Argentina, hinchada
de optimismo
Los seleccionados argentinos, que
jugarán el domingo contra Bolivia por las
eliminatorias mundialistas, tratan de
sobreponerse al optimismo desmedido de sus
mismos aficionados.
- Buenos
Aires, Argentina
EFE.- Los futbolistas de la
selección argentina de fútbol
insisten en que Bolivia no será un rival
fácil en la tercera jornada de las
eliminatorias del Mundial 2002 e intentan
atenuar el exceso de optimismo que produjo en el
mundillo futbolístico local sus goleadas
ante Chile y Venezuela.
Ante
cada consulta de la prensa al respecto, los
jugadores repiten como una letanía que
todos los partidos son difíciles, que no
hay rivales débiles y hasta hubo algunos,
como Gabriel Batistuta y Roberto Ayala, que se
atrevieron a decir que en el equipo nacional
argentino no todo lo que brilla es oro.
"El Bati" afirmó que la
selección argentina, líder de las
eliminatorias sudamericanas, "aún tiene
que mejorar", mientras que el defensa suplente
del Milán indicó que si bien el
equipo "está creciendo", le falta
"continuidad en el juego".
En otras circunstancias, con seis puntos en
dos partidos, ocho goles marcados y uno
encajado, no haría falta abrir el
paraguas de esta manera, pero los jugadores
notan que el exceso de optimismo que les rodea
se está transformando en una
presión extra, en una carga un tanto
molesta.
De la mayor presión se liberaron de
entrada, cuando pasaron la prueba ante Chile en
el momento en que buena parte de ellos
rendía examen tras una opaca
actuación en los partidos amistosos
previos y ante la sensación generalizada
de que no estaban "metidos" en la
selección. Las dos goleadas consecutivas
recuperaron el entusiasmo de la afición,
renovaron el crédito de los jugadores y,
en dos meses se recompuso la relación del
equipo con los hinchas, que ahora están
pendientes de otra victoria y, por consiguiente,
de otra catarata de goles.
Historias diferentes
Las historias futbolísticas de
Argentina y Bolivia son bien distintas, hecho
que hace brotar en las declaraciones de los
jugadores argentinos, apremiados por consultas
en ese sentido, el rechazo a toda posibilidad de
"subestimar" al rival.
"Subestimar a Bolivia nos puede costar muy
caro", afirmó el todoterreno Javier
Zanetti, defensa y centrocampista del Inter
italiano, que se vio obligado a echar mano a una
verdad de Perogrullo cuando dijo que "todo es
muy difícil en una competición
como ésta, en la que todos persiguen lo
mismo: la clasificación".
"Hay que ir paso a paso, con cautela. No
podemos dejarnos llevar por la ansiedad, que es
mala consejera. Tampoco podemos creer que porque
Bolivia tiene menos historia que Argentina vamos
a golear o que ganaremos el partido antes de
salir al campo de juego. Sería una
equivocación que podemos pagar muy cara",
agregó.
Ante la presión que siente la
plantilla, Batistuta dijo que "está en la
inteligencia de los jugadores mantener la
tranquilidad y jugar", que "no siempre se pueden
meter cuatro goles" y manifestó su deseo
de que estas eliminatorias sean para Argentina
"más fáciles" que las de Estados
Unidos 1994 y Francia 1998.