Jueves 29 de junio


En sintonía con Dios
Trabajar para vivir versus vivir para trabajar
Por el padre Eugenio Hoyos
E-mail: hoyos@laola.net

No hay dudas de que trabajar es bueno y muy saludable; pero cuando se trabaja en demasiado sin descansar ya es un problema.

Dios trabajó en la creación del mundo pero sacó tiempo para descansar. Nosotros observamos ese descanso el Domingo, que quiere decir "Día del Señor".

Las personas más tranquilas, felices y que viven en paz no son aquellas que se matan por trabajar para llenarse de cosas materiales y convertirse en "maniáticos del trabajo". Se debe trabajar para vivir en lugar de vivir para trabajar. Los seres que tiene sentido de la verdadera vida saben y entienden que trabajar con amor es importante. Pero el trabajo saludable es el que da la oportunidad de sacar tiempo primero para Dios, la oración para dedicarle tiempo a los hijos esposo(a) y para disfrutar cada momento de la vida momentos que no volverán.

Hay que tener tiempo para cuidar las relaciones familiares con el diálogo sincero y amoroso, los detalles y mucha dedicación.

Los seres más felices de este planeta practican en su hogar los sabios consejos del apóstol San Pablo a los creyentes: "Vivid en paz unos con otros. Amonestad a los que viven desconcertados, animad a los pusilánimes. Sostened a los débiles y sed pacientes con todos. Que nadie devuelva a otro mal por mal. Procurad siempre el bien mutuo y el de todos. Estad siempre alegres. Orad constantemente. En todo dad gracias a Dios" (Tes.5,13,18)

Aunque a veces nos sintamos limitados de las cosas materiales o económicas, recordemos que la familia está antes que el trabajo. Desafortunadamente, muchos salvadoreños e hispanos que vienen a Estados Unidos a buscar un mejor futuro, consiguen dos y tres trabajos. Son buenos trabajadores, dicen los norteamericanos, pero descuidan a los hijos, abandonan a las esposas para darle más importancia a conseguir dinero.

No debemos olvidar que el mejor tesoro y la mejor ganancia son los hijos, el hogar y nosotros mismos.

El padre Alberto en Washington

Hace unos días invité a mi parroquia al Padre Alberto ya conocido en nuestro medio por ser el presentador de un programa de televisión que lleva su mismo nombre "El Show del Padre Alberto" por la cadena Telemundo.

El padre nos acompañó para recoger fondos para así ayudar a nueve personas que necesitan transplantes de órganos y que no tienen un seguro médico y que pertenecen a nuestro programa benéfico de Marcelino Pan y Vino (MAPAVI).

Yo le preguntaba al Padre como fue que se metió a hacer el show de TV y el me contestó sabiamente: "Yo no me metí, el que me metió a TV fue Dios y yo hago la voluntad de Dios para hacer el bien y educar a las familias hispanas. Al comienzo fue bastante difícil para un sacerdote estar en TV, críticas, desatinos y envidias llovieron por doquier.

Feliz no es el que no tiene problemas, sino el que los convierte en retos para ser mejor y dar más. Sin problemas la vida no será vida. Hay que dar gracias a Dios por cada día. Por el descontento porque nos mueve a usar los dones. Gracias a los problemas desarrollamos nuestros talentos, maduramos, somos creativos y valemos más. ¡Vive positivo y piensa en Dios!


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