- Temas
bíblicos
- Espiritismo en Wall
Street
- Edgar
López Bertrand*
La Bolsa de Nueva York solicitó a
una sacerdotisa candomble afrobrasilera que
realizara una purificación espiritual
del mayor centro financiero mundial.
Según un informe del periódico
"Folha de Sao-Paulo", para expulsar a los
malos espíritus, Ilka da Silva
celebró en total cuatro rituales de
purificación en Wall Street. La
sacerdotisa, de 56 años,
informó que el aura de la Bolsa
había sido muy malo. Para mejorar la
atmósfera, colocaron cestos con
hierbas aromáticas. "Sólo hice
aquello que comúnmente también
hago en Brasil", comunicó la
sacerdotisa.
Desde 1986, da Silva vive en Nueva York. A
través del consulado brasilero, al
cual se le impuso la más estricta
reserva, el director de la Bolsa ha
establecido contacto con la sacerdotisa. Un
inversionista, cuya oficina se encuentra
sobre Wall Street, confirmó las
ceremonias que la Bolsa está
permitiendo llevar a cabo desde 1997.
Ya, en aquel entonces, el Señor
advertía a su pueblo Israel que no
adoptara las costumbres de los gentiles sino
que, antes bien, confiaran en Él:
"Así dijo Jehová: No
aprendáis el camino de las naciones,
ni de las señales del cielo
tengáis temor, aunque las naciones las
teman. Porque las costumbres de los pueblos
son vanidad; porque leño del bosque
cortaron, obra de manos de artífice
con buril" (Jeremías 10: 2-3). La
astrología y todas las magias paganas
también son consideradas servicios a
los ídolos, así como los
servicios de vanidad que sólo traen
temor y desgracia. Acerca del Señor,
por el contrario, en el versículo 10
leemos: "Mas Jehová es el Dios
verdadero". En los siguientes
versículos se nos dice que nuestro
mundo y el destino humano no son
influenciados ni por las estrellas u otras
cosas espirituales: "El que hizo la tierra
con su poder, el que puso en orden el mundo
con su saber, y extendió los cielos
con su sabiduría; a su voz se produce
muchedumbre de aguas en el cielo, y hace
subir las nubes de lo postrero de la tierra;
hace relámpagos con la lluvia, y saca
el viento de sus depósitos".
(Jeremías 10: 12-13).
Dios mismo está detrás de
cada acontecimiento. Con esto queda excluida
cualquier casualidad. Ninguna persona nace
bajo un "mal signo zodiacal"). Es el
Señor quien deja que el trueno retumbe
y da la orden al relámpago. Hasta el
viento obedece a Su mandato. No cae ni una
sola gota de lluvia sin el consentimiento y
el obrar de Dios. Naturalmente, existen las
leyes naturales y físicas así
como el denominado "mecanismo celeste".
¡Pero éste fue creado por Dios y
El mismo está por encima de todas las
leyes! ¡Justamente, porque el
Señor tiene todo esto bajo Su control,
no sólo podemos sino que debemos
confiar únicamente en Él!
Jeremías reconoció esto, por lo
tanto escribió: "¿Hay entre los
ídolos de las naciones quien haga
llover? ¿Y darán los cielos
lluvias? ¿No eres tú,
Jehová, nuestro Dios? En ti, pues,
esperamos, pues tú hiciste todas estas
cosas" (Jeremías 14:22).
Si el centro financiero mundial, Wall
Street de Nueva York, se entrega a tal
espiritismo, no nos debe llamar la
atención si también colabora en
hacer de ella la "ramera de Babilonia". En la
Biblia la prostitución, muchas veces,
es un ejemplo espiritual para la
apostasía del Dios Viviente. El mundo
financiero le da la espalda,
abriéndose cada vez más al
ocultismo. Es por eso que está
condenado a fracasar. Seguramente no fue en
vano que Jesús llamó al dinero
"Mamón". En Mateo 6:24 señala a
aquel "ídolo" que es el adversario del
verdadero Dios. Por eso, el fin de la
Babilonia financiera será
irreversible, en Apocalipsis se la describe:
"Parándose lejos por el temor de su
tormento, diciendo: ¡Ay, ay, de la gran
ciudad de Babilonia, la ciudad fuerte; porque
en una hora vino tu juicio! Y los mercaderes
de la tierra lloran y hacen
lamentación sobre ella, porque ninguno
compra más sus mercaderías...
Los mercaderes de estas cosas, que se han
enriquecido a costa de ella, se
pararán lejos por el temor de su
tormento, llorando y lamentando, y diciendo:
¡Ay, ay, de la gran ciudad, que estaba
vestida de lino fino, de púrpura y de
escarlata, y estaba adornada de oro, de
piedras preciosas y de perlas! Porque en una
hora han sido consumidas tantas riquezas. Y
todo piloto, y todos los que viajan en naves,
y marineros, y todos los que trabajan en el
mar, se pararon lejos" (Apocalipsis 18:
10-11; 15-17).
Los verdaderos cristianos pueden confiar
en que están en las manos de Dios,
quien vela sobre cada nube, tiene cuidado de
cada pajarillo y ha contado cada cabello de
nuestra cabeza. Usted no debe temer a las
constelaciones o a cosas parecidas, porque
usted cree en Aquél, para el cual hace
dos mil años apareció una
estrella sobre Belén.
Recibe a Cristo hoy como tu Salvador
personal.
* Pastor.