Jueves 1 de junio


El oro vuelve a brillar

El Puente de Oro ahora tiene un nuevo nombre "Gigante Antisísmico". Su estructura está hecha para resistir los embates de la naturaleza.

Roxana Huezo
El Diario de Hoy

El Puente de Oro renació. Tardó tres años de gestación y el Estado tuvo que gastar ¢221 millones del dinero de los contribuyentes, para construir uno nuevo.

En 1994, Japón le concedió un préstamo de 98 millones de dólares al gobierno. Con ese dinero inició la recuperación de la infraestructura dinamitada en 1981 por el FMLN.

El presidente Francisco Flores fue el encargado de cortar la cinta, que cierra el capítulo de la reconstrucción y abre la página de la modernización.

El puente dejó de ser colgante y se hizo más pequeño. El que se hundió en las aguas del río Lempa tenía una longitud de 700 metros, el nuevo es de 400 y tiene 17.7 metros de ancho.

Flores rompió su discurso y dijo extrañar a los miembros y representantes del FMLN. "Quizá pensaron que en mis palabras, en este acto, hubiera habido una nota de reproche. Nada tan lejos como eso".

En el 81, el país estaba en guerra, y una de las cosas que se perdieron fue la del primer "Puente de Oro", construido en 1952. Los tiempos cambian. Para no olvidar la historia fue colocado un pedazo de metal retorcido del antiguo colgante. Fue artísticamente diseñado por Enrique Salaverría y su hija.


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