- Ministerio
Espiga
- Nadie muere antes de
tiempo
- Por
Salvador Gómez, Predicador
Católico
"Querían,
pues, detenerle, pero nadie le eechó
mano, porque todavía no había
llegado su hora".
(Jn. 7, 30)
A Jesús le tocó nacer, crecer y
vivir en una época de mucha violencia, no
sólo por la situación
política (era el tiempo de la
ocupación romana) sino por la guerra
religiosa que su persona desató entre los
judíos; continuamente leemos que
"querían detenerle, tomarlo prisionero,
apedrearlo, matarlo".
Un día "dice a sus discípulos:
"Volvamos de nuevo a Judea". Le dicen los
discípulos: "Rabbí, con que hace
poco los judíos querían
apredrearte, ¿y vuelves allí?" (Jn.
11, 7-8).
El maestro nos enseña a caminar
seguros, serenos, tranquilos aun cuando estamos
conscientes de los peligros que nos rodean.
No debemos permitir que el miedo nos
paralice, que el temor nos encierre en nuestra
casa, mientras el vicio, la delincuencia, la
suciedad y el desorden se apoderan de nuestras
calles y de nuestros parques. Salgamos,
trabajemos, realicemos la obra que nos toca
realizar, sabiendo que nadie muere antes de
tiempo; a cada uno le llegará su hora, lo
importante es vivir y actuar hasta el
último día que nos sea
posible.
Medidas prácticas
Reúne a tus vecinos, organiza con
ellos actividades encaminadas a sanear el
ambiente en el que vives; limpien las calles,
ilumínenlas, no esperen que las
autoridades públicas o algún
organismo internacional lo haga, háganlo
ustedes; pónganse de a cuerdo para salir
a dar un paseo, hacer una caminata. Así
los niños jugarán, correrán
con más libertad y seguridad. Y los
delincuentes irán a buscar otro lugar en
donde el miedo mantenga a la gente encerrada,
incomunicada, las calles oscuras, silenciosas,
sucias y de esa manera ellos puedan realizar sus
fechorías.
¿A qué le temes?
Estoy escribiendo esto en el centro
carismático del Bronx, en una ciudad con
fama de ser de las más violentas del
Estado de Nueva York.
Hablando al respecto de este tema, el padre
Jesús Iriondo, que ha sido director de
este centro por los últimos diez
años, me decía: "Lo peligroso no
es salir a caminar por las calles sino la forma
como caminas, si te ven temeroso, inseguro,
nervioso, etc., en seguida se dan cuenta de que
no eres de aquí y alguien posiblemente te
ataque. Yo camino por estas calles que a otros
les parecen muy inseguras y a mí todos me
respetan mucho".
¡Animo! Jesús quiere vernos con
la cabeza levantada, circulando, trabajando,
desarrollando las actividades normales de la
vida, aunque nos toque caminar rodeados de
peligros y constantes amenazas.