Vista de
Súperman
¡Aleluya! Albricias y enhorabuenas!.
He descubierto que entre mi caudal de defectos
múltiples, tengo un punto a mi favor, no
soy ningún super héroe pero tengo
vista de Súperman.
Por Daniel Rucks del
Bo
E-mail: daniel@dpto2.com
Y
esa vista me sirve, no para desenmascarar
malechores ni perseguir a Lex Luthor, sino para
analizar seres humanos con solo mirarlos.
¡Aleluya! Albricias y enhorabuenas! Me
basta echar una rápida mirada para
diferenciar al sincero del hipócrita, al
honesto del tramposo, al amigo de verdad del
amigo circunstancial. Puedo distinguir al
discreto del charlatán, al que
empuña la rosa del que empuña la
daga (que posteriormente, como es lógico,
clavará en mi espalda).
Mi super visión es tan efectiva que
puedo diferenciar al ser humano del motorista de
bus, al civil del gorila, al correcto del
político, al trabajador del ocioso, al
humilde del gerente, al vendedor del cliente, al
menos delincuente del más
delincuente.
Puedo con una simple mirada detectar al
estafador entre la gente de buenas intenciones,
al asesino entre los inocentes, al torturador
entre sus víctimas, al demagogo entre sus
escuchas, al suicida entre la muchedumbre, al
ostentoso entre quienes tienen sus pies en la
tierra.
Pero no sé si tan aleluyas, ni
albricias ni enhorabuenas. También mi
vista de Súperman me permite mujer de mi
vida, detectar tus mentiras en medio de tus
verdades, tus te quiero sinceros entre un mar de
te quiero circunstanciales, tus dudas entre tus
verdades, tus incertidumbres entre tus
incertidumbres, tus ganas de abrazarme entre tus
parquedades, y tus palabras de amor entre tus
múltiples silencios.
Creo que definitivamente nada de aleluyas, ni
albricias ni enhorabuenas, mi vista de
Súperman ya no es un super poder, es una
verdadera desgracia... Me permite ver demasiada
realidad y me está asesinando la
fantasía...
Señor, ¿no me podrías
volver un poco más miope en ese
aspecto?