Sábado 24 de junio


Tema para meditar
El matrimonio, base de la familia
René Mejía Vides

Estoy convencido de que para lograr un cambio sostenible en nuestro país, éste debe iniciar en sus mismas bases. Es indudable que la familia es la base de la sociedad y el matrimonio la base de la familia. Lamentablemente muchos matrimonios por causa de las grandes dificultades de llegar a alcanzar la armonía, llegan a pensar que no es posible alcanzar un éxito en su vida familiar. Una profesora universitaria estaba vendiendo toda clase de libros. En el medio había una caja que tenía un cartel que decía: "Gratis, se regalan". A pesar de que los libros eran caros, a la mencionada profesora se le hizo la siguiente pregunta: ¿Por qué estos se regalan y todos los demás tienen precio? Su respuesta fue: "Los estoy regalando porque a mi nunca me sirvieron... Mi matrimonio terminó en divorcio...."

El matrimonio se instituye mediante un verdadero pacto celebrado entre un hombre y una mujer. La palabra de Dios dice: "Así que ya no son más dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre." Lo cual nos muestra que es Dios quien realiza la unión matrimonial. El matrimonio es una institución universal, válida delante de Dios para toda la humanidad independientemente de su raza, credo o nacionalidad. En el estudio elaborado por el sociólogo e historiador Carle Zimmerman, titulado: "Familia y civilización", observó que entre los patrones de comportamiento comunes, que han influido en la desintegración de varias culturas, se encuentra el siguiente: "El matrimonio deja de ser sagrado. Es frecuentemente roto por el divorcio."

El fracaso familiar ha deteriorado grandemente el verdadero concepto de la familia. A un vendedor de inmuebles un cliente le contestó: "Nací en un hospital, crecí en un colegio para internos, novié en el auto, me eduqué en la universidad, callejeaba de día y por las noches me iba a bailar y a jugar. Cuando muera, me van a velar en una casa fúnebre. Todo lo que necesito es un lugar donde dormir y un garaje para guardar mi auto". Para que un matrimonio sea exitoso, las vidas que lo componen deben ser personas exitosas. Lamentablemente el éxito en la vida del hombre ha sido mal entendido. Una persona puede ser exitosa en su profesión, estudios, negocios, etc., pero ser un fracasado en su familia. Estoy convencido de que el ser humano no será exitoso en la vida a menos de que tenga un encuentro personal con su Dios, ya que la verdadera realización debe provenir de dentro hacia fuera. Podemos tener cuidado de todo lo exterior, pero si interiormente estamos vacíos y faltos de realidad, todo esta frustración e insatisfacción se reflejará en nuestro carácter y actitud. Blas Pascal dijo que "el hombre tiene un vacío que tiene la forma de Dios."

El problema del ser humano es que a causa del pecado no logra conocer a su Dios. La palabra de Dios dice: "Porque todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios". Siendo Dios Santo, nadie puede acercarse a El, si este problema no se resuelve. El pecado ha afectado tremendamente la vida familiar y al no tener a Cristo morando en el corazón, ha causado que no se cuente con la fortaleza interior para enfrentar los problemas de incompatibilidad de carácter, problemas de comunicación, etc. Los problemas personales repercuten en el matrimonio e indudablemente en sus hijos. El cariño y afecto que nuestros hijos necesitan recibir se ve limitado por los problemas espirituales de sus padres. Los hijos necesitan mucho cariño. Se dice que durante la guerra de Corea nacieron muchos niños mestizos. Fueron repudiados (no reconocidos) por los coreanos y por los norteamericanos. Se construyeron orfanatos para cuidar de estos chicos, pero por alguna razón desconocida comenzó a haber un alto número de mortandad. Después de algunos meses, los bebés morían sin ninguna razón visible. Se descubrió luego la razón de esta mortandad, era que los niños no tenían atención personal. No había quién los acariciara ni tocara, ni alguien que les hablara. Entonces se emplearon enfermeras específicamente para esto: tocarlos, abrazarlos, acunarlos y hablarles. Podríamos imaginarnos todo el daño que los niños reciben cuando hay un abandono familiar. La palabra de Dios nos da la esperanza de poder iniciar una nueva vida, que nos transforme de adentro hacia fuera. Que pueda influenciar nuestro matrimonio y relación familiar.

El Apóstol Pablo expresó: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas." Cuando una persona se acerca a Dios reconociendo sus pecados y suplica el perdón del Señor y acepta a Cristo invitándole a que El le salve y gobierne su vida, Dios le ofrece un cambio y un nuevo comienzo. Estoy convencido de que el nuevo nacimiento es la única solución real para el cambio integral de una persona, que influirá en su matrimonio, familia y afectará nuestra nación.

Pastor cristiano evangélico.


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