Sábado 24 de junio


¡Cuidado! No corte la rama

No deje que lo engañen. Es mentira que si usted corta las ramas a ese árbol, o lo derriba desde el tronco, aumentará la temperatura del planeta o habrá mayor escasez de agua a corto plazo.

Por Alonso Rivera

Son mentiras de ambientalistas. La verdad es que quienes sufrirán serán sus hijos. Ellos serán afectados por rayos solares causantes de cáncer, tendrán que padecer sed o morir arrastrados por correntadas de agua. No importa. Las posibilidades de que en lo que le queda de vida usted tenga los mismos problemas, son pocas.

Es increíble la indiferencia del ser humano. Hay que ser analfabeta y vivir en zonas muy retiradas de cualquier núcleo poblacional, para no haber oído más de alguna vez que destruir la vegetación a corto plazo, es eliminar a la humanidad.

En aras del progreso se autoriza la eliminación de conacastes u otros árboles que nacieron hace cien o más año. A cambio se construyen enormes estructuras de ladrillo y cemento. Mientras los primeros ayudan a filtrar el agua, dan sombra y frutos, las segundas impiden que el agua llegue a los mantos acuíferos, se convierten en planchas que generan calor y etcétera.

Ni modo. Sigamos indiferentes.

No es difícil ver lo que pasa por la depredación. Nuestros padres y más nuestros abuelos nos hablaban de ardillas, iguanas, zorros y muchos otros animales silvestres. Nosotros con suerte los vimos una que otra vez. A nuestros hijos deberemos contarles o enseñárselos en fotos o libros de texto. De seguro, dentro de poco tiempo ya no habrá de estos animales ni en los zoológicos.

Igual, no importa.

Lotificar se ha convertido en una moda. Lo peor es que muchas veces se autoriza sin pensar en el daño que se hace al medio ambiente. Donde había árboles nacen casas, corrientes de agua sucia (generalmente no hay alcantarillados), y cientos de esos depredadores a los que llaman humanos.

Mala suerte, todo es legal.

¿Hasta cuándo?

La estación lluviosa está en su apogeo. En muchos sitios habrá inundaciones, las calles se convertirán en ríos y la lotería de la muerte se jugará en el Bajo Lempa, Garita Palmera, Barra Salada y quién sabe cuántos otros sitios.

Es tan fácil reducir los riesgos. Basta con sembrar árboles. Beneficiados: Todos.

Pero no me dejará mentir, en el país hay zonas que son "reforestadas" cada año. Todo se pierde porque no hay mantenimiento, se plantan especies no aptas, o de forma especial siembran ejemplares demasiado pequeños que no alcanzan a desarrollarse.

Don Alberto Hellebuyck, del Movimiento Ecológico Salvadoreño, explica que en Estados Unidos y otros países, al derribar un árbol, éste debe ser sustituido en pocos días. Es obligación que los árboles usados para reforestación, tengan al menos metro y medio de altura. Así no tan fácil se pierden.

Es diferente en El Salvador. Hay una competencia por destruir lo poco que queda de naturaleza y no importa a quienes lo hacen, que sus hijos sufran dentro de unos años las consecuencias.

Es necesario construir casas, fábricas o carreteras. Pero bien se puede pensar antes en hacerlo de forma ordenada y regulada.

Piénselo usted que firma los permisos para talar. Su rúbrica al ser puesta sin pensar en las consecuencias, bien puede ser la sentencia de muerte para nuestros descendientes. Pero no lo veremos.


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