- Palabras
- El huésped
encadenado
- Carlos
Balaguer
Ser que nos vive dentro. Huésped de
nuestra noche. Que lucha por llegar a ser, por
lograr su realización ante la vida y
expresarse como una flor. Pero generalmente
afuera nos vive un representante de ese ser
interno y verdadero. Vive en nuestro rostro, un
falso emisario de nuestra esencia, de nuestra
esperanza.
De la misma manera que la falta de fe en la
vida hace que la perdamos; que la falta de fe en
el amor hace que se nos muera; que la falta de
fe en el mañana nos hace perder el
día presente. El maravilloso hoy, el
ineluctable tiempo presente, el día
prometido que amanece es lo único que
puede llegar a poseer el hombre.
Igualmente la falta de fe en nosotros mismos,
hace que perdamos la contienda estelar de la
vida. ¿Cómo volver a creer en
nosotros mismos, si es que alguna vez
creímos?
La fe es que vuelve al individuo. La fe en
sí mismo -basada en la fe divina- le hace
vencer en la abstracta contienda en su
destino.
Para recobrar la fe en la vida, tenemos que
empezar nuevamente a recuperar la fe en nosotros
mismos.
El uno que en esoterismo representa la fuerza
inicial de la creación: el amor,
manifestando en el misterio de Aleph. El amor,
mago creador, de los universos, en nuestro
centro espiritual.
Abandonando la falsa ilusión el hombre
llega a su propio conocimiento y al conocimiento
del mundo que lo rodea.