- Opinando
- Reacomodo del mercado
de pensiones
- Edgar
Quintanilla*
El Sistema de Ahorro para Pensiones (SAP) ha
ido experimentando, en los 2 años y medio
de entrada en operaciones, una serie de eventos,
normales y hasta previsibles. Es decir, desde la
afiliación hasta procesos de
fusión, como ya habían considerado
algunos analistas. A nivel general los
resultados son satisfactorios, la cobertura
previsional alcanza niveles similares a
países en donde el sistema posee por lo
menos cinco años de existencia;
también ha generado ahorro interno que
sobrepasa los tres mil quinientos millones, lo
que se traduce en cartera de inversiones,
ayudando a dinamizar el mercado bursátil
y aportando recursos a sectores importantes como
la vivienda, en donde las AFP'S han colocado
más de 700 millones en el Fondo Social
para la Vivienda. Además, el
método de capitalización
individual, el cual se detalla en un estado de
cuenta o en una libreta de ahorros personal,
incluye una rentabilidad que ha superado las
tasas pasivas (depósitos) del sistema
bancario.
Las administradoras de fondos de pensiones
han enmendado y aprendido de estos eventos y/o
etapas en que se han visto inmersas, por ejemplo
es claro el interés por diferenciarse y
posicionarse en la mente del afiliado en el
servicio que ofrecen, han destinado una cantidad
importante de inversión, recursos y
tecnología en montar una red de agencias.
Se han apoyado en campañas publicitarias
promocionando la marca y resultados
particulares; también en el afán
de estar a la vanguardia están
implementando servicios virtuales. Por otro lado
es clara la "guerra" comercial que desde el
inicio han sostenido, como parte sin duda de una
mayor captura de afiliados.
Sin embargo, la Superintendencia de
Pensiones, como ente regulador del Estado,
actúa de forma pasiva a la
dinámica que se ha mencionado,
limitándose a realizar una labor de
regulación y supervisión como se
lo exige su normativa orgánica, pero
más allá de esto, la metamorfosis
del nuevo sistema como parte de la seguridad
social y como parte importante del Estado le
obliga a tomar un papel más activo. No se
ha preocupado en difundir gradualmente cierta
cultura básica previsional, que oriente a
la población para que se forme un
criterio sobre los beneficios y sus aplicaciones
(invalidez, vejez y defunción).
Además, ha dejado prácticamente a
discreción y conveniencia de las AFP'S
los criterios que el trabajador debe considerar
para definir cuál es la mejor
administradora, las que utilizan "argumentos" de
rentabilidad, comisión, baja, solidez
financiera, etc., cuando probablemente son
aspectos coyunturales y de corto plazo. No
difunde las virtudes del sistema o establece una
comparación con el anterior, ya que el
concepto generalizado en la población es
que este sistema es caro, debido que a pesar de
obtener una rentabilidad (anual) esta es
superada por la comisión cobrada por las
AFP's (mensual).
Tampoco se ha preocupado decididamente por
crear una normativa adicional que presione al
empleador o "patrono" que no cotiza, aún
cuando éste le descuenta al empleado
mensualmente sin importarle el daño
futuro a la pensión de sus empleados y
dependientes. A través del medio escrito
se conoce que próximamente se
iniciará la entrega del esperado
historial laboral, documento que recoge el
tiempo y monto cotizado al ISSS o al INPEP, o
ambos. Se espera que el ente regulador realice
una campaña de instrucción para el
afiliado de tal forma que la
interpretación y el sentir del trabajador
sea satisfactorio y que no se convierta en duda
y desagrado para el mismo.
En definitiva, la Superintendencia de
Pensiones debe asumir un papel
protagónico en lo que respecta a la
seguridad social, ya que a nivel general es
evidente la pertinencia del actual Sistema de
Ahorro para Pensiones (SAP) y por lo tanto la
necesidad que el mismo se vea fortalecido para
el bienestar de todos los trabajadores.
* Administrador de Empresas.