Viernes 2 de junio


Los "Girados" revientan el Anfiteatro

La hija de la luna y el héroe de amor hechizaron en una sola noche a sus admiradores

Alfonso Reyes
El Diario de Hoy

Después de una hora y media de espera, las luces del anfiteatro se apagan, para dar paso a la banda que acompaña a los "Girados". Caminan con disimulo en la oscuridad, en busca de sus instrumentos, para que, al final de este pequeño protocolo, una luz descubra la frágil figura de Ana Torroja. Por otro lado, el público, siempre atento a cada sonido, a cada movimiento, termina de romper el silencio movido por esa presencia mágica.

Ese es el prólogo de uno de los mejores espectáculos creado entre dos reconocidos artistas españoles y la pasión del público salvadoreño.

Ana Torroja, con una imagen distinta a la esperada, baja al escenario con movimientos sensuales y pausados, mientras invita al público a levantar las palmas y seguir el ritmo de la melodía que ilustra con su especial cualidad, su voz.

Al final de la primera composición, la hija de la luna se disculpa con los asistentes por el atraso que causaron algunos inconvenientes en el área técnica.

"Muchas gracias y muy buenas noches. ¿Cómo están todos? Quiero pedir disculpas por el retraso, muchísimas gracias por vuestra paciencia", dijo Torroja, dejando en evidencia su humildad y profesionalismo.

La música vuelve apacible el eufórico ambiente. La figura femenina se visualiza con ternura en el centro del escenario. Su canción "La fuerza del destino" solicita tranquilidad, para dar paso al romanticismo que implica el contenido de esta composición.

Al final de este viaje, Ana Torroja camina con lentitud a la cúspide del escenario, para despedirse y desaparecer.

Y llegó Bosé

Las luces delatoras vuelven a aparecer, y muestran al "bandido", Miguel Bosé, con un atuendo negro que dibuja su delgada figura. Baja de la plataforma al son de "Salamandra", mientras el público estalla en gritos y aplausos hasta el cielo.

El movimiento que sugiere el baile de Bosé arranca con fuerzas los movimientos y gritos de quienes se encuentran a la expectativa de este músico español. Así quedó establecido en la canción "Bambú", donde este artista, la talentosa banda y las luces dieron más entusiasmo a cada uno de los elementos que envolvió el ambiente.

Al final de la canción, Miguel Bosé se acerca a los límites del escenario y de la multitud para saludar y ofrecer disculpas por el agobiante retraso. Se acerca con lentitud, "buenas noches El Salvador, es un placer estar aquí después de cuatro años. Es un placer estar de nuevo. Gracias por la paciencia", dijo el veterano de la música pop en español.

El show continuó con un Miguel Bosé paseando por el escenario, tal pasarela, junto con los coristas, para introducir el tema "Nena".

Un final con tres "adioses"

El público, después de esperar por hora y media el inicio del evento, y de cantar junto a Ana Torroja y Miguel Bosé composiciones como "Cruz de navajas", "Hijo de la luna", "Ya no te quiero", "No hay un corazón que no valga la pena", "Si tú no vuelves", "Sólo pienso en ti", "Bandido", sufrió lo más triste en un buen concierto: el final.

El final fue el momentodonde más intervino la voz de los asistentes. Esta vez, los salvadoreños hicieron bailar a los españoles junto a su banda, al unísono "olé, olé, olé...olé, olé", que no permitió que los Girados dejaran el escenario.

Las despedidas son tristes, no hay duda. Los "Girados" lo hicieron en tres ocasiones, como quien quiere y no quiere marcharse. Ciertamente así fue, Bosé y Torroja cantaron a capela pequeños trozos de algunos de sus grandes éxitos. Al final, quedó la sensación del lector cuando acaba un buen libro: la tristeza y la amargura de llegar a la conclusión.

'El pelo en la sopa'

Si bien el público pudo disfrutar la noche del miércoles de uno de los conciertos más importantes de este año, la labor de los periodistas que lo cubrían se vio obstaculizada. Un miembro del la seguridad de los artistas, de origen español, se dirigió a los periodistas de EL DIARIO DE HOY de forma prepotente, para prohibir que tomaran fotografías durante todo el concierto porque, según él, "los artistas cuidan su imagen".

Una vez iniciado el concierto, las amenazas del español se hicieron más fuertes, llegando al colmo de intentar sacar por la fuerza a una de las fotoperiodistas de periódico Más. Luego, los fotoperiodistas de EL DIARIO DE HOY trataron de seguir con su labor, pero no pudo ser completada por las amenazas y el desorden que el español desató, incluyendo intentos de agresión física e intención de quitar el equipo y material de los fotoperiodistas. A tal grado que fueron sacados del concierto por este "señor", que, sin haberse identificado debidamente, quiso dirigir el trabajo que los periodistas.


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