Sábado 24 de junio


Discotecas del centro
Sitios de diversión popular

Para la mayoría de la población, las discotecas del centro de San Salvador son lugares de baja categoría social. Pero el león no es como lo pintan, y aquí presentamos una radiografía de su funcionamiento

Alejandra Salcedo
El Diario de Hoy

A mediados del siglo pasado, divertirse en el centro de San Salvador, y sobre todo en los bailes a los que asistía la mayoría de la ciudadanía, era casi una norma.

La capital ha crecido de manera acelerada en los últimos años, igual los centros de esparcimiento, en especial los nocturnos.

En la actualidad, algunas personas prefieren las discotecas ubicadas en zonas exclusivas al norponiente de la ciudad. Sin embargo, muchos aún visitan las tradicionales discotecas de barrio que funcionan en el centro capitalino.

Vendedores informales, obreros, secretarias, estudiantes universitarios y personas desempleadas son los clientes habituales de estas "disco".

Una de las razones por la que acuden es el costo de la entrada. El valor del "cover" o entrada no pasa de los 25 colones, un precio que la mayoría puede pagar, en comparación con las discotecas de "arriba", como ellos mismos las llaman.

La historia

Algunos recordarán los nombres de La Concordia, Motoclub, Amigos, y años más tarde, la Sociedad de Auxilios Mutuos de Comerciantes Ambulantes en Pequeño (SAMCAP) y las diferentes sociedades de empleados que abrieron sus puertas.

El Amigos I, por ejemplo, ahora ubicado sobre la 6a. Calle Oriente y 6a. Avenida Sur, fue una de las primeras discotecas que surgió con el nombre de Club Los Gatos, el 2 de noviembre de 1959, recuerdan sus dueños, Carlos Enrique y Luis Alonso Escoto.

Ahora cuentan con el Amigos II, ubicado en la 8a. Calle Oriente y 6a. Avenida Sur.

Los hermanos Escoto manifiestan que, hasta la fecha, las discotecas son visitadas por personas de diferentes estratos sociales.

Dicen que algunos clientes llevan ya muchos años de frecuentar las discotecas, tanto que algunos han conocido a personas con las que años después han contraído matrimonio.

Otra de las discotecas más populares es el SAMCAP, mejor conocida como el "Sancocho", ubicada a la par del Amigos II.

La sociedad fue fundada por un grupo de vendedores de la calle, en 1964, para tratar con las instituciones gubernamentales y la alcaldía municipal.

Después de 10 años, un miembro propuso montar un negocio que beneficiara económicamente a los mismos comerciantes. Es así como nació la discoteca, que ahora es una fuente de empleo y centro de diversión.

Ambiente sin igual

Al llegar, uno que otro pleito callejero puede acompañar la entrada. Pero estar en la puerta y no entrar, es imposible.

La música cautiva y la calle se vuelve la antesala de un rincón nocturno de luces y ritmo, donde se gozará hasta el amanecer.

Hombres y mujeres solas, acompañadas, pasadas de copas o en sus cinco sentidos y de todas las edades, esperan en la puerta.

Mientras, los vigilantes cumplen con la orden de revisar de pies a cabeza a todo el que ingrese, sin importar el sexo.

Los atuendos van desde los jeans y camisetas, hasta los vestidos de lentejuelas y zapatos de plataforma, porque cada quien viste según sus posibilidades.

Los viernes, a las 6:00 de la tarde, los locales que han permanecido dormidos el resto de la semana despiertan con la algarabía. Las paredes pintadas de negro se iluminan y los espejos reflejan los cuerpos en movimiento, siguiendo el compás de la melodía.

Unos bailan, otros observan, muchos toman y fuman, pero la mayoría disfruta el momento. Los prejuicios no importan, igual baila el que puede, como el que no sabe. Porque "si querés aprender a bailar, anda a los bailes del centro", una expresión popular de quienes han disfrutado en estas discotecas.

¿Y la música...? de todo ritmo y para todos los gustos. Cada discoteca cuenta con un sinfín de discos compactos, acetatos, casetes y "DJ" especialistas en mezclar y programar las canciones.

En estos centros nocturnos hay cafeterías, donde se ofrecen bocas o platillos rápidos.

¿Hay desorden?

Según Eduardo Linares, director del Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM), estos lugares generan escándalos en la vía pública y consumo de alcohol.

No obstante, no se registran quejas por el ruido ni por los negocios en sí, y es que los dueños aseguran bajar el volumen de la música en altas horas de la noche. Además, no causan problemas a las escuelas porque operan en horas nocturnas del fin de semana.

Diversión en la mira de la delincuencia

Circular por el barrio La Vega, donde están ubicadas las discotecas del Centro, atemoriza a cualquier persona, por la delincuencia.

Por esta misma razón, se creería que estos locales de baile son inseguros.

El que llega por primera vez, se sorprende al encontrar que el ambiente es diferente, debido a las estrictas medidas de seguridad.

Por ejemplo, los vigilantes privados están atentos para no dejar pasar instrumentos que sirvan de armas, ya sea cortaúñas, navajas, cuchillos o pistolas.

Las mochilas o maletines se depositan en un casillero y tampoco se permite ingresar celulares, por reglas de seguridad.

Los envases de cerveza o gaseosa se convierten en armas con sólo quebrarlos, por eso, los meseros los retiran tan pronto se termina el líquido.

Y si los "bolos" quieren armar desorden, los vigilantes los sacan a la calle, para que no molesten a los que disfrutan del baile.

Los dueños han podido controlar la delincuencia dentro de sus negocios, a pesar de reconocer que en ocasiones ingresan ladrones o prostitutas. Pero indican que éstos no llegan a hacer de las suyas, sino a divertirse.

En la calle

Afuera se necesita mayor presencia policial, porque opera un buen número de delincuentes, que ha hecho bajar la demanda de los bailes.

Cuando los clientes salen de divertirse a altas horas de la noche, y más si van ebrios, son sorprendidos por sujetos para robarles.

El subcomisionado Wilfredo Avelenda Echeverría, jefe de la Delegación Centro de la Policía Nacional Civil (PNC), manifiesta que la corporación tiene un plan para brindar seguridad en el Centro Histórico.

"Tenemos concentrada la seguridad en las plazas y sus alrededores, por medio de las patrullas de intervención policial comunitaria, la Policía montada y turística, hasta las 11:00 de la noche. Después de esa hora, se hacen patrullajes continuos con el 121", dijo.

A pesar de la vigilancia, los actos delincuenciales no han cesado y, según los lugareños, son los policías los que le quitan el botín a los ladrones. Avelenda asegura no haber recibido denuncias de este tipo, pero pide a la población denunciar los hechos.


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