¡Cuidado!
No corte la rama
No deje que lo
engañen. Es mentira que si usted corta
las ramas a ese árbol, o lo derriba desde
el tronco, aumentará la temperatura del
planeta o habrá mayor escasez de agua a
corto plazo.
Por
Alonso Rivera
Son
mentiras de ambientalistas. La verdad es que
quienes sufrirán serán sus hijos.
Ellos serán afectados por rayos solares
causantes de cáncer, tendrán que
padecer sed o morir arrastrados por correntadas
de agua. No importa. Las posibilidades de que en
lo que le queda de vida usted tenga los mismos
problemas, son pocas.
Es increíble la
indiferencia del ser humano. Hay que ser
analfabeta y vivir en zonas muy retiradas de
cualquier núcleo poblacional, para no
haber oído más de alguna vez que
destruir la vegetación a corto plazo, es
eliminar a la humanidad.
En aras del progreso se
autoriza la eliminación de conacastes u
otros árboles que nacieron hace cien o
más año. A cambio se construyen
enormes estructuras de ladrillo y cemento.
Mientras los primeros ayudan a filtrar el agua,
dan sombra y frutos, las segundas impiden que el
agua llegue a los mantos acuíferos, se
convierten en planchas que generan calor y
etcétera.
Ni modo. Sigamos
indiferentes.
No es difícil ver
lo que pasa por la depredación. Nuestros
padres y más nuestros abuelos nos
hablaban de ardillas, iguanas, zorros y muchos
otros animales silvestres. Nosotros con suerte
los vimos una que otra vez. A nuestros hijos
deberemos contarles o enseñárselos
en fotos o libros de texto. De seguro, dentro de
poco tiempo ya no habrá de estos animales
ni en los zoológicos.
Igual, no
importa.
Lotificar se ha convertido
en una moda. Lo peor es que muchas veces se
autoriza sin pensar en el daño que se
hace al medio ambiente. Donde había
árboles nacen casas, corrientes de agua
sucia (generalmente no hay alcantarillados), y
cientos de esos depredadores a los que llaman
humanos.
Mala suerte, todo es
legal.
¿Hasta
cuándo?
La estación
lluviosa está en su apogeo. En muchos
sitios habrá inundaciones, las calles se
convertirán en ríos y la
lotería de la muerte se jugará en
el Bajo Lempa, Garita Palmera, Barra Salada y
quién sabe cuántos otros
sitios.
Es tan fácil
reducir los riesgos. Basta con sembrar
árboles. Beneficiados: Todos.
Pero no me dejará
mentir, en el país hay zonas que son
"reforestadas" cada año. Todo se pierde
porque no hay mantenimiento, se plantan especies
no aptas, o de forma especial siembran
ejemplares demasiado pequeños que no
alcanzan a desarrollarse.
Don Alberto Hellebuyck,
del Movimiento Ecológico
Salvadoreño, explica que en Estados
Unidos y otros países, al derribar un
árbol, éste debe ser sustituido en
pocos días. Es obligación que los
árboles usados para reforestación,
tengan al menos metro y medio de altura.
Así no tan fácil se
pierden.
Es diferente en El
Salvador. Hay una competencia por destruir lo
poco que queda de naturaleza y no importa a
quienes lo hacen, que sus hijos sufran dentro de
unos años las consecuencias.
Es necesario construir
casas, fábricas o carreteras. Pero bien
se puede pensar antes en hacerlo de forma
ordenada y regulada.
Piénselo usted que
firma los permisos para talar. Su rúbrica
al ser puesta sin pensar en las consecuencias,
bien puede ser la sentencia de muerte para
nuestros descendientes. Pero no lo veremos.