- Comentando
- Un poco sobre
cambio climático
- Juan
Marco Álvarez
Gallardo*
No debe sorprendernos el hecho de que
nuestro planeta ya no puede seguir
dependiendo de la energía proveniente
del carbón, del petróleo y de
actividades hidroeléctricas y
geotérmicas, dado que se avecina una
gran catástrofe, impulsada por cambios
en el clima. El consumo de combustibles
orgánicos, como la gasolina y el
diesel, añade miles de millones de
toneladas de dióxido de carbono (CO2)
a la atmósfera cada año,
acelerando el llamado efecto invernadero.
Asimismo, la alarmante deforestación y
los incendios forestales también
contribuyen al cambio climático, pues
se genera CO2 cuando se degrada o quema la
materia orgánica.
Es interesante destacar que existe una
relación directa entre el
número de toneladas consumidas de
petróleo y la concentración de
dióxido de carbono en la
atmósfera, cuando se compara con la
temperatura promedio global y el costo de los
daños provocados por huracanes y
tormentas.
Por ejemplo, en 1970 se tuvo el siguiente
escenario: 4.800 millones de toneladas de
petróleo consumidas a esa fecha,
generaban 325 partes por millón de
concentración de CO2. La temperatura
era de 13.8 grados centígrados y los
daños por huracanes y tormentas eran
prácticamente nulos (entre 500 y mil
millones de dólares).
Ahora, en el año 2000, se cuenta
con los datos siguientes: 8.000 millones de
toneladas de petróleo consumidas a la
fecha, han generado 375 partes por
millón de concentración de CO2.
De igual forma, la temperatura ha subido a
14.6 grados centígrados y la
valoración de los daños por
huracanes y tormentas es de 100 mil millones
de dólares.
Desde una perspectiva de supervivencia de
la raza humana, continuar consumiendo
combustibles orgánicos es una
actividad totalmente irracional. Los
más de 6 mil millones de habitantes
vivimos en un planeta que se encuentra muy
enfermo, por culpa del sistema altamente
contaminante que seleccionamos durante todo
el siglo pasado, para proveernos de
energía. En realidad, lo que estamos
viviendo representa un legado que incluye
lagos y humedales devastados, bosques
altamente degradados, y más que eso,
millones de pulmones dañados,
incluyendo una gran porción de los de
San Salvador.
Debemos encaminarnos hacia una
transición energética e
impulsar el uso de tecnologías
revolucionarias o innovadoras como las celdas
solares, turbinas de viento y celdas de
combustible que puedan utilizarse para
generar electricidad concentrada e
hidrógeno, para así dotar de
energía limpia a fábricas,
casas, vehículos e inclusive aviones.
Es interesante destacar el hecho de que estos
dispositivos innovadores ocupan un puesto en
la economía global, similar a lo que
el motor de combustible y el generador
electromagnético ocupaban a finales
del siglo 19, es decir en los 1890's.
Esta tecnología ya se puede
adquirir en el mercado mundial pero su uso es
muy limitado, dado su costo actual. Celdas
solares y carros impulsados por
hidrógeno y electricidad apenas
comienzan a abrirse mercado en los
países desarrollados, pero sólo
se necesita un pequeño impulso de los
gobiernos más ricos del planeta para
estimular el consumo a gran escala.
A pesar de la tremenda
contaminación atmosférica,
existen datos alentadores. Según la
revista Earthwatch de los Estados Unidos,
durante la década pasada, el
crecimiento anual en el uso de la
energía eólica ha sido de un
26% por año. Asimismo, el crecimiento
en el uso de la energía solar ha sido
de 17% por año. En
contraposición, el crecimiento de la
industria del petróleo fue de 1.4% por
año.
Se hace necesario entonces impulsar la
transición rápida hacia
energías no contaminantes o limpias,
como la energía solar y otras
energías renovables, como la
eólica y la impulsada por
hidrógeno, para encaminar al planeta
hacia un verdadero desarrollo sostenible.
Aquí en El Salvador, si bien es cierto
falta mucho para ofrecer tecnologías
eficientes y limpias como las mencionadas, se
podría comenzar dando un gran ejemplo:
eliminando el subsidio al diesel y
planificando mejor el sistema de transporte
público, incluyendo la
reactivación de los ferrocarriles.
* Director ejecutivo de
SalvaNATURA.