Miércoles 1 de noviembre


Ministerio Espiga
Nadie muere antes de tiempo
Por Salvador Gómez, Predicador Católico

"Querían, pues, detenerle, pero nadie le eechó mano, porque todavía no había llegado su hora".

(Jn. 7, 30)

A Jesús le tocó nacer, crecer y vivir en una época de mucha violencia, no sólo por la situación política (era el tiempo de la ocupación romana) sino por la guerra religiosa que su persona desató entre los judíos; continuamente leemos que "querían detenerle, tomarlo prisionero, apedrearlo, matarlo".

Un día "dice a sus discípulos: "Volvamos de nuevo a Judea". Le dicen los discípulos: "Rabbí, con que hace poco los judíos querían apredrearte, ¿y vuelves allí?" (Jn. 11, 7-8).

El maestro nos enseña a caminar seguros, serenos, tranquilos aun cuando estamos conscientes de los peligros que nos rodean.

No debemos permitir que el miedo nos paralice, que el temor nos encierre en nuestra casa, mientras el vicio, la delincuencia, la suciedad y el desorden se apoderan de nuestras calles y de nuestros parques. Salgamos, trabajemos, realicemos la obra que nos toca realizar, sabiendo que nadie muere antes de tiempo; a cada uno le llegará su hora, lo importante es vivir y actuar hasta el último día que nos sea posible.

Medidas prácticas

Reúne a tus vecinos, organiza con ellos actividades encaminadas a sanear el ambiente en el que vives; limpien las calles, ilumínenlas, no esperen que las autoridades públicas o algún organismo internacional lo haga, háganlo ustedes; pónganse de a cuerdo para salir a dar un paseo, hacer una caminata. Así los niños jugarán, correrán con más libertad y seguridad. Y los delincuentes irán a buscar otro lugar en donde el miedo mantenga a la gente encerrada, incomunicada, las calles oscuras, silenciosas, sucias y de esa manera ellos puedan realizar sus fechorías.

¿A qué le temes?

Estoy escribiendo esto en el centro carismático del Bronx, en una ciudad con fama de ser de las más violentas del Estado de Nueva York.

Hablando al respecto de este tema, el padre Jesús Iriondo, que ha sido director de este centro por los últimos diez años, me decía: "Lo peligroso no es salir a caminar por las calles sino la forma como caminas, si te ven temeroso, inseguro, nervioso, etc., en seguida se dan cuenta de que no eres de aquí y alguien posiblemente te ataque. Yo camino por estas calles que a otros les parecen muy inseguras y a mí todos me respetan mucho".

¡Animo! Jesús quiere vernos con la cabeza levantada, circulando, trabajando, desarrollando las actividades normales de la vida, aunque nos toque caminar rodeados de peligros y constantes amenazas.


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