- Palabras
- El fruto de la
palabra
- Carlos
Balaguer
¡Hermoso es el fruto de tu voz! La
expresión es un don que sólo
tienen las especies que en el ecosistema has
trascendido, a los seres evolucionados. El
reptil trina cuando llega al aire con sus
descendientes, las aves. El primer grito del
hombre se escuchó en la prehistoria,
siglos después en los patios de la
Grecia antigua, buscando la verdad, y hoy la
voz del hombre cruza los espacios siderales,
y en ondas de radio que traspasan cuerpos y
ciudades, mediante la reflexión de los
satélites y radares... Porque con su
voz, el hombre puede decir la verdad. Por
tanto, no maniatemos al árbol de la
boca. Cuidemos que el fruto de la palabra
nazca íntegro, amable, libre,
comprensible, claro... Porque la palabra es
el fruto del alma.
La palabra a la vez es el fruto de tu fe.
A esa fe incontenible que hizo de la ciudad
del futuro una realidad, una verdad. A esa
fe, que no decae en las derrotas cotidianas;
a esa fe en lo más sublime; a esa fe
en lo divino; a esa fe en nosotros mismos; a
esa fe en los hombres, en los pájaros,
en las bestias, en las bacterias
beneficiosas; en las leyes del universo,
químicas y físicas a favor del
hombre...
En fin, la palabra nace con la fe de que
la vida es -al igual que la muerte-
incontenible en el universo... A esa fe
alondra en tu alma. Que es vida y muerte; que
es instante y eternidad.