Domingo 23 de julio


Por favor, use bien mi dinero

No sé quién establece prioridades, pero me choca que se gaste medio millón de colones en "poner bonita" una área de la Asamblea Legislativa, mientras el Instituto Nacional de El Sauce, como muchos otros del país, carece de local propio.

Por Alfonso Rivera

Pocos compartirán las ideas de los "Padres de la Patria", que contratan a dedo a hijos o amigos para que trabajen como asesores o técnicos, mientras tantas personas con preparación superior y capacidad real buscan trabajo, sin encontrar. Pero así son las cosas en este pobre país. Una amable lectora de Sonsonate llamó disgustada por las nuevas disposiciones legislativas hechas en favor de los mismos diputados, mientras las necesidades de quienes los llevaron "a la guayaba" son archivadas por falta de fondos.

Las preguntas

Nuestra lectora preguntaba ¿En qué trabajo, por enorme que resulte la carga laboral, el empleado tiene derecho a ordenar comida a diario con dinero del patrono? No. Si usted quiere comer camarones, debe sacar su billetera, no la de los contribuyentes. Algunos de estos 84 afortunados señores dicen que los gastos en la Asamblea son para que el diputado tenga una posición digna, de acuerdo con sus funciones. Deduzco que la educación es indigna, ya que no importa que millares de niños reciban clases bajo los árboles, sin pizarras o en peores condiciones.

Aún no comprendo lo que significa ser funcionario público. Me da la idea de que se trata de ofrecer mucho (y aprovechar mucho), mientras se da poco a los patrones (quienes pagamos sus sueldos). Quizás por eso aún no me explico las razones por las que cuando se quieren pedir explicaciones a funcionarios de Salud sobre problemas de insuficiencia renal en la zona oriental, "casualmente" no están en su oficina, fueron a San Salvador, están en una reunión o en cualquier parte que les permita no cumplir con su obligación de informar sobre el trabajo que realizan.

Lo más triste: Un empleado de la dependencia estatal explicó (bajo el ruego del anonimato por miedo a ser despedido), que todos habían recibido órdenes de que sobre ciertos temas de interés público, no tenían que dar información. ¡Viva la libertad de expresión! Pienso que a muchos funcionarios les resulta más fácil esconderse y luego hablar mal de un medio de comunicación, que aceptar su responsabilidad en determinado tema (¿Le duelen los oídos cuando se siente aludido?). Me encanta. Estamos tan acostumbrados a estas cínicas actitudes, que no pasamos de escuchar con escepticismo y esperar los nuevos abusos de poder que cometan para aprovechar bien sus períodos en los cargos. El Salvador necesita de funcionarios honestos con urgencia. De personas interesadas en mejorar las condiciones de vida de sus vecinos y no de enriquecerse con los sacrificios ajenos. Hacen falta más personas responsables que muestren verdadero interés en atender problemas y no en reclamar cuando se le señalan fallas. Suerte que no todos son así. Hay alcaldes, jefes de policía, jueces y otras personas que sí saben para qué les pagan. Es fácil conocerlos. Son los que no viven de forma ostentosa, no usan los autos "nacionales" para provecho propio (con justificaciones estúpidas) y que no se recetan prestaciones. Tienen otra característica: Son muy pocos.


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'00] [Portada] [Planeta Alternativo]