- Ministerio
Espiga
- Todos somos
responsables
- Por
Salvador Gómez, Predicador
Católico
"Aquel
de vosotros que esté sin pecado, que
le arroje la primera piedra. E
inclinándose de nuevo, escribía
en la tierra..."
(Jn. 8, 7-8)
Unos comentaristas de la Biblia han dicho,
que en esta segunda vez que Jesús
escribe en la tierra, ya no era para recordar
lo escrito, sino para hacer la lista de los
pecados cometidos por los ahí
presentes.
El maestro en repetidas ocasiones y con
duras palabras trata de enseñarnos
esto:
"No juzguéis, para que no
seáis juzgados. Porque con el juicio
con que juzguéis seréis
juzgados, y con la medida con la que
midáis se os medirá.
¿Cómo es que miras la brizna que
hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en
la viga que hay en tu ojo? ¿O
cómo vas a decir a tu hermano: "Deja
que te saque la brizna del ojo", teniendo la
viga en el tuyo? Hipócrita, saca
primero la viga de tu ojo, y entonces
podrás ver para sacar la brizna del
ojo de tu hermano". (Mt. 7, 1-5)
Ésta no es una invitación a
quedarnos callados ante la maldad, la
injusticia y el pecado que a nuestro lado se
comenten; es más bien un llamado a
reflexionar hasta qué punto
también nosotros somos responsables de
esas situaciones. Más aún,
¿qué estamos haciendo para que
esos extremos ya no ocurran?
Tomar conciencia
Jesús nos enseña a tomar
consciencia de que en alguna medida todos
somos responsables de la situación de
pecado en la que viven nuestros pueblos.
"El pecado es un acto personal. Pero
nosotros tenemos una responsabilidad en los
pecados cometidos por otros cuando cooperamos
a ellos:
-Participando directa y
voluntariamente.
-Ordenándolos,
aconsejándolos, alabándolos o
aprobándolos.
-No rebelándolos o no
impidiéndolos cuando se tiene
obligación de hacerlo.
-Protegiendo a los que hacen el mal".
(Catecismo, #1868).
"Así el pecado convierte a los
hombres en cómplices unos de otros,
hace reinar entre ellos la concupiscencia, la
violencia y la injusticia. Los pecados
provocan situaciones sociales e instituciones
contrarias a la bondad divina. Las
"estructuras de pecado" son expresión
y efecto de los pecados personales. Inducen a
sus víctimas a cometer a su vez el
mal. En un sentido analógico
constituye un "pecado social". (Catecismo, #
1869)
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