El oro vuelve a
brillar
El Puente de Oro ahora tiene un nuevo
nombre "Gigante Antisísmico". Su
estructura está hecha para resistir los
embates de la naturaleza.
- Roxana
Huezo
- El Diario
de Hoy
El
Puente de Oro renació. Tardó tres
años de gestación y el Estado tuvo
que gastar ¢221 millones del dinero de los
contribuyentes, para construir uno nuevo.
En 1994, Japón le concedió un
préstamo de 98 millones de dólares
al gobierno. Con ese dinero inició la
recuperación de la infraestructura
dinamitada en 1981 por el FMLN.
El presidente Francisco Flores fue el
encargado de cortar la cinta, que cierra el
capítulo de la reconstrucción y
abre la página de la
modernización.
El puente dejó de ser colgante y se
hizo más pequeño. El que se
hundió en las aguas del río Lempa
tenía una longitud de 700 metros, el
nuevo es de 400 y tiene 17.7 metros de
ancho.
Flores rompió su discurso y dijo
extrañar a los miembros y representantes
del FMLN. "Quizá pensaron que en mis
palabras, en este acto, hubiera habido una nota
de reproche. Nada tan lejos como eso".
En el 81, el país estaba en guerra, y
una de las cosas que se perdieron fue la del
primer "Puente de Oro", construido en 1952. Los
tiempos cambian. Para no olvidar la historia fue
colocado un pedazo de metal retorcido del
antiguo colgante. Fue artísticamente
diseñado por Enrique Salaverría y
su hija.