Jueves 1 de junio


En el Bajo Lempa temen otro desastre

Aunque les prometen el cielo y la tierra con el fin de disminuir los riesgos, en la práctica, los habitantes del Bajo Lempa reciben ayuda a medias. Tienen radios con baterías descargadas y teléfonos que no "pegan" con CEL y COEN. La borda tampoco estará terminada a tiempo.

Pedro Rodríguez
El Diario de Hoy

Todo es incierto en el Bajo Lempa. Para los pobladores de la zona donde desemboca el río más caudaloso del país, no es nada agradable la entrada del invierno. Cada vez que oyen un trueno, o ven el resplandor de un relámpago, comienza la angustia entre los ancianos, mujeres y niños. La experiencia les dice que, dentro de unas horas, o por la noche, puede sorprenderlos la correntada.

Solo los hombres mantienen, por disciplina, no dormir muy confiados a ninguna hora, aun cuando estén agotados de la tarea agrícola o la pesca, porque tienen que estar pendientes de que, en cualquier momento, repique la campana de la comunidad en señal de alerta a todos los vecinos. También pueden escuchar indicaciones por los altavoces. Ese será el momento más oportuno para abandonar los ranchos.

Al terminar el mes de mayo, los pobladores del Bajo Lempa comienzan la cuenta regresiva de la llegada del invierno, los fuertes vientos y temporales.

Algunos, como las 413 familias de la Isla de Méndez, pierden, durante la época de lluvias, cualquier acceso de vía terrestre. La única salida es el mar. Hombres y mujeres se dedican en exclusiva a la pesca, pasan días sin comida, porque no pueden salir a trabajar.

En la comunidad Nuevo Amanecer, los pobladores están intranquilos por los pronósticos de que habrá temporales severos. Desde hace dos meses están limpiando los drenajes de la única vía y todavía no están seguros si el desagüe va a soportar la cantidad de agua que baja del río Lempa cuando se desborda.

Los líderes de las comunidades Marillo 1 y 2, Las Mesitas, Los Cálix, El Presidio y La Canoa temen que este año se produzca un desastre similar o mucho más grave que el causado por la tormenta tropical "Mitch", en octubre de 1998.

Y no es para menos. No sólo existe el temor de que se desborde el río, sino también hay peligro de que las toneladas de tierra sin compactar, dispuestas en la ribera para construir la borda, se vean arrastradas por la lluvia y dejen soterradas las vivienda en, al menos, 20 comunidades de ex soldados y ex guerrilleros.

Todo a medias

La ayuda ofrecida a los habitantes del Bajo Lempa no ha sido concreta. Les prometieron la construcción de una borda desde San Marcos Lempa hasta el caserío La Canoa, y el trabajo no se ha terminado. Sin embargo, les han dejado los promontorios de tierra floja que, con las primeras tormentas que cayeron la semana pasada, comenzó a lavarse."Vamos a nadar en lodo", dice José Rosalío Ramos, al mostrar que, con un pequeño golpe de pie, la tierra se desmorona.

También hubo un ofrecimiento formal de radios de comunicación para los líderes comunales con el propósito de dar la alerta al subir el nivel del agua, pero las baterías para vehículo de 12 voltios solamente les duran con carga de dos a tres días, según afirma Camilo, uno de los responsables del control.

Otro gran compromiso con los habitantes del Bajo Lempa fue dotarlos de teléfonos celulares, pero los aparatos no "pegan" o no logran comunicación con el Comité de Emergencia, ni con la Comisión Ejecutiva del Río Lempa (CEL).

Los ofrecimientos no paran allí, pues el gobierno se comprometió a mejorar la calle de acceso desde San Marcos Lempa hasta La Canoa, y de los 23 kilómetros que tiene de extensión, solamente pavimentarán 10 kilómetros.

Se oponen a reubicación

Pese a los peligros que desde hace siete años vienen sufriendo los habitantes del Bajo Lempa con pérdidas de cultivos, ganadería, aves de corral y otras pertenencias, la mayoría se opone a ser reubicada.

Según los excombatientes, hay intereses económicos, e incluso, del mismo gobierno, de tomarse las tierras para convertir el lugar en sitio turístico. Según Rosa Ramírez Santos, el último promotor que llegó la semana pasada les reiteró que vayan buscando otros terrenos por otra zona, porque la reubicación es un hecho.

En el Bajo Lempa, en la jurisdicción de Usulután, los poblados que se inundan son Nuevo Amanecer, Marrillo, La Plancha, Las Mesitas, Las Canoitas, Monte Mar, El Presidio, Los Cálix, La Chacastera y la Isla de Méndez, en la bahía de Jiquilisco.


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'00] [Portada] [Planeta Alternativo]