Sábado 6 de mayo


























Evangelio para domingo

Lucas 24, 35-48

Lo reconocieron

Ellos, por su parte, contaron lo sucedido en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Mientras estaban hablando de todo esto, Jesús se presentó en medio de ellos (y les dijo: "Paz a ustedes"). Quedaron atónitos y asustados, pensando que veían algún espíritu, pero Él les dijo: "¿Por qué se desconciertan? ¿Cómo se les ocurre pensar eso? Miren mis manos y mis pies: soy Yo. Tóquenme y fíjense bien que un espíritu no tiene carne ni huesos, como ustedes ven que Yo tengo". (Y dicho esto les mostró las manos y los pies).

Y como no acababan de creerlo por su gran alegría y seguían maravillados les dijo: "¿Tienen aquí algo que comer?".

Ellos, entonces, le ofrecieron un pedazo de pescado asado (y una porción de miel); lo tomó y comió delante de ellos.

Jesús les dijo: "Todo esto se lo había dicho cuando estaba todavía con ustedes; tenía que cumplirse todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los profetas y en los Salmos referente a Mí".

Entonces les abrió la mente para que entendieran las Escrituras. Les dijo: "Todo esto estaba escrito: los padecimientos del Mesías y su resurrección de entre los muertos al tercer día. Luego debe proclamarse en su Nombre el arrepentimiento y el perdón de los pecados, comenzando por Jerusalén, y yendo después a todas las naciones, invitándolas a que se conviertan. Ustedes son testigos de todo esto".

Comentario

Jesús nos hace sus testigos

"Ellos contaban las cosas..."

Ahora es el Evangelio de Lucas el que nos presenta el relato de la aparición del Resucitado a la comunidad de los apóstoles.

El escritor de este Evangelio se dirige a oyentes que tenían dificultad de aceptar la resurrección, por eso se toma el cuidado de proponer varios argumentos que faciliten una mejor comprensión de su anuncio en la propia comunidad.

Así, como todo relato de las apariciones de Jesús resucitado, pretende hacer descubrir la experiencia indescriptible o inexpresable del encuentro con Jesús vivo.

"Soy Yo mismo..."

Al leer este pasaje podemos apreciar cómo el misterio de la resurrección se va manifestando de forma progresiva a sus discípulos.

Llegado el momento es el mismo Jesús quien toma la iniciativa y se manifiesta: "Miren mis manos y mis pies, soy Yo mismo...". ¡En toda su realidad!

Pero el relato va más allá: Lucas subraya el desconcierto, el miedo, las dudas, para expresarnos que la fe no está vinculada a las apariciones, y que éstas no pueden dar la fe.

"Era necesario que se cumpliera..."

El anuncio del Resucitado lleva a una más profunda relación entre Jesús y sus discípulos, porque las visitas del resucitado a sus discípulos buscan confirmarlos en la fe y despertarlos a sus nuevas responsabilidades.

Jesús no sólo se preocupa de hacerse reconocer por sus discípulos, sino que los introduce en el dinamismo pascual: "Ustedes son testigos de esto..."

"Y nosotros..."

Por sentido común, al encontrarnos con estos trozos de la Sagrada Escritura fácilmente deberíamos caer en la cuenta de que cada encuentro con Cristo nos invita a seguir el mismo camino suyo.

Estamos llamados, como sus seguidores, a emprender el dinamismo pascual que nos responsabiliza como sus testigos hoy. Porque ahora, creer en el Resucitado es afirmar la vida y comunicarla; si no compartimos la vida, la plenitud del amor de Dios no estará en nosotros.

¿Nos arriesgamos?

P. Sixto Alfonso Flores, Sdb


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