Favorecen
plan de rehabilitación de reos
Borrarán
tatuajes a reclusos
Un recluso puede
rehabilitarse y no encontrar trabajo.
Bastará con que vean las marcas en su
piel para que le nieguen muchas oportunidades de
ser una persona útil
- San
Miguel
- Cristian
Zelaya
- El
Diario de Hoy
Alexander,
de 19 años, está arrepentido de
haber tatuado su piel cuando pertenecía a
las "maras".
Para borrar las marcas,
incluso usó ácido de
batería. Pero hoy tiene una nueva
opción: Los ministerios del Interior y de
Salud Pública inauguraron ayer un
programa que le dará la oportunidad de
borrar sus tatuajes con técnicas
médicas.
Se espera que al menos 600
reclusos de diferentes centros penitenciarios
sean favorecidos con este programa. Con ayuda de
rayos láser y la cirugía
plástica, los tatuajes serán
eliminados.
Aquellos reos que sean
tratados con láser serán
trasladados al Hospital Rosales, en San
Salvador, y los que necesiten cirugía
recibirán atención en los centros
médicos de las cabeceras
departamentales.
Las
medidas
El viceministro del
Interior, Gabriel Carranza, inauguró ayer
el programa, que tendrá una
duración de por lo menos cuatro meses. De
esta forma, las autoridades buscan facilitar la
rehabilitación de reos que un día
tatuaron su piel y que, hoy, superadas las
crisis de identidad, se arrepienten de ello por
los problemas que les acarrea para incorporarse
a la actividad productiva y social.
El funcionario
confió en que los internos en diferentes
reclusorios y que se han tatuado se acerquen a
las autoridades y expresen su deseo de eliminar
las marcas. Con la colaboración de los
reos, el programa se
agilizará.
El Viceministro del
Interior pidió a los jóvenes,
especialmente a quienes integran pandillas, que
mediten antes de hacerse un tatuaje, ya que para
borrarlos se necesita un procedimiento doloroso
y caro.
El ejemplo de Alexander es
una muestra de ello.
Luego de permanecer en el
centro Penal de San Miguel y evaluar la forma de
recuperar su vida, decidió deshacerse de
los tatuajes. Usó ácido
muriático en un intento por eliminarlos.
Pero su mano derecha y rostro ahora están
marcados con cicatrices.
Ayer, Alexander fue uno de
los primeros favorecidos con la cirugía
plástica.
Aunque estaba atemorizado,
el joven se sometió a la
intervención con la esperanza de que,
junto a los tatuajes, desaparezcan las
reacciones negativas de la sociedad.