Sampras sudó
la gota gorda
Pete Sampras tuvo que esforzarse al
máximo y sobrellevar una pequeña
lesión para continuar su camino hacia el
séptimo Wimbledon de su carrera. En
tanto, en las mujeres Anna Kournikova se
despidió de la justa.
Londres,
Inglaterra
EFE.-
Sufrimiento es la palabra que mejor define lo
que Sampras sintió para vencer al
eslovaco Karol Kucera en la pista central y
avanzar a la tercera ronda de Wimbledon, torneo
que ayer abandonaron dos ex campeones, la
española Conchita Martínez y el
holandés Richard Krajicek.
Sampras venció a Kucera por 7-6
(11-9), 3-6, 6-3 y 6-4, en dos horas y 48
minutos, para apuntarse así la sexta
victoria en siete encuentros sobre el eslovaco.
Pete conectó 12 aces, uno menos que su
rival, y nunca estuvo tranquilo en la pista, con
su rostro reflejando impaciencia, e incluso a
veces dolor.
El jugador americano, en busca del
séptimo título de Wimbledon y del
único récord que le queda por
romper, su décimo tercer Grand Slam, tuvo
que ser atendido en la pista central por el
fisioterapeuta al quejarse de dolores en el
empeine izquierdo.
Sampras necesitó tres bolas de partido
para doblegar a Kucera quien en las dos primeras
conectó perfectos passings, uno de
revés y otro impecable de derecha.
Finalmente, el servicio del americano
funcionó y Sampras pudo levantar los
brazos en señal de triunfo, ante la
satisfecha mirada de su novia Brigitte Wilson
con la que ha anunciado su próximo
matrimonio.
Con el triunfo en el bolsillo, Sampras se
enfrentará ahora contra su compatriota
Justin Gimelstob.
El resto
La jornada resultó patética
para dos de los campeones de este torneo. La
española Conchita Martínez,
vencedora en 1994, fue derrotada por la
canadiense de 24 años Sonya Jeyaseelan,
finalista de Roland Garros júnior hace
seis años.
Seis años después de su
brillante triunfo en la final contra Martina
Navratilova, Conchita ofreció una
lamentable imagen en la pista dos, habitual
cementerio de grandes favoritos, en la que la
española sucumbió sin apenas
opciones, con 19 errores de derecha, normalmente
su mejor arma, y cuatro rupturas de servicio.
Todo para regresar a su peor actuación en
Wimbledon, donde no perdía en la segunda
ronda desde 1992.
A pesar de que Jeyaseelan va poco a poco
haciéndose con un hueco en el circuito
-venció a Tauziat este año en el
Abierto de Australia y el año pasado a
Venus Williams en Amelia Island, su mejor
victoria hasta ayer- la experiencia de Conchita
debió imponerse, más estando
advertida pues esta misma rival ya puso en
apuros a Arantxa en la segunda ronda de Roland
Garros.
Además de Conchita Martínez,
otro campeón de Wimbledon, el
holandés Richard Krajicek (11), vencedor
en 1996, se despidió de la
competición. Castigado en sus rodillas y
con la movilidad mermada, el de Rotterdam
sucumbió ante el surafricano Wayne
Ferreira por 5-7, 6-3, 6-3 y 7-6 (7-3).
Con Krajicek, el francés Cedric
Pioline (6) y el sueco Magnus Norman (3)
también dijeron adiós, y ambos
contra dos jugadores que salieron de la fase
previa, el bielorruso Vladimir Voltchkov, y el
belga Oliver Rochus, 237 y 179 del mundo,
respectivamente, un buen ejemplo de que los
cabezas de serie a veces no se merecen serlo,
por mucho que se empeñen los directivos
de Wimbledon en cambiar a propósito el
orden de las listas oficiales.
Adiós, Anna
En el cuadro femenino, avanzaron Martina
Hingis (1), Venus (5) y Serena Williams (8) y
Anke Hubert (11). Hingis, quien ayer se
enorgulleció de que su novio, Magnus
Norman, es un auténtico machote,
venció a la china Yi Jing, por 6-4 y 6-1,
pero la que terminó destrozando a su
rival fue Serena, quien necesitó
únicamente 35 minutos para doblegar a la
debutante holandesa Yvette Basting por 6-1 y
6-0, el último set en sólo 12
minutos.
La rusa Anna Kournikova, que prometió
recientemente que su primer título estaba
a la vista, tendrá que esperar algo
más. La francesa Anne Gaelle Sidot la
humilló ante su novio Sergei Feodorov en
las gradas, por 6-3 y 6-4.
Serena Williams, de Estados Unidos,
mientras retorna la pelota en su partido
contra la holandesa to Yvette Basting . Williams
ganó en sets corridos.