La
Nota del Día
13 de Mayo de 2000
Dejen entrar a Torres
A.
EL DIARIO DE HOY solicitará esta
semana al Ministerio del Interior, levantar
temporalmente la prohibición que pesa
sobre el hondureño Leonidas Torres Arias
para que pueda estar en el juicio que ha
promovido contra este periódico. Torres
Arias, debido al documentado historial que hay
en su contra, fue declarado persona non grata
por nuestro país y se ha prohibido que
ingrese a territorio nacional.
El viernes de la semana pasada, la audiencia
en que se presentarían las pruebas en
poder de nuestro periódico sobre el
pasado delincuencial de tal individuo fue
suspendida, aduciéndose que él no
podía efectuar su plena defensa. Hay que
agregar que en ninguna de las audiencias que se
han realizado hasta la fecha, Torres Arias
estuvo en persona, sino que fue representado por
sus abogados.
A todas luces, la petición sólo
busca alargar el juicio, que se puede resolver
casi perentoriamente. Contra las pruebas en
poder de EL DIARIO DE HOY, que incluyen las
minutas de las investigaciones realizadas en el
Congreso de los Estados sobre los
vínculos del ex coronel con el
narcotráfico, así como
publicaciones de varios diarios, nadie puede
montar oposición. Y para que abunde, se
presentarán más documentos,
incluyendo lo publicado por periódicos
hondureños a raíz del asesinato de
los esposos Ferrari. Uno de los condenados por
ese execrable hecho, declaró que el ex
coronel le había pagado para perpetrarlo,
por el robo que cometieron los Ferrari de un
cargamento de droga.
Sólo por una ligereza mental puede
alguien suponer que un periódico de la
sólida trayectoria, la objetividad y el
profesionalismo de EL DIARIO DE HOY, iba a
publicar una denuncia como la efectuada en
contra del juego, sin disponer de pruebas
irrefutables. Antes de realizar las
investigaciones que fundamentaron el reportaje,
no conocíamos más que por
imprecisas referencias, a los personajes
involucrados con los casinos. Lo que se
sabía de Torres Arias era que estuvo
vinculado a Mata Ballesteros, un narcotraficante
que purga cadena perpetua en Estados Unidos, y
en el rol que tuvo en el affaire del ex ministro
de Defensa hondureño Alvarez. El tema
principal nunca fue Torres Arias o ninguno de
los otros oscuros personajes vinculados a los
casinos en la investigación de
VÉRTICE, sino la amenaza que estos
representan para los salvadoreños y su
bienestar moral y material.
El juego no es "juego", sino
maldición
El reportaje, por así decirlo,
cayó por su propio peso. Nadie que
conozca algo sobre el juego organizado, o
inclusive que vea películas que giren
alrededor del tema, ignora que en el entorno de
las chiviaderas se mueven siniestros grupos,
amén de los vínculos que tiene con
otros vicios. El lavado de dinero, el
narcotráfico, la prostitución y la
trata de blancas, las extorsiones, la compra de
funcionarios, la corruptela pública, son
parte del mundo del juego. Si bien una parroquia
puede organizar un bingo para fines caritativos,
de allí en adelante el juego cae en el
dominio de las perversiones del alma.
Es imposible, además, dejar de ver los
gravísimos perjuicios que el juego ha
causado ya a personas, familias y empresas.
Madres enviciadas que están dilapidando
patrimonios, muchachos que abandonan sus
estudios, niñas que venden sus cuerpos,
profesionales que pierden sus empleos y su
futuro, divorcios y suicidios, son el
trágico cuadro que acompaña el
establecimiento de los casinos y tragaperras en
El Salvador. El juego no es "juego", sino
maldición.