Sábado 24 de junio


Ordenanzas no bastan para regular negocios

Hay normativas para regular los negocios en los que se venden bebidas embriagantes y se producen escándalos, pero no son suficientes para mantener la tranquilidad

Katya Chamagua
El Diario de Hoy

Para regular los establecimientos comerciales, como tiendas, restaurantes, cervecerías, hoteles y similares, existen tres normativas, las cuales señalan expresamente las condiciones de funcionamiento.

En la Ley de Alcoholes se dispone los tipos y cantidades de alcohol que son comercializables y en qué condiciones está permitido hacerlo.

La Ordenanza Reguladora de la Actividad de Comercialización de Bebidas Alcohólicas establece como condiciones para la venta de alcohol el trámite de una licencia y la calificación del lugar para funcionar.

Además, establece que estos negocios no deben instalarse a menos de 100 metros de iglesias, escuelas y zonas residenciales.

También existe la Ordenanza Contravencional -que entró en vigencia en enero y que será aplicada desde septiembre-, que sanciona las faltas menores como generar escándalos, actos obscenos en la vía pública y otros similares.

En el caso de los supermercados, gasolineras, abarroterías y tiendas, estos no tienen autorización para vender licor fraccionado, o mejor dicho, para que se consuma en el lugar.

La autorización es para venderlo envasado. Por lo tanto, los comercios señalados que permiten el consumo de alcohol en el lugar incurren en ilegalidad.

Autorización

Los comercios autorizados para vender licor para consumo en el sitio son los hoteles, restaurantes, bares, moteles y otros, previo trámite de la licencia respectiva que los acredita para comerciar de esa manera.

"Una gran cantidad de negocios primero se establecen y después vienen a pedir permiso, cuando la comunidad empieza a denunciar y eso es lo que no puede ser", señala el director del Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM), Eduardo Linares.

Al actuar la institución de oficio, es decir, por cuenta propia y no por denuncia, los propietarios de los negocios se resisten a cerrarlo o a legalizarse.

En algunos casos se ha descubierto que una sola persona es dueña de más de dos establecimientos en una misma zona y eso hace más difícil los procedimientos legales, explica el director del CAM.

Desde el punto de vista de Linares, la apertura y proliferación de estos negocios tiene que ver con un problema económico-social de desempleo, pues la gente busca un negocio "que le dé".

De parte de las autoridades no existe oposición para que los establecimientos operen, pero sí esperan que se apeguen a las normas establecidas y no molesten a los vecinos del lugar.


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