Lunes 15 de mayo


Palabras
El huésped encadenado
Carlos Balaguer

Ser que nos vive dentro. Huésped de nuestra noche. Que lucha por llegar a ser, por lograr su realización ante la vida y expresarse como una flor. Pero generalmente afuera nos vive un representante de ese ser interno y verdadero. Vive en nuestro rostro, un falso emisario de nuestra esencia, de nuestra esperanza.

De la misma manera que la falta de fe en la vida hace que la perdamos; que la falta de fe en el amor hace que se nos muera; que la falta de fe en el mañana nos hace perder el día presente. El maravilloso hoy, el ineluctable tiempo presente, el día prometido que amanece es lo único que puede llegar a poseer el hombre.

Igualmente la falta de fe en nosotros mismos, hace que perdamos la contienda estelar de la vida. ¿Cómo volver a creer en nosotros mismos, si es que alguna vez creímos?

La fe es que vuelve al individuo. La fe en sí mismo -basada en la fe divina- le hace vencer en la abstracta contienda en su destino.

Para recobrar la fe en la vida, tenemos que empezar nuevamente a recuperar la fe en nosotros mismos.

El uno que en esoterismo representa la fuerza inicial de la creación: el amor, manifestando en el misterio de Aleph. El amor, mago creador, de los universos, en nuestro centro espiritual.

Abandonando la falsa ilusión el hombre llega a su propio conocimiento y al conocimiento del mundo que lo rodea.


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