Prioridad
uno en la agenda nacional
Propiedad
intelectual
Roberto
Romero Pineda*
El mes de mayo nos brindó noticias
en el área económica, que
llenaron de esperanza y entusiasmo al
laborioso y productivo pueblo
salvadoreño:
I) El Senado de los Estados Unidos de
América aprobó por fin las
nuevas regulaciones que amplían los
beneficios de la Ley ICC (disposiciones 807A
y 809) y avalada por el presidente Bill
Clinton, a partir del 1 de octubre de 2000 se
abrirán excelentes oportunidades a
inversionistas, no sólo en la
industria de la maquila sino de otros rubros
como el corte, tratamiento de telas venidas
de U.S.A., área de empaque, etc., que
según cálculos en los 2
primeros años pueden crear unos
150,000 nuevos puestos de trabajo y elevar
nuestras exportaciones del 40% al doble o
más, aunado todo esto a la
construcción de nuevos techos
industriales y surgimiento de industrias de
apoyo.
II) Terminaron los seis largos años
de negociaciones para el Tratado de Libre
Comercio entre México y los
países del Triángulo Norte
(Guatemala, Honduras y El Salvador),
abriéndose grandes posibilidades a
empresarios, comerciantes y hombres de
negocios que tendrán nuevos nichos de
mercado que explotar y por ende, se
generarán múltiples fuentes de
ocupación.
Recientemente la Agencia de Intercambio
Comercial del Gobierno Norteamericano US
Trade Representative (USTR), llevó a
cabo la revisión anual donde califican
a todos los países con relación
al cumplimiento de la propiedad intelectual y
con gran satisfacción, El Salvador
debido a sus múltiples empeños,
quedó fuera de la lista de naciones
infractoras, liberándonos de severas
sanciones.
Pero estas buenas noticias también
nos preocupan; si nos fijamos bien, en todas
ellas juega un papel muy importante la
propiedad intelectual y debemos considerar
que para los estadounidenses no existe el "No
Free Lunch" (no hay almuerzo gratis), y estos
beneficios de la ley ICC quedan sujetos al
respeto afectivo a los derechos de la
propiedad intelectual.
Conocemos muy bien, por haber colaborado
profesionalmente en las mesas de
negociaciones respectivas, las denominaciones
de origen, solución de controversias y
el capítulo relativo a la propiedad
intelectual del TLC a celebrarse con
México, que como parte importante del
acuerdo debemos acatar fielmente.
El no aparecer en la lista de
países infractores de la propiedad
intelectual no significa que estamos a salvo
por siempre. Por el contrario, tenemos el
compromiso de dar buenas señales de
que el país libra enormes batallas,
para merecer tal calificación.
Y eso no es todo, el 15 de abril de 1994
se firmó el Acuerdo de Marrakech, que
creó la OMC (Organización
Mundial del Comercio), ratificado por la
Asamblea Legislativa salvadoreña el 9
de marzo de 1995, y cuyo anexo 1-C es el
Acuerdo Sobre los Aspectos de los Derechos de
Propiedad Intelectual Relacionados con el
Comercio, conocido como ADPIC-TRIPS, que
entró en vigencia para El Salvador el
1 de enero de 2000, y que obliga a modificar
las leyes de propiedad intelectual de acuerdo
con sus disposiciones.
Sigamos adelante, ¿cómo anda
El Salvador con las leyes que protegen las
marcas, nombres comerciales y señales
de propaganda? Desde 1968 existe el Convenio
Centroamericano para la Protección de
la Propiedad Industrial, que aplica a todos
los países del área, excepto
Honduras. Ante el fracaso de la
aprobación del Protocolo de
Modificación a dicho convenio, firmado
en San Salvador en 1994, los señores
ministros de Economía del Istmo, el 17
de septiembre de 1999, acordaron en San
José, Costa Rica, denunciar dicho
Tratado y que cada país redactara su
propia ley.
¿Qué avances hay? Sabemos que
Guatemala y Nicaragua están en el
proceso de aprobación en sus
respectivos congresos y que en Costa Rica
entró en vigencia la nueva ley, la que
se aplicó de inmediato, pero
posteriormente comprobaron que el convenio
centroamericano no había sido
denunciado, y tenían vigentes 2 leyes.
Menudo lío se ha armado y más
de algún caso irá a parar a la
famosa Sala 4 costarricense.
En nuestro país, debido a que las
cosas de palacio caminan muy despacio,
finalmente se nombró una
comisión, la que hizo un buen trabajo
y presentó el proyecto al Ministro de
Economía. Luego apareció otro
proyecto con patrocinio foráneo, y
finalmente ya se cuenta con un documento
único para ser enviado al Salón
Azul.
Por si esto fuera poco, conforme al
ADPIC-TRIPS los países miembros
están sujetos a verificación
por parte de la OMC, si cumplieron el
compromiso de adecuarse a la normativa
internacional, lo que se hace por medio de la
revisión ministerial, donde cada
país expone sus logros, o
voluntariamente como lo ha hecho El Salvador,
que el próximo mes de junio espera la
misión que practicará in situ
el primer examen.
No hay duda alguna, esta tarea
titánica tiene que aparecer como punto
prioritario en la agenda del Estado
salvadoreño; el Órgano
Ejecutivo debe elaborar proyectos, actualizar
borradores, revisar tratados, probar a la OMC
que efectivamente ha cumplido, etc., y
preparar todo un paquete para la Asamblea
Legislativa a quien espera una delicada y
urgente faena que exige poner toda la
atención a tan especializada
materia.
Por nuestra parte, los abogados que
trabajamos en este campo tenemos el
ineludible compromiso de colaborar para que
El Salvador tenga buenas leyes de propiedad
intelectual, que le permitan ser líder
en el área centroamericana, y se
convierta en el punto de desarrollo e
inversión económico que todos
ansiamos y necesitamos.
* Dr. en
Derecho