Palabras
El dios de los pies de
barro
Carlos
Balaguer
Aquel inmenso árbol que llegaba hasta
el cielo, era similar a la grandeza humana, que
aunque suba muy alto, sigue siendo vulnerable y
efímera.
Según las tradiciones judías el
rey de Caldea -Nabucodonosor II, el grande-
(605-562 a.J.C.), fue cruelmente castigado por
Dios por la tiranía con que en su locura
tuvo que vivir siete años en los bosques,
hasta que -habiendo recobrado la razón-
volvió a subir al trono.
Además de tan singular metamorfosis se
recuerda también la estatua de metal de
los pies de barro que vio el rey en sus
sueños y que el profeta Daniel le
explicó como la misma imagen de su reino,
que se derrumbaría al primer golpe.
El árbol que ve el rey caldeo en su
sueño -inmenso, hasta llegar al cielo-
recuerda a uno de los grandes Secoyas, que
-después de resistir siglos, tormentas,
vendavales y cataclismos-, muere cuando seres
microscópicos perforan su corteza y
llegan hasta su corazón para matarlo,
como ocurre con los reyes humanos.