Sábado 24 de junio


El Salvador en perspectiva
El Salvador va contra la corriente
Mario Rosenthal

Los 19 mandatarios de los países de Latino América y el Caribe, reunidos en la cumbre de Río, celebrada la semana pasada en Cartagena, Colombia, unánimemente pidieron a los países desarrollados desmantelar las barreras aduanales sobre productos agrícolas, para permitir su libre importación. No obstante que el presidente de Méjico dijo que "el comercio libre es una parte muy importante de la solución del problema (de la pobreza)", Méjico ha rehusado incluir productos agrícolas en el Tratado de Libre Comercio con El Salvador, Guatemala y Honduras. El Salvador, por su parte ha tomado la descabellada decisión de cargar a la importación de productos naturales de Centroamérica, que hasta ahora han sido libres, con el impuesto de 13 por ciento del IVA, "para hacer los productos agrícolas nacionales más competitivos en el mercado local".

La Asociación Salvadoreña de Industrias (ASI) ha propuesto que para facilitar el despliegue económico de la nación es necesario la elevación en general de los aranceles de importación. En su "Propuesta de Política Industrial para El Salvador", presentado al Gobierno, se queja que la saturación de productos provenientes de países con economías distorsionadas, el Estado debe proteger las inversiones locales y asegurar el crecimiento del consumo interno de las mercaderías elaboradas en el país aunque sean de calidad inferior.

Un dicho chino reza que el que repite un error que ha fracasado una vez es un tonto pero el que lo repite por segunda vez no tiene perdón de los dioses. En los años de 1950 y 1960 se creó el Mercado Común Centroamericano, basado en la sustitución de productos importados por los fabricados localmente. Se asignaba a cada país los productos que podría fabricar con exclusividad para el mercado centroamericano. Las importaciones se excluían con aforos elevados y los consumidores fueron obligados a adquirir productos de mala calidad a altos precios. El experimento fue un gran fracaso, los países no respetaban los compromisos de no competir en los mercados asignados y el consumo se deterioró por la mala calidad de los productos. Al fin el proyecto fue abandonado y los tratados cayeron en el olvido o fueron derogados. Ahora se propone repetir el error del mercado común. La propuesta de la ASI contiene otros 16 puntos, algunos razonables pero otros en completa oposición a lo que es la más fuerte tendencia de la economía mundial, un mercado global de comercio libre que concede a la humanidad el derecho de proveerse de sus necesidades donde los puede obtener más baratos. Es un absurdo que ciertos insumos son más caros en los países que los producen que en países que los importan, por la diferencia entre el precio mundial del producto con su precio artificial en el mercado local. La propuesta de la asociación apoya la falsa premisa que para orientar la demanda nacional hacia la producción interna, es necesario elevar los aranceles de los bienes de consumo para poner el precio de lo importado fuera del alcance del consumidor para que esté obligado a comprar el producto nacional aunque de menor calidad.

Nos extraña que la propuesta de ASI no hace ninguna referencia a la calidad y eficiencia de la producción para abrirse mercados. Muchas industrias salvadoreñas están dirigidas por jóvenes preparados, que sus estudios de mercadeo deberían haberles instruido que el público, no va a sustituir un producto de alta calidad con una de mala calidad y que lo más probable es que aceptarían pagar el precio mayor por el producto superior, o prescindir de su uso. Los granos básicos comprueban que la calidad es más importante que los precios, ya que el público prefiere el maíz y los frijoles locales aunque el precio es superior a los importados. La exclusión de artículos importados por altos aranceles no garantiza el consumo de productos locales de menor calidad, sea en los ramos de los comestibles, la ropa, el calzado y las medicinas y todo lo demás. Desafortunadamente, gremios de poca visión no creen que el mercado libre es la solución de los problemas económicos, pero el éxito de las economías libres en los países desarrollados y la eminente admisión de la China a la OMC para reforzar la economía libre mundial, comprueban su error.

mrelsalv@cyt.net


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