Lunes 15 de mayo


La Nota del Día
 

13 de Mayo de 2000

Dejen entrar a Torres A.

EL DIARIO DE HOY solicitará esta semana al Ministerio del Interior, levantar temporalmente la prohibición que pesa sobre el hondureño Leonidas Torres Arias para que pueda estar en el juicio que ha promovido contra este periódico. Torres Arias, debido al documentado historial que hay en su contra, fue declarado persona non grata por nuestro país y se ha prohibido que ingrese a territorio nacional.

El viernes de la semana pasada, la audiencia en que se presentarían las pruebas en poder de nuestro periódico sobre el pasado delincuencial de tal individuo fue suspendida, aduciéndose que él no podía efectuar su plena defensa. Hay que agregar que en ninguna de las audiencias que se han realizado hasta la fecha, Torres Arias estuvo en persona, sino que fue representado por sus abogados.

A todas luces, la petición sólo busca alargar el juicio, que se puede resolver casi perentoriamente. Contra las pruebas en poder de EL DIARIO DE HOY, que incluyen las minutas de las investigaciones realizadas en el Congreso de los Estados sobre los vínculos del ex coronel con el narcotráfico, así como publicaciones de varios diarios, nadie puede montar oposición. Y para que abunde, se presentarán más documentos, incluyendo lo publicado por periódicos hondureños a raíz del asesinato de los esposos Ferrari. Uno de los condenados por ese execrable hecho, declaró que el ex coronel le había pagado para perpetrarlo, por el robo que cometieron los Ferrari de un cargamento de droga.

Sólo por una ligereza mental puede alguien suponer que un periódico de la sólida trayectoria, la objetividad y el profesionalismo de EL DIARIO DE HOY, iba a publicar una denuncia como la efectuada en contra del juego, sin disponer de pruebas irrefutables. Antes de realizar las investigaciones que fundamentaron el reportaje, no conocíamos más que por imprecisas referencias, a los personajes involucrados con los casinos. Lo que se sabía de Torres Arias era que estuvo vinculado a Mata Ballesteros, un narcotraficante que purga cadena perpetua en Estados Unidos, y en el rol que tuvo en el affaire del ex ministro de Defensa hondureño Alvarez. El tema principal nunca fue Torres Arias o ninguno de los otros oscuros personajes vinculados a los casinos en la investigación de VÉRTICE, sino la amenaza que estos representan para los salvadoreños y su bienestar moral y material.

El juego no es "juego", sino maldición

El reportaje, por así decirlo, cayó por su propio peso. Nadie que conozca algo sobre el juego organizado, o inclusive que vea películas que giren alrededor del tema, ignora que en el entorno de las chiviaderas se mueven siniestros grupos, amén de los vínculos que tiene con otros vicios. El lavado de dinero, el narcotráfico, la prostitución y la trata de blancas, las extorsiones, la compra de funcionarios, la corruptela pública, son parte del mundo del juego. Si bien una parroquia puede organizar un bingo para fines caritativos, de allí en adelante el juego cae en el dominio de las perversiones del alma.

Es imposible, además, dejar de ver los gravísimos perjuicios que el juego ha causado ya a personas, familias y empresas. Madres enviciadas que están dilapidando patrimonios, muchachos que abandonan sus estudios, niñas que venden sus cuerpos, profesionales que pierden sus empleos y su futuro, divorcios y suicidios, son el trágico cuadro que acompaña el establecimiento de los casinos y tragaperras en El Salvador. El juego no es "juego", sino maldición.


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