- Comentario
de la semana
- El Golfo y los
resabios
- Eduardo
Torres
Súbitamente,
como en forma tan frecuente se dan los
acontecimientos en nuestro país, la
problemática en el Golfo de Fonseca ha
encabezado noticieros, y captado portadas de los
periódicos. Debido a declaraciones de un
funcionario hondureño, la poco conocida
Isla Conejo, con sus cinco manzanas de
extensión, ganó en nuestro
país notoriedad instantánea, al
igual que una serie de "teorías" y
especulaciones, sobre el futuro del Golfo. El
hecho objetivo, es que faltan 27
kilómetros de demarcación de
frontera, en el marco del Tratado General de
Paz, firmado el 30 de octubre de 1980, y que
aún no se ha empezado con la
ejecución del fallo de La Haya, del 11 de
septiembre de 1992.
Habiendo realizado Honduras un muy buen
trabajo jurídico-diplomático en
esta matemática, a través de los
años, la importancia o no de la
situación anómala de la
década pasada en nuestro país, o
cualquier otra situación vivida en este
lado de la frontera durante la década
pasada, como que va perdiendo relevancia; mejor
será analizar a conciencia el escenario
en que nos encontramos, y tratar de dar
solución de una vez al diferendo,
protegiendo nuestros supremos intereses
nacionales. Hace tres días, en momentos
en que &emdash;ante las cámaras&emdash;
nos acompañaba la Ministra de Relaciones
Exteriores, María Eugenia Brizuela de
Ávila, pudimos constatar de primera mano,
a través de las llamadas del
público, lo potencialmente explosivo del
tema.
El tono conciliador, brindado un día
antes por el Presidente de la República,
en el sentido de que hay que ver el Golfo como
sinónimo de oportunidad y no de
conflicto, más la buena
disposición del presidente Flores
Facussé en las reuniones presidenciales,
y el trabajo de las cancillerías, hizo
por ejemplo, que la retención de un
equipo de periodistas de TCS Noticias por parte
de autoridades militares hondureñas, se
solventara con bien a muy corto plazo. Lo peor
que nos podría pasar en este momento,
siendo uno solo el futuro de la región,
es que se exacerben pasiones y resabios, y que
nos hundamos con ellas. Hay que dar, entonces,
el suficiente espacio a la instancia
político-diplomática.
El reforzar de la fe
"Necesitamos un exorcismo social", fue el
título que le dio Roberto Rubio, a su
columna de la presente semana. Su tesis, es que
aprovechado el destape público de
importantes "chambres sociales", despojados del
rumor y vestidos de veracidad dos de ellos, se
reflexione también sobre otros emanados
de la vox populi, "para sacar del cuerpo de
nuestra patria aquellos males y demonios que
coexisten dentro de ella", agregándole
nosotros, como parte de un resabio, que no tiene
ya razón de ser.
Mientras no concluyamos la tarea anterior,
podría afirmarse, patinaremos en la
construcción de esa mejor sociedad, que
en el fondo es lo que todos queremos, y por lo
cual aún no nos recuperamos del precio
pagado, tanto en vidas humanas, como en la
destrucción moral y espiritual del
país. Ciertamente, hemos avanzado en la
ruta, pero pareceríamos estancarnos por
momentos y, en la tarea de ser mejores cada
día, estancarse equivale decir
retroceder. En ese sentido, aplausos para los
diputados de todas las fracciones
políticas, por la elección
antenoche de los nuevos miembros de la Corte
Suprema de Justicia, en un limpio proceso que
enalteció los nombres de todos los que
concursaron para magistrados.
La liberación, esa misma noche, de
Rodrigo Zablah, reconforta el ánimo y
refuerza la fe de una sociedad tan sufrida como
la nuestra. No nos cabe duda, que así
como la verdad termina siempre
imponiéndose, también así
se impone la realidad; el punto es no
sumergirnos más, sino enmarcarnos en la
tarea de reimpulsar a El Salvador. Si logramos
hacer una constante del espíritu del
Golfo en lo político, con oportunidades
tales como la ICC y los TLC's en lo
económico, con un combate franco y sin
tregua a la delincuencia, y con solidaridad
hacia las necesidades de los demás, el
presente y el futuro, serán nuestros.
Encomendándonos a Dios,
¡apostémosle con fe a El
Salvador!
eduardo@elsalvador.com