Lunes 15 de mayo


San Miguel
Un convenio que verá la luz en las laderas

El viernes pasado, en el cantón San Pedro, de Chirilagua, fue un día especial. Las bancas de la iglesia, en reparación, estaban en el patio.

Sandra Moreno
El Diario de Hoy

Las mujeres con sus hijos y los hombres se encontraban sentados muy serios, al frente una mesa con mantel blanco para los invitados especiales que firmarían el convenio de cooperación entre la Federación de Cooperativas Agropecuarias de Oriente (FECOAGRO) y la Fundación para la Vivienda Cooperativa (CHF) para reforestar 30 hectáreas de laderas.

El director de CHF, Brian Holst, expresó ante la audiencia que entendía el esfuerzo de liderar una cooperativa, porque él había pasado por esa experiencia. Su entusiasmo creció ante la perspectiva de ejecutar el proyecto y ver a los jóvenes, las mujeres, los niños, los bebés llorando y los campesinos que serían la fuerza de trabajo.

"Podemos hacer lo máximo por este país, por los niños y en especial por los lugares que cada año son afectados por las tormentas y pierden sus cultivos", dijo emocionado Holst. "Trataremos de romper el círculo de los daños, de la fragilidad del ambiente. Esto lo conocemos, entonces damos un apoyo".

Y apenas había terminado esta frase, cuando lanzó a las mentes de los presentes la siguiente petición: "Yo creo que podemos trabajar a futuro, pero la mitad del esfuerzo es de ustedes".

Los aludidos forman parte de las 250 familias beneficiadas con el convenio, el cual contempla la construcción de 200 metros lineales de acequias, cinco mil metros lineales de barreras vivas y otros tantos de piedra ("para aprovechar el principal valor de la zona: las piedras", comentó un funcionario de CHF) y la reforestación de parcelas de viviendas, con el fin de proteger la microcuenca de San Pedro.

En esta historia, la comunidad aportará el 55% de los recursos como mano de obra, materiales y equipos; a CHF le corresponde traer lo que no tienen y necesitan de afuera; y FECOAGRO tiene que lograr la sostenibilidad del proyecto y aprovechar su perfil de ONG de la zona.

Eliseo Flores, de FECOAGRO, sostuvo que la firma del convenio es un reto para la zona de Chilanguera. "Si nos concienciamos a trabajar, significará una larga tradición de trabajo entre nosotros y vendrán otras iniciativas de ayuda para las comunidades afectadas por Mitch", dijo Flores, quien le pidió al sacerdote Raúl Avila bendijera el convenio, con la aclaración de que todos los cristianos damos gracias al mismo Dios aunque estemos en diferentes iglesias.

Las mujeres se pusieron sus mantillas y los hombres dirigieron sus miradas al suelo, en señal de respeto. "Que el convenio llegue a feliz termino", dijo el cura.

-Que así sea -respondió la gente, consciente de que en sus manos está el éxito o el fracaso de la obra.

De la mano por la vida

Madre e hijo comparten un triunfo. Tomasa Navarro de Moreno, de 44 años, y Rafael Ernesto, de 10 y estudiante de quinto grado, caminan por el Centro Escolar San Pedro, sabedores de que ahora sí cuentan con una escuela como Dios manda.

"Los alumnos van a estar mejor, y también para la comunidad es un orgullo tener una escuela bonita", señala doña Tomasa. Ella ya no se preocupará por que su hijo regrese mojado a casa cuando llueve, pues el techo con goteras de la escuela ya que fue sustituido por una estructura nueva.

A doña Tomasa ahora le preocupa la situación de los jóvenes del cantón San Pedro. Ahí se carecen de fuentes de trabajo, "no hay mucho en qué trabajar. Algunos sólo esperan la ayuda de los Estados Unidos, gracias a los familiares. Los que no tienen esta suerte sufren, pero de cualquier manera consiguen el maíz para hacer las tortillas", cuenta doña Tomasa.


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