Viernes 2 de junio


Buscando a Doña Cortesía

Yo creo que esta Doña se ha ido quedando en el tiempo, olvidada en la era moderna. Alguien dijo: "lo cortés no quita lo valiente", apegado siempre a su nombre de pila: ¡educación!. "Es difícil ser cortés", me dijo un amigo.

Por Norma Schuler

En estos tiempos, donde el más fuerte es el que gana, donde la competencia prima sobre cualquier cosa y así, por ejemplo, te pueden pasar miles de situaciones donde te vas olvidando de aquellas cosas que tanto nos enseñaron nuestros padres, nuestros primeros profesores.

Hace unos días, en mis labores diarias, me sucedió algo que, para mí, resume estas actitudes salvajes de gente que cree que vivimos en una selva. Un señor con algunos años, que estaba mal estacionado y no dejaba a nadie seguir su camino, compraba con todo el tiempo del mundo sin pensar en lo que sucedía tras de él. Cometí la "imprudencia" de pitarle y, en un movimiento casi de "Superman", este señor estaba abriendo la puerta de mi carro y a gritos me preguntaba "¿Qué cree usted, que soy un motorista? ¡Señora, yo soy un caballero!".

El susto no les digo, si parece que le hubiera ofendido hasta en lo más profundo, ¿Me habrá gritado porque soy mujer o porque soy bonita?. Pensé, "a este señor la va a dar un infarto", pero igual tenía que responder y le pregunté: ¿Me podría mostrar su cédula de caballero?.

El color de su cara se transformó a rojo profundo con pinceladas de sudor que caían sobre su rostro. Siguieron palabras fuertes de este señor tan bien vestido, de corbata, inmaculado, y, dentro de mí, las voces profundas de mi papi: "respeto, respeto, respeto". Tenía ganas de ser grosera, de perder mi condición de educación que me legaron con tanto trabajo mis padres. Me quede tranquila esperando que se le pasara el ataque salvaje de cólera de este ciudadano ejemplar.

No puedo escribir las barbaridades que balbuceaba este ser humano. Así, las situaciones que se viven a diario nos van dejando con ese sabor a impotencia, a preguntarnos hasta dónde vamos a llegar. Ayer, sin ir más lejos, en una calle tremendamente transitada, conversaban amenamente dos señores.

¡Qué buena comunicación! Pero iban manejando cada uno un bus en los carriles contrarios, mientras los demás esperábamos. Jóvenes que mueren a altas velocidades, disparos que ciegan la vida de pequeños inocentes, no es en una selva en la que vivimos, pues los animales viven ordenados, siguiendo el círculo de sus vidas, mientras nosotros perdemos a pasos agigantados nuestra condición de ¡¡¡racionales!!!


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