Jueves 1 de junio


La Nota del Día
 

30 de Mayo de 2000

O se defienden, o sucumben

La proyección a la ciudadanía de las políticas y realizaciones del actual gobierno ha sido pobrísima, al extremo que muy pocos comprenden su rumbo y sus propósitos. La oficina de información, para llamarla de alguna manera, no pasa de contar sus historias, sin dar argumentos a favor de las posturas adoptadas, o esforzarse por mover a la opinión pública a su favor. Se reacciona en lugar de asumir un liderazgo.

Esto es particularmente grave, debido a la embestida propagandística de la oposición radical, que quiere socavar y hasta revertir muchos de los logros de los gobiernos de ARENA. Las privatizaciones efectuadas, los tímidos pasos de modernización, las políticas monetarias y la desregulación, quedan casi al descubierto, sin que se monte una campaña para explicar, y convencer, de sus bondades.

Falta, desde luego, que los sectores y empresas que han surgido con las privatizaciones expongan y defiendan lo que hacen, para colocar en su correcta dimensión y perspectiva lo medular de su actividad. Los salvadoreños deben enterarse a cabalidad en qué consiste y les beneficia la desregulación y desburocratización de servicios, como son la telefonía y el régimen de pensiones; más importante aún, tienen que comprender cómo la competencia obliga a los proveedores de servicios y bienes diversos, a mejorar calidades y mantener sus precios.

Para muchos, el problema se deriva de que el propio gobierno no está del todo claro respecto a los alcances y significado de lo que es una economía abierta, la forma de superar los esquemas dirigistas y estatizantes del pasado, y de cómo es necesario que las partes del cuerpo social armonicen entre sí para obtener un crecimiento vigoroso. Pasivamente, el Ejecutivo tolera las truculencias en la aplicación de las leyes de parte del Poder Judicial, y no combate a fondo la demagogia de los partidos políticos de oposición.

Dejen de reaccionar y tomen la delantera

No se acaba de percibir que la función informativa del gobierno va más allá de narrar lo que se hace, sino que consiste en articular una defensa y presentación de las políticas económicas y sociales que se adoptan. Los informadores, desde tal ángulo, deben pensar a fondo los temas y darles cuerpo y coherencia; es necesario que tengan mucho de filósofos, de economistas, de historiadores y de gente inmersa y conocedora del quehacer de la población.

El gobierno, por las circunstancias y tragedias por las que hemos pasado, es el responsable principal de preservar lo que es una sociedad libre, que se puede deteriorar, o llegar casi al colapso, si la guerra de la propaganda la ganan los opositores. Después de la catástrofe que sobrevino a El Salvador cuando la pandilla de ladrones asumió el poder en los años perdidos, los pobladores deberían tomar más conciencia de la amenaza que pende sobre sus cabezas, y no dejarse seducir por cantos de sirena. Pero esto ocurrirá al estar sólo reaccionando a los pasos del otro, en vez de tomar la delantera en la batalla de las ideas.

La lección de marzo no debe pasar inadvertida: cuando ineptos manejan el mensaje de una presidencia y el partido vinculado a ella, se abren las puertas al contrario. Hay que depurar a fondo ese sector de la administración, además de que se requiere de un muchísimo mayor liderazgo.


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