Martes 30 de mayo


Favorecen plan de rehabilitación de reos
Borrarán tatuajes a reclusos

Un recluso puede rehabilitarse y no encontrar trabajo. Bastará con que vean las marcas en su piel para que le nieguen muchas oportunidades de ser una persona útil

San Miguel
Cristian Zelaya
El Diario de Hoy

Alexander, de 19 años, está arrepentido de haber tatuado su piel cuando pertenecía a las "maras".

Para borrar las marcas, incluso usó ácido de batería. Pero hoy tiene una nueva opción: Los ministerios del Interior y de Salud Pública inauguraron ayer un programa que le dará la oportunidad de borrar sus tatuajes con técnicas médicas.

Se espera que al menos 600 reclusos de diferentes centros penitenciarios sean favorecidos con este programa. Con ayuda de rayos láser y la cirugía plástica, los tatuajes serán eliminados.

Aquellos reos que sean tratados con láser serán trasladados al Hospital Rosales, en San Salvador, y los que necesiten cirugía recibirán atención en los centros médicos de las cabeceras departamentales.

Las medidas

El viceministro del Interior, Gabriel Carranza, inauguró ayer el programa, que tendrá una duración de por lo menos cuatro meses. De esta forma, las autoridades buscan facilitar la rehabilitación de reos que un día tatuaron su piel y que, hoy, superadas las crisis de identidad, se arrepienten de ello por los problemas que les acarrea para incorporarse a la actividad productiva y social.

El funcionario confió en que los internos en diferentes reclusorios y que se han tatuado se acerquen a las autoridades y expresen su deseo de eliminar las marcas. Con la colaboración de los reos, el programa se agilizará.

El Viceministro del Interior pidió a los jóvenes, especialmente a quienes integran pandillas, que mediten antes de hacerse un tatuaje, ya que para borrarlos se necesita un procedimiento doloroso y caro.

El ejemplo de Alexander es una muestra de ello.

Luego de permanecer en el centro Penal de San Miguel y evaluar la forma de recuperar su vida, decidió deshacerse de los tatuajes. Usó ácido muriático en un intento por eliminarlos. Pero su mano derecha y rostro ahora están marcados con cicatrices.

Ayer, Alexander fue uno de los primeros favorecidos con la cirugía plástica.

Aunque estaba atemorizado, el joven se sometió a la intervención con la esperanza de que, junto a los tatuajes, desaparezcan las reacciones negativas de la sociedad.


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