- Tema para
meditar
- El matrimonio, base de
la familia
- René
Mejía Vides
Estoy
convencido de que para lograr un cambio
sostenible en nuestro país, éste
debe iniciar en sus mismas bases. Es indudable
que la familia es la base de la sociedad y el
matrimonio la base de la familia.
Lamentablemente muchos matrimonios por causa de
las grandes dificultades de llegar a alcanzar la
armonía, llegan a pensar que no es
posible alcanzar un éxito en su vida
familiar. Una profesora universitaria estaba
vendiendo toda clase de libros. En el medio
había una caja que tenía un cartel
que decía: "Gratis, se regalan". A pesar
de que los libros eran caros, a la mencionada
profesora se le hizo la siguiente pregunta:
¿Por qué estos se regalan y todos
los demás tienen precio? Su respuesta
fue: "Los estoy regalando porque a mi nunca me
sirvieron... Mi matrimonio terminó en
divorcio...."
El matrimonio se instituye mediante un
verdadero pacto celebrado entre un hombre y una
mujer. La palabra de Dios dice: "Así que
ya no son más dos, sino una sola carne.
Por tanto, lo que Dios ha unido, no lo separe el
hombre." Lo cual nos muestra que es Dios quien
realiza la unión matrimonial. El
matrimonio es una institución universal,
válida delante de Dios para toda la
humanidad independientemente de su raza, credo o
nacionalidad. En el estudio elaborado por el
sociólogo e historiador Carle Zimmerman,
titulado: "Familia y civilización",
observó que entre los patrones de
comportamiento comunes, que han influido en la
desintegración de varias culturas, se
encuentra el siguiente: "El matrimonio deja de
ser sagrado. Es frecuentemente roto por el
divorcio."
El fracaso familiar ha deteriorado
grandemente el verdadero concepto de la familia.
A un vendedor de inmuebles un cliente le
contestó: "Nací en un hospital,
crecí en un colegio para internos,
novié en el auto, me eduqué en la
universidad, callejeaba de día y por las
noches me iba a bailar y a jugar. Cuando muera,
me van a velar en una casa fúnebre. Todo
lo que necesito es un lugar donde dormir y un
garaje para guardar mi auto". Para que un
matrimonio sea exitoso, las vidas que lo
componen deben ser personas exitosas.
Lamentablemente el éxito en la vida del
hombre ha sido mal entendido. Una persona puede
ser exitosa en su profesión, estudios,
negocios, etc., pero ser un fracasado en su
familia. Estoy convencido de que el ser humano
no será exitoso en la vida a menos de que
tenga un encuentro personal con su Dios, ya que
la verdadera realización debe provenir de
dentro hacia fuera. Podemos tener cuidado de
todo lo exterior, pero si interiormente estamos
vacíos y faltos de realidad, todo esta
frustración e insatisfacción se
reflejará en nuestro carácter y
actitud. Blas Pascal dijo que "el hombre tiene
un vacío que tiene la forma de Dios."
El problema del ser humano es que a causa del
pecado no logra conocer a su Dios. La palabra de
Dios dice: "Porque todos pecaron y no alcanzan
la gloria de Dios". Siendo Dios Santo, nadie
puede acercarse a El, si este problema no se
resuelve. El pecado ha afectado tremendamente la
vida familiar y al no tener a Cristo morando en
el corazón, ha causado que no se cuente
con la fortaleza interior para enfrentar los
problemas de incompatibilidad de
carácter, problemas de
comunicación, etc. Los problemas
personales repercuten en el matrimonio e
indudablemente en sus hijos. El cariño y
afecto que nuestros hijos necesitan recibir se
ve limitado por los problemas espirituales de
sus padres. Los hijos necesitan mucho
cariño. Se dice que durante la guerra de
Corea nacieron muchos niños mestizos.
Fueron repudiados (no reconocidos) por los
coreanos y por los norteamericanos. Se
construyeron orfanatos para cuidar de estos
chicos, pero por alguna razón desconocida
comenzó a haber un alto número de
mortandad. Después de algunos meses, los
bebés morían sin ninguna
razón visible. Se descubrió luego
la razón de esta mortandad, era que los
niños no tenían atención
personal. No había quién los
acariciara ni tocara, ni alguien que les
hablara. Entonces se emplearon enfermeras
específicamente para esto: tocarlos,
abrazarlos, acunarlos y hablarles.
Podríamos imaginarnos todo el daño
que los niños reciben cuando hay un
abandono familiar. La palabra de Dios nos da la
esperanza de poder iniciar una nueva vida, que
nos transforme de adentro hacia fuera. Que pueda
influenciar nuestro matrimonio y relación
familiar.
El Apóstol Pablo expresó: "De
modo que si alguno está en Cristo, nueva
criatura es; las cosas viejas pasaron; he
aquí todas son hechas nuevas." Cuando una
persona se acerca a Dios reconociendo sus
pecados y suplica el perdón del
Señor y acepta a Cristo
invitándole a que El le salve y gobierne
su vida, Dios le ofrece un cambio y un nuevo
comienzo. Estoy convencido de que el nuevo
nacimiento es la única solución
real para el cambio integral de una persona, que
influirá en su matrimonio, familia y
afectará nuestra nación.
Pastor cristiano evangélico.