Domingo 23 de julio

























Evangelio para domingo

Marcos 6, 30-34

Ovejas sin pastor

Al volver los apóstoles donde estaba Jesús le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.

Jesús les dijo: "Vámonos aparte, a un lugar retirado, y descansarán un poco".

Porque eran tantos los que iban y venían que no les quedaba tiempo ni para comer. Y se fueron solos en una barca a un lugar despoblado.

Pero la gente vio cómo se iban, y muchos cayeron en la cuenta y se dirigieron allá a pie. De todos los pueblos la gente se fue corriendo y llegaron antes que ellos.

Al desembarcar, Jesús vio toda aquella gente y sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas sin pastor. Y se puso a enseñarles largamente.

Jesús: Cercanía de Dios

"Le contaron todo..."

El pasaje del fin de semana anterior relataba la misión que Jesús confiere a sus discípulos. El texto de hoy profundiza el tema del pastor, de aquel que tiene una responsabilidad hacia los otros.

Los apóstoles vuelven con ganas de contar todo. La experiencia había sido rica y valía la pena comentarla. Cumplida una etapa de su tarea, ellos se agrupan en torno al Señor para hacer un balance de lo realizado...

"Vengan... aparte..."

El Evangelio de Marcos nos presenta dos escenas cargadas de ternura y humanismo.

La primera: Jesús se muestra como maestro solícito hacia sus discípulos. Con firmeza y ternura los invita "a descansar un poco", porque las inquietudes eran muchas "y no les quedaba tiempo ni para comer"..., un rasgo muy humano de parte de Jesús que es necesario valorar en toda su sencillez y significado.

"Se puso a enseñarles..."

La segunda: Las gentes acudieron de todas partes, llegando incluso antes que ellos al sitio al que se dirigían.

De nuevo, Marcos presenta una reacción profundamente humana de Jesús. Al ver a aquellos

que se acercaban, deseosos de escuchar la Palabra, el Señor "sintió compasión de ellos".

Se acabó el descanso prometido y merecido. Ante quienes estaban "como ovejas que no tienen pastor", el Señor es sensible; por eso "se puso a enseñarles muchas cosas...".

"Y nosotros..."

Los rasgos de Jesús que el Evangelio de Marcos nos presenta hoy son detalles que no podemos dejar pasar inadvertidos los que nos decimos discípulos suyos hoy: Observamos como tanto el retorno de sus apóstoles como la visita de la gente provocan en Jesús sentimientos fuertes de ternura y profundidad humana.

Eso sí, aprendamos también que para quienes deben dar testimonio del Evangelio no hay "lugar solitario"; esto lo saben todos los que toman en serio su labor pastoral. Sobre todo si se trata de los pobres y pecadores, aquellos que no interesan a nadie. De ellos se ocupó en primer lugar Jesús. Él vino sobre todo por los últimos de la sociedad; les presta atención, incluso interrumpiendo su legítimo descanso. ¡Son sus predilectos! ¿Son los nuestros?

P. Sixto Alfonso Flores, Sdb


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