Discotecas
del centro
Sitios
de diversión popular
Para la mayoría
de la población, las discotecas del
centro de San Salvador son lugares de baja
categoría social. Pero el león no
es como lo pintan, y aquí presentamos una
radiografía de su
funcionamiento
- Alejandra
Salcedo
- El
Diario de Hoy
A
mediados del siglo pasado, divertirse en el
centro de San Salvador, y sobre todo en los
bailes a los que asistía la
mayoría de la ciudadanía, era casi
una norma.
La capital ha crecido de
manera acelerada en los últimos
años, igual los centros de esparcimiento,
en especial los nocturnos.
En la actualidad, algunas
personas prefieren las discotecas ubicadas en
zonas exclusivas al norponiente de la ciudad.
Sin embargo, muchos aún visitan las
tradicionales discotecas de barrio que funcionan
en el centro capitalino.
Vendedores informales,
obreros, secretarias, estudiantes universitarios
y personas desempleadas son los clientes
habituales de estas "disco".
Una de las razones por la
que acuden es el costo de la entrada. El valor
del "cover" o entrada no pasa de los 25 colones,
un precio que la mayoría puede pagar, en
comparación con las discotecas de
"arriba", como ellos mismos las
llaman.
La
historia
Algunos recordarán
los nombres de La Concordia, Motoclub, Amigos, y
años más tarde, la Sociedad de
Auxilios Mutuos de Comerciantes Ambulantes en
Pequeño (SAMCAP) y las diferentes
sociedades de empleados que abrieron sus
puertas.
El Amigos I, por ejemplo,
ahora ubicado sobre la 6a. Calle Oriente y 6a.
Avenida Sur, fue una de las primeras discotecas
que surgió con el nombre de Club Los
Gatos, el 2 de noviembre de 1959, recuerdan sus
dueños, Carlos Enrique y Luis Alonso
Escoto.
Ahora cuentan con el
Amigos II, ubicado en la 8a. Calle Oriente y 6a.
Avenida Sur.
Los hermanos Escoto
manifiestan que, hasta la fecha, las discotecas
son visitadas por personas de diferentes
estratos sociales.
Dicen que algunos clientes
llevan ya muchos años de frecuentar las
discotecas, tanto que algunos han conocido a
personas con las que años después
han contraído matrimonio.
Otra de las discotecas
más populares es el SAMCAP, mejor
conocida como el "Sancocho", ubicada a la par
del Amigos II.
La sociedad fue fundada
por un grupo de vendedores de la calle, en 1964,
para tratar con las instituciones
gubernamentales y la alcaldía municipal.
Después de 10
años, un miembro propuso montar un
negocio que beneficiara económicamente a
los mismos comerciantes. Es así como
nació la discoteca, que ahora es una
fuente de empleo y centro de
diversión.
Ambiente sin
igual
Al llegar, uno que otro
pleito callejero puede acompañar la
entrada. Pero estar en la puerta y no entrar, es
imposible.
La música cautiva y
la calle se vuelve la antesala de un
rincón nocturno de luces y ritmo, donde
se gozará hasta el amanecer.
Hombres y mujeres solas,
acompañadas, pasadas de copas o en sus
cinco sentidos y de todas las edades, esperan en
la puerta.
Mientras, los vigilantes
cumplen con la orden de revisar de pies a cabeza
a todo el que ingrese, sin importar el
sexo.
Los atuendos van desde los
jeans y camisetas, hasta los vestidos de
lentejuelas y zapatos de plataforma, porque cada
quien viste según sus
posibilidades.
Los viernes, a las 6:00 de
la tarde, los locales que han permanecido
dormidos el resto de la semana despiertan con la
algarabía. Las paredes pintadas de negro
se iluminan y los espejos reflejan los cuerpos
en movimiento, siguiendo el compás de la
melodía.
Unos bailan, otros
observan, muchos toman y fuman, pero la
mayoría disfruta el momento. Los
prejuicios no importan, igual baila el que
puede, como el que no sabe. Porque "si
querés aprender a bailar, anda a los
bailes del centro", una expresión popular
de quienes han disfrutado en estas discotecas.
¿Y la
música...? de todo ritmo y para todos los
gustos. Cada discoteca cuenta con un
sinfín de discos compactos, acetatos,
casetes y "DJ" especialistas en mezclar y
programar las canciones.
En estos centros nocturnos
hay cafeterías, donde se ofrecen bocas o
platillos rápidos.
¿Hay
desorden?
Según Eduardo
Linares, director del Cuerpo de Agentes
Metropolitanos (CAM), estos lugares generan
escándalos en la vía
pública y consumo de alcohol.
No obstante, no se
registran quejas por el ruido ni por los
negocios en sí, y es que los
dueños aseguran bajar el volumen de la
música en altas horas de la noche.
Además, no causan problemas a las
escuelas porque operan en horas nocturnas del
fin de semana.
Diversión en la
mira de la delincuencia
Circular por el barrio La
Vega, donde están ubicadas las discotecas
del Centro, atemoriza a cualquier persona, por
la delincuencia.
Por esta misma
razón, se creería que estos
locales de baile son inseguros.
El que llega por primera
vez, se sorprende al encontrar que el ambiente
es diferente, debido a las estrictas medidas de
seguridad.
Por ejemplo, los
vigilantes privados están atentos para no
dejar pasar instrumentos que sirvan de armas, ya
sea cortaúñas, navajas, cuchillos
o pistolas.
Las mochilas o maletines
se depositan en un casillero y tampoco se
permite ingresar celulares, por reglas de
seguridad.
Los envases de cerveza o
gaseosa se convierten en armas con sólo
quebrarlos, por eso, los meseros los retiran tan
pronto se termina el líquido.
Y si los "bolos" quieren
armar desorden, los vigilantes los sacan a la
calle, para que no molesten a los que disfrutan
del baile.
Los dueños han
podido controlar la delincuencia dentro de sus
negocios, a pesar de reconocer que en ocasiones
ingresan ladrones o prostitutas. Pero indican
que éstos no llegan a hacer de las suyas,
sino a divertirse.
En la
calle
Afuera se necesita mayor
presencia policial, porque opera un buen
número de delincuentes, que ha hecho
bajar la demanda de los bailes.
Cuando los clientes salen
de divertirse a altas horas de la noche, y
más si van ebrios, son sorprendidos por
sujetos para robarles.
El subcomisionado Wilfredo
Avelenda Echeverría, jefe de la
Delegación Centro de la Policía
Nacional Civil (PNC), manifiesta que la
corporación tiene un plan para brindar
seguridad en el Centro Histórico.
"Tenemos concentrada la
seguridad en las plazas y sus alrededores, por
medio de las patrullas de intervención
policial comunitaria, la Policía montada
y turística, hasta las 11:00 de la noche.
Después de esa hora, se hacen patrullajes
continuos con el 121", dijo.
A pesar de la vigilancia,
los actos delincuenciales no han cesado y,
según los lugareños, son los
policías los que le quitan el
botín a los ladrones. Avelenda asegura no
haber recibido denuncias de este tipo, pero pide
a la población denunciar los hechos.