Madres ejemplares
reciben homenaje
El Patronato Pro-Integración de la
Mujer y la Familia al Desarrollo (PIMUDE)
premió ayer a cuatro madres
salvadoreñas por su desempeño en
el seno del núcleo familiar y su
trabajo
- Mayuly
Ferrufino
- El Diario
de Hoy
El
Patronato Pro Integración de la Mujer y
la Familia al Desarrollo (PIMUDE) premió
ayer la labor de las mujeres salvadoreñas
que se desempeñan como madres y
trabajadoras, y otorgó un reconocimiento
a cuatro salvadoreñas.
Las homenajeadas, representantes de los
sectores obrero, campesino, de enfermería
y docente, simbolizan a los tres millones de
mujeres que habitan El Salvador y que se ven, a
diario, enfrentadas al reto de cumplir con sus
deberes familiares y profesionales.
La presidenta de PIMUDE, Julia de Houdelot,
aseguró que con el reconocimiento se
pretende apoyar la labor de estas mujeres con el
fin de ayudar a la unión familiar.
Todas presentes
Amparo Rodríguez de Zelada, profesora
desde hace más de 30 años y madre
de cuatro hijos, fue la primera en ser
homenajeada y reconocida como madre
ejemplar.
"Las mujeres debemos combinar siempre el
trabajo con el papel de madres", aseguró
de Zelada antes de recibir el
reconocimiento.
Representando al sector obrero,
reconoció la labor de Teresa de Trigueros
quien aseguró que recibir este premio ha
sido motivo de alegría no sólo
para ella, sino, además, para su familia
que ha manifestado su orgullo ante el
reconocimiento.
Josefa García de Beltrán
representó al campesinado
salvadoreño y, también,
recibió su reconocimiento. Aseguró
que su familia se sentía feliz, ya que
ella no sólo se ha encargado de cuidar a
cinco hijos propios, sino además a otros
tres hijos adoptivos, llegados a su hogar desde
pequeños.
Juana Abrego de Guadrón, enferma del
Hospital Rosales, también fue premiada
por su labor de madre y trabajadora. Sus dos
hijos, asegura, han sido una gran
motivación y asegura que ha trabajado
junto a su esposo para darle lo mejor a su
familia.
Las cuatro madres ejemplares premiadas
reconocieron que ganar este reconocimiento no
era sencillo, pero que el reto mayor se
encontraba en el hecho de mantener su
título con dignidad y honor.