En
sintonía con Dios
Trabajar para vivir
versus vivir para trabajar
Por
el padre Eugenio Hoyos
E-mail:
hoyos@laola.net
No
hay dudas de que trabajar es bueno y muy
saludable; pero cuando se trabaja en demasiado
sin descansar ya es un problema.
Dios trabajó en la creación del
mundo pero sacó tiempo para descansar.
Nosotros observamos ese descanso el Domingo, que
quiere decir "Día del Señor".
Las personas más tranquilas, felices y
que viven en paz no son aquellas que se matan
por trabajar para llenarse de cosas materiales y
convertirse en "maniáticos del trabajo".
Se debe trabajar para vivir en lugar de vivir
para trabajar. Los seres que tiene sentido de la
verdadera vida saben y entienden que trabajar
con amor es importante. Pero el trabajo
saludable es el que da la oportunidad de sacar
tiempo primero para Dios, la oración para
dedicarle tiempo a los hijos esposo(a) y para
disfrutar cada momento de la vida momentos que
no volverán.
Hay que tener tiempo para cuidar las
relaciones familiares con el diálogo
sincero y amoroso, los detalles y mucha
dedicación.
Los seres más felices de este planeta
practican en su hogar los sabios consejos del
apóstol San Pablo a los creyentes: "Vivid
en paz unos con otros. Amonestad a los que viven
desconcertados, animad a los pusilánimes.
Sostened a los débiles y sed pacientes
con todos. Que nadie devuelva a otro mal por
mal. Procurad siempre el bien mutuo y el de
todos. Estad siempre alegres. Orad
constantemente. En todo dad gracias a Dios"
(Tes.5,13,18)
Aunque a veces nos sintamos limitados de las
cosas materiales o económicas, recordemos
que la familia está antes que el trabajo.
Desafortunadamente, muchos salvadoreños e
hispanos que vienen a Estados Unidos a buscar un
mejor futuro, consiguen dos y tres trabajos. Son
buenos trabajadores, dicen los norteamericanos,
pero descuidan a los hijos, abandonan a las
esposas para darle más importancia a
conseguir dinero.
No debemos olvidar que el mejor tesoro y la
mejor ganancia son los hijos, el hogar y
nosotros mismos.
El padre Alberto en Washington
Hace unos días invité a mi
parroquia al Padre Alberto ya conocido en
nuestro medio por ser el presentador de un
programa de televisión que lleva su mismo
nombre "El Show del Padre Alberto" por la cadena
Telemundo.
El padre nos acompañó para
recoger fondos para así ayudar a nueve
personas que necesitan transplantes de
órganos y que no tienen un seguro
médico y que pertenecen a nuestro
programa benéfico de Marcelino Pan y Vino
(MAPAVI).
Yo le preguntaba al Padre como fue que se
metió a hacer el show de TV y el me
contestó sabiamente: "Yo no me
metí, el que me metió a TV fue
Dios y yo hago la voluntad de Dios para hacer el
bien y educar a las familias hispanas. Al
comienzo fue bastante difícil para un
sacerdote estar en TV, críticas,
desatinos y envidias llovieron por doquier.
Feliz no es el que no tiene problemas, sino
el que los convierte en retos para ser mejor y
dar más. Sin problemas la vida no
será vida. Hay que dar gracias a Dios por
cada día. Por el descontento porque nos
mueve a usar los dones. Gracias a los problemas
desarrollamos nuestros talentos, maduramos,
somos creativos y valemos más. ¡Vive
positivo y piensa en Dios!