Viernes 2 de junio


Temas bíblicos
El pastor del nuevo milenio
Edgar López Bertrand*

"Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y hace discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden las cosas que os he mandado. Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén" (Mateo 28: 18-20).

Cuando Dios nos llamó, nos entregó la responsabilidad de discipular naciones enteras. El pastor no es solamente guía de las decenas o miles que se reúnen el domingo en un edificio en cierta localización específica. El pastor del nuevo milenio debe ser rector de naciones enteras. Deberá salir del cosmos de su congregación hacia el de su ciudad y nación. Tendrá que conocer el mundo de los negocios, la ciencia, el arte y la política, porque la gente que evangelizará vive allí, en esos contextos. Además de formación teológica, necesitará capacitación universitaria o equivalente. Nunca olvide que el ministro del Señor cuanto más se prepara, Dios más le usa.

No sólo tratará con los aspectos personales, como vivir en paz con Dios y con el prójimo, sino también cómo solucionar los problemas de su comunidad y nación. Como Embajador del Reino de Dios, llamará a todo su entorno a una reconciliación con Dios, que incluya lo moral, lo ecológico, lo social y lo político. Su Ministerio tendrá una poderosa manifestación de la presencia de Dios. "... y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el Poder de Dios". (1 Cor. 2:4-5). Vidas cambiadas, testimonios que asombran, libertad de perversiones, familias reconstruidas, tienen que ser parte de su producción todos los días de su vida y de su Iglesia. Un ministerio en el cual el Espíritu Santo opere sobrenaturalmente y sea un poderoso atractivo para las multitudes. Todos somos muy conscientes de que la familia hoy es el blanco más apetecible del infierno. El pastor contemporáneo se preocupará por desarrollar un relevante ministerio a la totalidad de la familia. El pastor no fue llamado para operar como "guardatemplo", encargado de la limpieza, chofer o intérprete. Fue llamado para dedicarse a la Palabra y la oración.

El concepto actual dice que la Iglesia ayuda al pastor para que haga la obra del ministerio, le paga un salario, ora por él y lo apoya de diferentes maneras. Pero en la Biblia, el concepto es totalmente distinto. Pablo les dice a los Efesios: "Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio" (Efesios 4: 11-12). Es el pastor el que perfecciona a los santos para que hagan la obra del ministerio.

El pastor es como el director técnico de un equipo de fútbol. El equipo es el que juega el partido y gana el campeonato. Claro, a veces el director técnico se mete en el campo de fútbol y también hace su gol, pero es el cuerpo de Cristo el que hace la obra del ministerio. La Iglesia actual se compara con un bote de paseo. Cada viajero compra su boleto y se ubica cómodamente para mirar la ribera. Mientras tanto, el pastor levanta las velas, iza el ancla, distribuye el café y controla el timón. Esto no es lo correcto.

Pero la Iglesia se debe comparar con un bote de regatas. Cada pasajero recibe un remo y tiene que remar. La tarea del pastor es como la de un minero. Mira la montaña, la contempla llena de piedras y tierra, pero él como experto sabe que en su interior hay minerales y piedras preciosas. Su tarea es entrar con el pico hasta la profundidad de la montaña, sacar los metales preciosos, limpiarlos y ponerlos a brillar. La tarea del pastor es descubrir los dones que hay en el Cuerpo de Cristo, levantarlos, entrenarlos y ponerlos a trabajar.

En mi conclusión, quiero decir que el pastor vivirá a la luz de la presencia de Dios y de los hombres. La Biblia nos advierte sobre el pecado de la presunción, que es el intento de extender el Reino de Dios sin su dirección específica. Nuestra autoridad espiritual es directamente proporcional a nuestra humildad y dependencia del Señor. Además, debemos ser cartas abiertas ante todos los seres humanos. Esto incluye nuestra vida personal y nuestras finanzas. Si realmente queremos ser "Cartas Abiertas", estaremos listos a colocarnos bajo la autoridad de otros, reportar a ellos y recibir su admonición. Estoy seguro de que Dios nos proveerá miles de pastores para el nuevo milenio. Pastores que encarnen el ministerio de Jesús y le ofrezcan a Él un El Salvador sano, lleno de progreso, seguro y salvo, y esto sólo bajo el amor de Cristo Jesús.

* Pastor.


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