Los "Girados"
revientan el Anfiteatro
La hija de la luna y el héroe de
amor hechizaron en una sola noche a sus
admiradores
- Alfonso
Reyes
- El Diario
de Hoy
Después
de una hora y media de espera, las luces del
anfiteatro se apagan, para dar paso a la banda
que acompaña a los "Girados". Caminan con
disimulo en la oscuridad, en busca de sus
instrumentos, para que, al final de este
pequeño protocolo, una luz descubra la
frágil figura de Ana Torroja. Por otro
lado, el público, siempre atento a cada
sonido, a cada movimiento, termina de romper el
silencio movido por esa presencia
mágica.
Ese es el prólogo de uno de los
mejores espectáculos creado entre dos
reconocidos artistas españoles y la
pasión del público
salvadoreño.
Ana Torroja, con una imagen distinta a la
esperada, baja al escenario con movimientos
sensuales y pausados, mientras invita al
público a levantar las palmas y seguir el
ritmo de la melodía que ilustra con su
especial cualidad, su voz.
Al final de la primera composición, la
hija de la luna se disculpa con los asistentes
por el atraso que causaron algunos
inconvenientes en el área
técnica.
"Muchas gracias y muy buenas noches.
¿Cómo están todos? Quiero
pedir disculpas por el retraso,
muchísimas gracias por vuestra
paciencia", dijo Torroja, dejando en evidencia
su humildad y profesionalismo.
La música vuelve apacible el
eufórico ambiente. La figura femenina se
visualiza con ternura en el centro del
escenario. Su canción "La fuerza del
destino" solicita tranquilidad, para dar paso al
romanticismo que implica el contenido de esta
composición.
Al final de este viaje, Ana Torroja camina
con lentitud a la cúspide del escenario,
para despedirse y desaparecer.
Y llegó Bosé
Las luces delatoras vuelven a aparecer, y
muestran al "bandido", Miguel Bosé, con
un atuendo negro que dibuja su delgada figura.
Baja de la plataforma al son de "Salamandra",
mientras el público estalla en gritos y
aplausos hasta el cielo.
El movimiento que sugiere el baile de
Bosé arranca con fuerzas los movimientos
y gritos de quienes se encuentran a la
expectativa de este músico
español. Así quedó
establecido en la canción "Bambú",
donde este artista, la talentosa banda y las
luces dieron más entusiasmo a cada uno de
los elementos que envolvió el
ambiente.
Al final de la canción, Miguel
Bosé se acerca a los límites del
escenario y de la multitud para saludar y
ofrecer disculpas por el agobiante retraso. Se
acerca con lentitud, "buenas noches El Salvador,
es un placer estar aquí después de
cuatro años. Es un placer estar de nuevo.
Gracias por la paciencia", dijo el veterano de
la música pop en español.
El show continuó con un Miguel
Bosé paseando por el escenario, tal
pasarela, junto con los coristas, para
introducir el tema "Nena".
Un final con tres "adioses"
El público, después de esperar
por hora y media el inicio del evento, y de
cantar junto a Ana Torroja y Miguel Bosé
composiciones como "Cruz de navajas", "Hijo de
la luna", "Ya no te quiero", "No hay un
corazón que no valga la pena", "Si
tú no vuelves", "Sólo pienso en
ti", "Bandido", sufrió lo más
triste en un buen concierto: el final.
El final fue el momentodonde más
intervino la voz de los asistentes. Esta vez,
los salvadoreños hicieron bailar a los
españoles junto a su banda, al
unísono "olé, olé,
olé...olé, olé", que no
permitió que los Girados dejaran el
escenario.
Las despedidas son tristes, no hay duda. Los
"Girados" lo hicieron en tres ocasiones, como
quien quiere y no quiere marcharse. Ciertamente
así fue, Bosé y Torroja cantaron a
capela pequeños trozos de algunos de sus
grandes éxitos. Al final, quedó la
sensación del lector cuando acaba un buen
libro: la tristeza y la amargura de llegar a la
conclusión.
'El
pelo en la sopa'
Si bien el público pudo disfrutar la
noche del miércoles de uno de los
conciertos más importantes de este
año, la labor de los periodistas que lo
cubrían se vio obstaculizada. Un miembro
del la seguridad de los artistas, de origen
español, se dirigió a los
periodistas de EL DIARIO DE HOY de forma
prepotente, para prohibir que tomaran
fotografías durante todo el concierto
porque, según él, "los artistas
cuidan su imagen".
Una vez iniciado el concierto, las amenazas
del español se hicieron más
fuertes, llegando al colmo de intentar sacar por
la fuerza a una de las fotoperiodistas de
periódico Más. Luego, los
fotoperiodistas de EL DIARIO DE HOY trataron de
seguir con su labor, pero no pudo ser completada
por las amenazas y el desorden que el
español desató, incluyendo
intentos de agresión física e
intención de quitar el equipo y material
de los fotoperiodistas. A tal grado que fueron
sacados del concierto por este "señor",
que, sin haberse identificado debidamente, quiso
dirigir el trabajo que los periodistas.