- Palabras
- Recoge lo dulce de
la vida
- Carlos
Balaguer
Sólo cosecha el que
sembró.
Sólo posee la vida quien ama de
verdad.
Y la tierra nos paga el esfuerzo de la
jornada. Su pago es un fruto dulce,
inalterable, intacto, perfumado, divino.
Así, la vida nos paga el lloro y la
pena, con la alegría de su esperanza,
de su pasión y anhelo...
Recogemos del huerto de la vida, lo que
realmente queremos recoger. A veces,
pensaremos que no merecemos el fruto bueno...
Creemos, tal vez, que no tenemos derecho a
él, a su dulzura, a la eternidad de su
milagro. En otras, no nos atrevemos a pagar
su precio, su distancia.
Si queremos recoger alegría,
recogeremos alegría...
Podemos elegir, podemos elegir el regreso,
el camino, la noche y el futuro. Podemos
elegir los pasos, el proyecto, la
ilusión, el tormento, la paz o la
cadena.
Podemos regresar a Edén, sin culpa,
angustia, odio ni pecado.
Podemos dejar atrás, esa carga
oscura y penosa, y poseer el futuro de
nuestra más honda ilusión.
Dejemos las espinas, y llevemos las rosas.
Dejemos la rosa y aspiremos su perfume,
poseamos su luz inmaterial.
En la viña de la vida recojamos
sólo el fruto dulce.
Hagamos un mundo sin guerra, mezquindad y
pecado.