San
Vicente
La guinda
por la inundación
El dreno que pasa por
el patio de la casa de Santos Paulina Aguilar,
de 39 años, está lleno de basura.
Ella vive en la comunidad Santa Marta, en el
Bajo Lempa.
- Sandra
Moreno
- El
Diario de Hoy
-¿Ya
está preparada ante el invierno?
-preguntamos.
-Algunos han hecho
tabancos, otros están en el Comité
de Emergencia -contesta.
-¿Y usted?
-En salir, al sólo
sentir que viene el agua para afuera, hacia San
Carlos -replica rápido, mientras
continúa echando tortillas al comal. Su
marido bebe un par de cervezas.
-Pensábamos hacer un tabanco, pero no
alcanzó la cobija (el dinero).
En este invierno, la
familia de Santos no perderá sus
cultivos. "El (el marido) no quiso sembrar este
año, porque todos los años con la
inundación se pierde lo trabajado",
explica la mujer. Su marido mueve la cabeza de
arriba para abajo para afirmar lo dicho por
Santos.
Ellos sobreviven con la
pequeña tienda que está en el
cuarto de construcción mixta que
hicieron.
En Rancho Grande, Rosa
Lidia Cáceres, de 25 años, se
encuentra sobre la borda que pasa justo por su
casa. "Con la lluvia se agrietó", comenta
preocupada. "Tal vez no aguante
tanto"
-¿Qué
hará entonces? -inquirimos.
-Lo mismo de todos los
años, para San Carlos -afirma.
Rosa Lidia sí
depende de la agricultura. Siembra maíz,
pipián, chile, pepinos, ... "el problema
es cuando viene el agua e inunda", cuenta la
campesina.
El panorama en el sitio no
es alentador, hay un grupo de hombres reparando
las grietas en la borda. A los pies de la obra
hay un gran hueco en el terreno, de donde se ha
extraído la tierra para la barrera.
Ahí había
antes inmensos árboles que hoy apenas
lucen sus raíces al aire, después
de ellos se encuentra una especie de fortaleza
de árboles rodeados de una
vegetación casi virgen, es lo que
sobrevive del bosque de galería en la
ribera del impredecible Lempa.