Un verdadero
Palacio
Los trabajos de restauración del
Palacio Nacional están muy avanzados.
Noventa de los ciento cuatro salones ya fueron
reparados por completo y se tienen grandes
planes para abrirlo al público
- Liz
Aguirre
- El Diario
de Hoy
El
Palacio Nacional es una de las esturcturas
arquitectónicas más
representativas de El Salvador. En su interior
se han vivido pasajes de la historia muy
importantes para el país, ha sobrevivido
terremotos, incendios y otros accidentes. Es un
símbolo testimonial y referencial del
pasado republicano y el presente
democrático de este país.
Además, se ha constituído como
parte del Patrimonio Histórico y
Político de El Salvador.
Debido a la gran importancia de este
monumento nacional es que desde 1991 se
encuentra en restauración. Según
la Arquitecto Gilda de Landaverde, encargada del
proyecto, se estudió el edificio por dos
años y para 1993 se iniciaron los
trabajos. Ella es quien coordina cada una de las
actividades que se realiza en el Palacio.
En un principio, el techo era el que
necesitaba con urgencia ser reparado. El agua
estaba dañando pinturas murales y pisos
del interior. "El agua que estuvo aquí
interminablemente entrando es lo que
dañó más todo el edificio",
dice la aquitecto.
Condiciones que tenía el edificio
Después del terremoto de 1986, el
Palacio Nacional fue reparado de los
daños sufridos. La arquitecto Landaverde
explica que el edificio fue "reparado" no
"restaurado". "Para tocar un edificio de estos
tiene que ser una persona que sepa de
restauración", apunta.
En esos años, 1987 y 88, se
procedió a hacer trabajos que si bien
repararon el edificio, causaron pérdida
de murales completos.
"Después de esa reparación ya
no les dieron dinero. Menos mal, si no hubieran
seguido", destaca Landaverde. Con los trabajos
realizados, se terminaron de sacar las
últimas oficinas de gobierno que
habían quedado en su interior.
Entonces, el edificio quedó casi solo
con el archivo general de la nación, que
todavía está ahí.
El problema era que con el edificio sin
habitar, nadie se preocupaba por su
mantenimiento.
Cuando inició CONCULTURA, el proyecto
principal que desarrollarían era el
rescate del Palacio Nacional. El equipo de
restauración comenzó trabajando
los techos, incluso antes de terminar el
diagnóstico, pues era urgente proteger el
interior del edificio.
La segunda etapa fueron las paredes
exteriores del palacio. "Aparentemente, el
edificio ya pintado y restauradas las paredes de
afuera todos creyeron que ya estaba terminado,
pero no", apunta la arquitecto. Además,
las paredes exteriores estaban agrietadas y es
ahí donde pasan las estructuras
metálicas que sostienen buena parte del
edificio, por eso la urgencia de reparar. "Lo
que hicimos fue cubrirlo bien y sellarlo, para
que lo de adentro se conservara", apunta
Gilda.
Por otra parte, cada vehículo pesado
que pasa en las calles laterales al palacio
produce un minisismo que con el tiempo va
dañando las estructuras del edificio. Por
eso se ha pedido que se retire de esas calles el
transporte pesado. "Lo que va haciendo es
poniendo en deterioro todos los materiales",
dice la arquitecto.
Trabajos realizados
Depués de restaurar y reparar el
exterior del Palacio Nacional, se
procedió a trabajar en el interior del
edificio. "Ahorita vamos con noventa salones,
pero son 104", asegura la arquitecto. Los
salones principales del palacio son el rojo, el
amarillo, el azul y el rosado, ubicados en los
cuatro puntos cardinales.
Gran parte de los salones del palacio
aún conservan la pintura original que se
les dio. Bajo muchas capas de pintura, aplicadas
a través de los años, se han
encontrado murales originales, por lo que se ha
tratado de uniformar la pintura nueva con la
antigua.
"Primero se limpia químicamente y
luego manualmente porque cuando se llega a la
capa original ya no se le puede echar cosas
químicas porque se arruina", explica
Landaverde. Para aplicar la pintura nueva, en la
mezcla se trata de que el color sea igual al
original y no se cubren las partes originales
que están en buenas condiciones. Eso si,
se trata de que lo nuevo no se confunda con el
original.
Cada salón tiene un mural diferente,
un techo diferente e incluso una lámina
de diferente tipo. ¿Quién hizo eso?.
"Pues en la historia sólo dice un
señor Sánchez", dice la
arquitecto. Según sus investigaciones, en
aquella época había
catálogos donde venían los tipos
de decoración y al parecer se tomaron de
ahí.
Toda la lámina decorada del techo
estaba bajo muchas capas de pintura. Estas se
retiraron y se comenzó un trabajo de
búsqueda de los colores exactos para
pintarlos nuevamente. En muchos casos
está la pintura original. Otras
láminas presentan una técnica de
pintura más elaborada.
Pieza por pieza, salón por
salón fueron estudiados para saber
qué tipo de intervención se le iba
a hacer. Por ejemplo, en el Salón Azul se
ha restaurado desde los curules de los 30
diputados que lo ocupaban antes, hasta las
aplicaciones en yeso de las paredes. El mural
que mostraba el escudo de El Salvador,
había sido bajado y cortado con sierra,
pero fue restaurado y colocado en su lugar
nuevamente.
Costos y proyectos
"Hasta ahora van como 20 millones de colones
invertidos", afirma la arquitecto de Landaverde.
Eso incluye los materiales utilizados, personal
técnico, etc.
Según la arquitecto aún faltan
dos años para completar la
restauración.
Una vez terminado, el palacio se
convertirá en un Centro Nacional de
Historia, que también albergará el
archivo general de la República.
"Tendrá centro de documentación y
de acopio de historia y a la vez la
exposición de la historia", dice
Landaverde.
Actualmente, un grupo de historiadores
trabaja en diseñar la secuencia
histórica que se va a mostrar en el
museo.
Esto serviría para que gente que no
conoce la historia del país, al entrar al
palacio, pueda aprender sobre lo acontecido en
El Salvador a través del tiempo.
Dentro de la parte histórica
también entrará el edificio del
Palacio Nacional, cuándo se
construyó, todos sus detalles, los
accidentes y por supuesto la
restauración.
Además, ya se planea un libro que
cuente todo lo que ha implicado la
restauración del Palacio Nacional, paso a
paso, con láminas, informes,
diagnósticos, etc.
Historia del palacio
Durante el gobierno del Capitán
General Gerardo Barrios surgió la idea de
hacer un Palacio Nacional y se designó el
área de su construcción. Los
trabajos se realizaron entre 1866 y 1870. Se
trataba de un edificio de dos niveles, de
mampostería el primero y de madera y
lámina el segundo.
El 19 de noviembre de 1889, un incendio
redujo a escombros esta primera
construcción, perdiéndose
además el valioso Archivo
Histórico Nacional y muchas obras de
arte.
El actual Palacio Nacional fue construido
entre 1905 y 1911 y deseñado por
José Emilio Alcaine. El edificio ha sido
sede todas las oficinas públicas. En un
año se armó toda la estructura
metálica, que fue traída de
Hamburgo en Alemania, por lo que, según
la historia, se hizo una gran fiesta en el patio
de lo que sería el palacio.
La construcción continuó en los
siguientes años y se realizó de
ladrillo refractario, que aislaba el calor para
evitar que se incendiara otra vez. "Este palacio
tenía que ser contra sismos y contra
incendios. Entoces le metieron la estructura
metálica antisísmica y le metieron
las paredes de ladrillo refractario", explica
Landaverde.
El costo del edificio en esa época,
según la arquitecto Landaverde, fue de un
millón de colones; toda la
decoración costó dos millones
más.
A este palacio no le sucedió
ningún accidente hasta el terremoto de
1986, cuando resultó dañado. Eso
si, como el edificio albergó oficinas
públicas se iba modificando según
las necesidades de los que ahí
trabajaban.
El objetivo del equipo que trabaja en la
restauración es dejar el Palacio Nacional
tal y como fue construido en 1911.
Curiosidades del Palacio Nacional
Los nombres de los cuatro salones principales
responden únicamente al color del que
están pintados. Así, hay azul,
rojo, amarillo y rosado.
El verdadero Salón Azul está
dentro del Palacio Nacional, pues ahí fue
la sede de la Asamblea Legislativa hace muchos
años. Cuando la asamblea se mudó a
su nuevo edificio, se llevaron el nombre.
Según investigaciones
históricas, el Salón Rosado se
pintó de ese color en la época del
presidente Lemus, pues su esposa, Doña
Coralia, quería trabajar y le
pidió al presidente que le acondicionara
un lugar para hacerlo. Así, se
pintó de rosa el salón y
además se le pintaron pequeños
murales con flores blancas y rosadas.
Cada uno de los salones tiene pintura,
murales, pisos y cielos decorados
diferentes.
El palacio tiene cuatro tipos diferentes de
láminas, porque en la época de la
revolución industrial se buscaba la
aleación de metal perfecta. Unos
hacían aleación con estaño,
con plomo, o con aluminio, para ver cuál
era la que menos se corroía y la que
más duraba. La mayoría
venía de Bélgica.
Los vidrios incrustados en algunas de las
puertas de los salones principales son de
cristal de roca vicelados a mano.
En el Salón Rojo se encuentran las
pinturas de los presidentes que tuvieron que ver
con el palacio, que también se han
restaurado. Por ejemplo, Francisco
Morazán, quien siempre abogó por
la unión centroamericana. Prueba de ello
son las cinco araucarias sembradas en el patio
del palacio.
Quien estrenó el Palacio Nacional fue
el presidente Manuel Enrique Araujo, a quien
asesinaron en un parque y velaron en el mismo
palacio.
Aunque Gerardo Barrios ya estaba muerto
cuando se construyó el segundo Palacio
Nacional su influencia se hizo sentir. Hacia
1905, en pleno auge del café, la Asamblea
Legislativa promovió un decreto en el se
establecía que por cada quintal de
café que se exporte se destinaría
un colón para la construcción del
nuevo palacio. Y el auge del café se le
debe a Gerardo Barrios, pues fue él quien
inculcó la siembra del café.