Jueves 1 de junio


Un infiltrado en la Policía

Miguel Ángel Hércules no entró a la Policía por el deseo de servir a la comunidad, sus metas eran más egoístas y con un claro afán del lucro. Su inclinación criminal nunca fue detectada en la Academia Nacional de Seguridad Pública, sino cuando ya era un policía: colaboró con una banda de robacarros reteniendo información importante

El Diario de Hoy

Miguel Angel Hércules Pérez no era un alumno común en la Academia Nacional de Seguridad Pública (ANSP). Un halo de misterio lo rodeaba: autos lujosos lo llevaban y recogían a la salida de clases.

Siempre se mostró esquivo en mantener fuertes vínculos de amistad con sus compañeros. Prefería mantenerse al margen de los grupos que dentro de la Academia se formaban.

Hércules, entonces de 18 años, huérfano de ambos padres y residente en la colonia Zacamil, ingresó a la Academia en 1994.

El porqué de su misteriosa personalidad se reveló en 1996. En ese año fue capturado durante el ataque a un grupo de policías que custodiaba una bodega con mercadería robada.

Hércules formaba parte de una agrupación dedicada al robo de vehículos, conocida como la banda de "Los Sorto" que se había logrado infiltrar a la Policía.

El 21 de octubre de 1994 se graduó como agente y en menos de un año estaba en un puesto estratégico dentro del Departamento de Hurto y Robo de Vehículos de la División de Investigación Criminal (DIC).

En septiembre de 1995, la Policía investigaba a la banda de robacarros, cuyo cabecilla se presumía era José Rigoberto Sorto, accionista de la fábrica de vasos desechables Corona, en Nueva San Salvador.

Hércules llegó a la DIC como digitador de los avisos en la computadora, donde se registran los vehículos robados.

Las investigaciones revelaron que Hércules recibía los avisos sobre el robo de vehículos, pero él no los digitaba en la computadora.

Así los autos robados podían pasar frente a las narices de los agentes sin ser detectados.

Dentro de la DIC, Hércules tampoco era un tipo común: desde que entró portaba un teléfono celular, en una época en que el uso de estos aparatos era un lujo.

Sus compañeros lo recuerdan que se ponía misterioso cuando recibía alguna llamada.

Los primeros vínculos entre Hércules y Sorto los descubrió la Policía dos días después de que el primero llegara a la DIC: Unos investigadores que vigilaban la fábrica de vasos en Nueva San Salvador, donde se presumía que una banda guardaba autos robados, vieron al agente Hércules llegar y conversar con varios sujetos.

A raíz de este incidente se hizo un reporte, pero la investigación sobre Hércules nunca prosperó pese a varios incidentes previos a su captura, ocurrida la noche del 3 de enero de 1996.

Por ejemplo, un día llegó el propietario de una mueblería a denunciar el asalto a su negocio a la DIC. En el estacionamiento, el ofendido observó asustado que el auto usado en el atraco se encontraba ahí.

Eso se lo contó a los investigadores. Luego se supo que quien había conducido ese vehículo era Hércules, pero la declaración brindada por el ofendido hablaba de dos hombres, cuyas descripciones no concordaban con las del agente.

Luego, el 3 de noviembre de 1996, una persona fue víctima del robo de su auto. Un Toyota Corolla color beige. El incidente fue reportado a la Unidad de Hurto y Robo de la DIC.

El 28 de diciembre de ese año, un amigo de la víctima vio que el auto era conducido por dos sujetos sobre el Bulevar de Los Próceres. Este los siguió y, en Nueva San Salvador, avisó a unos agentes que custodiaban la academia policial.

Los policía interceptaron el vehículo en el estacionamiento de una ferretería, y procedieron a conversar con los individuos y minutos después los dejaron ir, a pesar de conocer el aviso de que era un vehículo robado.

Cuando el denunciante preguntó por qué habían dejado ir el auto, los agentes respondieron que los ocupantes eran de la DIC y que el vehículo podía ser recuperado en Hurto y Robo. El conductor era Hércules.

Al siguiente día, el propietario del automotor llegó a la DIC. Allí conversó con Hércules. Éste le dio una hoja firmada con la cual podría recuperar el auto.

En el juicio contra el agente que se llevó a cabo consta que fue hasta el 31 de diciembre que Hércules digitó la información en la computadora. Tres días después, el mismo auto se utilizó en el ametrallamiento de unos agentes que custodiaban una bodega en Soyapango. Ahí cayó Hércules.

Hércules al fin cae

Era cerca de la medianoche del 3 de enero de 1996. Un grupo de agentes cuidaba la mercadería robada que pocos días antes había sido descubierta dentro las bodegas Comapan de Soyapango.

El teléfono en la bodega sonó: un hombre que se identificó como el subinspector Díaz preguntó cuántos agentes se encontraban adentro.

El encargado del grupo no respondió y colgó. Inmediatamente llamó a la delegación para verificar la presencia de Díaz. En la Policía le dijeron que el oficial se encontraba descansado en su casa.

Poco tiempo después, dos sujetos fueron pillados tratando de entrar a la bodega. Uno de ellos fue identificado como Nelson Leopoldo Guardado y el otro, Miguel Angel Hércules, agente de la División de Investigación Criminal (DIC).

Casi al mismo tiempo, tres vehículos estuvieron rondando el lugar, entre ellos un auto color beige, otro color blanco y un "pick up" rojo. Un vigilante de una gasolinera avisó a la Policía.

Cuando una patrulla llegó a verificar, fue recibida por una lluvia de balas desde el auto blanco. En el hecho resultó lesionado un agente.

El vehículo blanco huyó hacia el oriente, el beige hacia occidente y al "pick up" se le perdió la pista. Cerca de San Pedro Perulapán, el auto blanco perdió el control y chocó contra un poste, cuando huía de una patrulla policial de Ilopango.

El vehículo blanco era conducido por Carlos Alberto Serrano Hércules, primo del policía de la DIC.

Mientras tanto, el agente Hércules y Guardado permanecían detenidos en vías de investigación. Tiempo en el cual el policía de la DIC hacía continuas llamadas por su teléfono celular el que no lograron quitarle sus captores.

Hércules, al ser interrogado, dijo que venía de donde su mamá la cual residía en una colonia de Soyapango.

La Policía verificó la dirección de la madre brindada por Hércules. En el sitio, cerca de las 6:00 a.m. del día 4 de enero, vieron llegar el auto beige que había participado en el enfrentamiento. Éste presentaba dos orificios de bala.

Su conductor era Manuel Antonio Larios, quien al ser detenido confesó que Hércules le había prometido 3 mil colones por llevarlo la noche anterior a la bodega Comapán.

En el interior del auto se encontró el cargador del celular del policía de la DIC, así como una libreta de ahorro a nombre de José Rigoberto Sorto, líder de la banda de robacarros.

Cuando se allanó la casa de Sorto, la Policía encontró el "pick up" rojo que había llegado la noche anterior a la bodega Comapán, además de dos Mercedes Benz. Todos los autos eran robados.

Fue así como Hércules fue desenmascarado y puesto al descubierto sus vínculos con la banda de Sorto.


También

De "pez gordo" a inocente de cargos

Poco a poco, las pruebas contra el principal imputado en la "Banda de Sorto", acusado de robar vehículos, se desvanecieron hasta que, al final, un tribunal lo absolvió de los cargos


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'00] [Portada] [Planeta Alternativo]