Un infiltrado en la
Policía
Miguel Ángel Hércules no
entró a la Policía por el deseo de
servir a la comunidad, sus metas eran más
egoístas y con un claro afán del
lucro. Su inclinación criminal nunca fue
detectada en la Academia Nacional de Seguridad
Pública, sino cuando ya era un
policía: colaboró con una banda de
robacarros reteniendo información
importante
El Diario de
Hoy
Miguel
Angel Hércules Pérez no era un
alumno común en la Academia Nacional de
Seguridad Pública (ANSP). Un halo de
misterio lo rodeaba: autos lujosos lo llevaban y
recogían a la salida de clases.
Siempre se mostró esquivo en mantener
fuertes vínculos de amistad con sus
compañeros. Prefería mantenerse al
margen de los grupos que dentro de la Academia
se formaban.
Hércules, entonces de 18 años,
huérfano de ambos padres y residente en
la colonia Zacamil, ingresó a la Academia
en 1994.
El porqué de su misteriosa
personalidad se reveló en 1996. En ese
año fue capturado durante el ataque a un
grupo de policías que custodiaba una
bodega con mercadería robada.
Hércules formaba parte de una
agrupación dedicada al robo de
vehículos, conocida como la banda de "Los
Sorto" que se había logrado infiltrar a
la Policía.
El 21 de octubre de 1994 se graduó
como agente y en menos de un año estaba
en un puesto estratégico dentro del
Departamento de Hurto y Robo de Vehículos
de la División de Investigación
Criminal (DIC).
En septiembre de 1995, la Policía
investigaba a la banda de robacarros, cuyo
cabecilla se presumía era José
Rigoberto Sorto, accionista de la fábrica
de vasos desechables Corona, en Nueva San
Salvador.
Hércules llegó a la DIC como
digitador de los avisos en la computadora, donde
se registran los vehículos robados.
Las investigaciones revelaron que
Hércules recibía los avisos sobre
el robo de vehículos, pero él no
los digitaba en la computadora.
Así los autos robados podían
pasar frente a las narices de los agentes sin
ser detectados.
Dentro de la DIC, Hércules tampoco era
un tipo común: desde que entró
portaba un teléfono celular, en una
época en que el uso de estos aparatos era
un lujo.
Sus compañeros lo recuerdan que se
ponía misterioso cuando recibía
alguna llamada.
Los primeros vínculos entre
Hércules y Sorto los descubrió la
Policía dos días después de
que el primero llegara a la DIC: Unos
investigadores que vigilaban la fábrica
de vasos en Nueva San Salvador, donde se
presumía que una banda guardaba autos
robados, vieron al agente Hércules llegar
y conversar con varios sujetos.
A raíz de este incidente se hizo un
reporte, pero la investigación sobre
Hércules nunca prosperó pese a
varios incidentes previos a su captura, ocurrida
la noche del 3 de enero de 1996.
Por ejemplo, un día llegó el
propietario de una mueblería a denunciar
el asalto a su negocio a la DIC. En el
estacionamiento, el ofendido observó
asustado que el auto usado en el atraco se
encontraba ahí.
Eso se lo contó a los investigadores.
Luego se supo que quien había conducido
ese vehículo era Hércules, pero la
declaración brindada por el ofendido
hablaba de dos hombres, cuyas descripciones no
concordaban con las del agente.
Luego, el 3 de noviembre de 1996, una persona
fue víctima del robo de su auto. Un
Toyota Corolla color beige. El incidente fue
reportado a la Unidad de Hurto y Robo de la
DIC.
El 28 de diciembre de ese año, un
amigo de la víctima vio que el auto era
conducido por dos sujetos sobre el Bulevar de
Los Próceres. Este los siguió y,
en Nueva San Salvador, avisó a unos
agentes que custodiaban la academia
policial.
Los policía interceptaron el
vehículo en el estacionamiento de una
ferretería, y procedieron a conversar con
los individuos y minutos después los
dejaron ir, a pesar de conocer el aviso de que
era un vehículo robado.
Cuando el denunciante preguntó por
qué habían dejado ir el auto, los
agentes respondieron que los ocupantes eran de
la DIC y que el vehículo podía ser
recuperado en Hurto y Robo. El conductor era
Hércules.
Al siguiente día, el propietario del
automotor llegó a la DIC. Allí
conversó con Hércules. Éste
le dio una hoja firmada con la cual
podría recuperar el auto.
En el juicio contra el agente que se
llevó a cabo consta que fue hasta el 31
de diciembre que Hércules digitó
la información en la computadora. Tres
días después, el mismo auto se
utilizó en el ametrallamiento de unos
agentes que custodiaban una bodega en Soyapango.
Ahí cayó Hércules.
Hércules al fin cae
Era cerca de la medianoche del 3 de enero de
1996. Un grupo de agentes cuidaba la
mercadería robada que pocos días
antes había sido descubierta dentro las
bodegas Comapan de Soyapango.
El teléfono en la bodega sonó:
un hombre que se identificó como el
subinspector Díaz preguntó
cuántos agentes se encontraban
adentro.
El encargado del grupo no respondió y
colgó. Inmediatamente llamó a la
delegación para verificar la presencia de
Díaz. En la Policía le dijeron que
el oficial se encontraba descansado en su
casa.
Poco tiempo después, dos sujetos
fueron pillados tratando de entrar a la bodega.
Uno de ellos fue identificado como Nelson
Leopoldo Guardado y el otro, Miguel Angel
Hércules, agente de la División de
Investigación Criminal (DIC).
Casi al mismo tiempo, tres vehículos
estuvieron rondando el lugar, entre ellos un
auto color beige, otro color blanco y un "pick
up" rojo. Un vigilante de una gasolinera
avisó a la Policía.
Cuando una patrulla llegó a verificar,
fue recibida por una lluvia de balas desde el
auto blanco. En el hecho resultó
lesionado un agente.
El vehículo blanco huyó hacia
el oriente, el beige hacia occidente y al "pick
up" se le perdió la pista. Cerca de San
Pedro Perulapán, el auto blanco
perdió el control y chocó contra
un poste, cuando huía de una patrulla
policial de Ilopango.
El vehículo blanco era conducido por
Carlos Alberto Serrano Hércules, primo
del policía de la DIC.
Mientras tanto, el agente Hércules y
Guardado permanecían detenidos en
vías de investigación. Tiempo en
el cual el policía de la DIC hacía
continuas llamadas por su teléfono
celular el que no lograron quitarle sus
captores.
Hércules, al ser interrogado, dijo que
venía de donde su mamá la cual
residía en una colonia de Soyapango.
La Policía verificó la
dirección de la madre brindada por
Hércules. En el sitio, cerca de las 6:00
a.m. del día 4 de enero, vieron llegar el
auto beige que había participado en el
enfrentamiento. Éste presentaba dos
orificios de bala.
Su conductor era Manuel Antonio Larios, quien
al ser detenido confesó que
Hércules le había prometido 3 mil
colones por llevarlo la noche anterior a la
bodega Comapán.
En el interior del auto se encontró el
cargador del celular del policía de la
DIC, así como una libreta de ahorro a
nombre de José Rigoberto Sorto,
líder de la banda de robacarros.
Cuando se allanó la casa de Sorto, la
Policía encontró el "pick up" rojo
que había llegado la noche anterior a la
bodega Comapán, además de dos
Mercedes Benz. Todos los autos eran robados.
Fue así como Hércules fue
desenmascarado y puesto al descubierto sus
vínculos con la banda de Sorto.
También
De
"pez gordo" a inocente de
cargos
Poco a poco, las
pruebas contra el principal imputado en la
"Banda de Sorto", acusado de robar
vehículos, se desvanecieron hasta que, al
final, un tribunal lo absolvió de los
cargos