Viernes 10 de noviembre


La Nota del Día
 

06 de Noviembre de 2000

Puede erradicarse la "huelepega"

Publicamos la semana pasada la foto de un joven huelepega custodiado por un agente policial, una de las decenas de miles de víctimas del vicio. En toda la ciudad, a cualquier hora, estas escenas se repiten, sin que la mayoría de los pobladores tomen nota especial de esas tragedias.

¿Es acaso inevitable que haya huelepegas? La temible droga, la pega, a diferencia del resto de estupefacientes y sustancias embrutecedoras, se consigue con facilidad: en pequeñas ferreterías, en talleres de reparación de zapatos, por camellos de la pega que deambulan en parques y calles, los jóvenes pueden comprar la sustancia. Además es barata. Si las pobres almas que limpian parabrisas y echan fuego por la boca, se entretienen y suicidan con la pega, es a causa de lo modesto del precio, similar al del alcohol.

La pregunta que surge es: ¿A qué se debe la apatía de las autoridades, de todas las autoridades, incluyendo diputados, jueces y magistrados, ante la plaga de la pega? En El Salvador hay una división policial encargada de perseguir el narcotráfico, e inclusive, a Dios gracias, se ha instalado un radar especializado y centro de monitoreo, para detectar aviones piratas que transportan droga, con la sola y asombrosa oposición de la izquierda. El objetivo primordial de esos esfuerzos es impedir que nuestro país sea un lugar de trasiego de droga hacia Estados Unidos, y que parte de esa droga se quede aquí. Pero no hay ningún esfuerzo organizado para detener la venta de la pega, llegándose a sospechar por algunos, de que la inacción se debe a que ni los hijos de los diputados, o de los altos funcionarios, o de los hombres de negocios, andan oliendo pega.

No sería nada difícil, por lo que entendemos, poner un alto casi total a esto de la pega: con el simple expediente de agregarle sustancias que la vuelva repugnante al olfato, se puede reducir en alto grado su consumo. Es decir, que se prohíba la importación de pega en su estado primigenio, y que sólo se autorice la que tenga el aditivo. Obviamente, entrará pega de contrabando de países sin esa restricción, pero tiene que llegarse a un arreglo con los gobiernos vecinos, pues ellos también saldrían gananciosos.

Niños perdidos que son víctimas de otros

La pega, de acuerdo con lo que nos dicen conocedores del asunto, puede provocar ceguera, amén de los irreparables daños al cerebro, y afectar la capacidad de pensar, las emociones y el funcionamiento del organismo. Literalmente, los huelepegas se embrutecen sin posibilidad de recuperarse. Y al estar embrutecidos, no son responsables de sus actos, además de quedar expuestos a ser victimizados. Los niños huelepegas son los que caen en manos de pederastas, que los arruinan para siempre. Ya supimos de un intelectual de medianas capacidades, que desde hace años viene recogiendo niños en las calles de San Salvador y de su propio pueblo, a los que sodomiza impunemente.

Los huelepega que sobreviven son los delincuentes del mañana, individuos sin oportunidad alguna de redención. Aunque es imposible erradicar por completo los vicios que amenazan a niños y jóvenes, cada medida para reducir tentaciones salva vidas. Lo que necesitamos es que se tome conciencia de un mal que casi pasa inadvertido pero que está causando estragos entre los niños pobres.


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