates".

Se sabe que las importaciones de confites, alcanzan un volumen promedio mensual de 16,877 quintales. El contenido de azúcar de dicha cantidad, equivale a consumir 10,970 quintales.

Las gestiones

Por lograr un entendimiento entre las partes &emdash;confiteros y azucareros&emdash;, respecto del precio de venta nacional, Dulbosal y la Distribuidora de Azúcar y Derivados (DIZUCAR) han intercambiado argumentos.

Con fecha 23 de octubre, la primera explicó a la segunda que como los ingresos internacionales derivados de la venta del 50% al mercado mundial no alcanzan a cubrir los costos de producción, al final, todos los consumidores de azúcar en el mercado nacional pagan el déficit de la operación.

"Prácticamente, ustedes regalan el azúcar a países que no necesitan subsidios", cita textualmente una carte enviada por Ricardo Paredes, de Dulbosal, a Roberto Goodall, presidente de DIZUCAR.

Tras cuestionar la aparente política de beneficiar a los nacionales, por parte de DIZUCAR, los confiteros señalan que "no es justo subsidiar a países más grandes y ricos, a costa de personas de escasos recursos, cañeros, y convertidores de azúcar".

Despidos por falta de rentabilidad

- El sólo hecho de pensar que las fuentes de empleos se cierren es un verdadero dolor de cabeza para las personas que viven de la actividad que genera ese rubro.

- "Ese es el temor de los trabajadores", dijo Sonia Elizabeth Artiga, quien tiene 22 años de laborar en Confitería Americana y que desde los 11 años de edad empezó a frecuentar la fábrica para ayudarle a su madre en pequeñas labores, pero que, al final del mes, su pequeña asistencia incidía en el pago que recibía la madre.

- Noemy del Rosario Rivas añade que generaciones de salvadoreños, entre ellos madres solteras y sus respectivos hijos, han desfilado trabajando en la Confitería. El testimonio lo confirman sus 15 años de trabajar en la fábrica.

- "Antes daba gusto ver cómo el producto que se elaboraba era insuficiente para el mercado. Ahora da tristeza observar las bodegas llenas del producto, porque ha caído la demanda", agregó Emma Esperanza Ramos, otra empleada con 18 años de trabajo en la Confitería Americana.

- Mirna Consuelo García, con 16 años de trabajo continuo en la Confitería, replicó: "Es lamentable que frente a la posibilidad de que los empresarios cierren la fábrica, por razones justificadas, ni el Gobierno haga nada".

- Todas las entrevistadas coincidieron en que, para los trabajadores, la crisis del sector de confites es también común en las fábricas Delicia, Festival, La Mascota, entre otras. "Todos vivimos con el temor de que al finalizar el día de trabajo, en la portería se encuentre la notificación de que estamos despedidos", recalcó Artiga.

La esperanza

- La temporada navideña y de fin de año, es la ansiada época de los comerciantes. Las fábricas adscritas a Dulbosal no son la excepción.

- "Porque viene la temporada de fin de año, no se ha continuado con el cese de empleos. Es la esperanza. Pero si nadie hace nada y la problemática se va agudizando, el otro año se tendrá que cerrar la fábrica", enfatizó Cabrera.

- Para el caso de la Confitería Americana, en los últimos tres meses se ha indemnizado a 42 personas. La planilla actual es de 124 empleados", añadió Cabrera.


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