Por favor, use bien
mi dinero
No sé quién establece
prioridades, pero me choca que se gaste medio
millón de colones en "poner bonita" una
área de la Asamblea Legislativa, mientras
el Instituto Nacional de El Sauce, como muchos
otros del país, carece de local propio.
Por
Alfonso Rivera
Pocos
compartirán las ideas de los "Padres de
la Patria", que contratan a dedo a hijos o
amigos para que trabajen como asesores o
técnicos, mientras tantas personas con
preparación superior y capacidad real
buscan trabajo, sin encontrar. Pero así
son las cosas en este pobre país. Una
amable lectora de Sonsonate llamó
disgustada por las nuevas disposiciones
legislativas hechas en favor de los mismos
diputados, mientras las necesidades de quienes
los llevaron "a la guayaba" son archivadas por
falta de fondos.
Las preguntas
Nuestra lectora preguntaba ¿En
qué trabajo, por enorme que resulte la
carga laboral, el empleado tiene derecho a
ordenar comida a diario con dinero del patrono?
No. Si usted quiere comer camarones, debe sacar
su billetera, no la de los contribuyentes.
Algunos de estos 84 afortunados señores
dicen que los gastos en la Asamblea son para que
el diputado tenga una posición digna, de
acuerdo con sus funciones. Deduzco que la
educación es indigna, ya que no importa
que millares de niños reciban clases bajo
los árboles, sin pizarras o en peores
condiciones.
Aún no comprendo lo que significa ser
funcionario público. Me da la idea de que
se trata de ofrecer mucho (y aprovechar mucho),
mientras se da poco a los patrones (quienes
pagamos sus sueldos). Quizás por eso
aún no me explico las razones por las que
cuando se quieren pedir explicaciones a
funcionarios de Salud sobre problemas de
insuficiencia renal en la zona oriental,
"casualmente" no están en su oficina,
fueron a San Salvador, están en una
reunión o en cualquier parte que les
permita no cumplir con su obligación de
informar sobre el trabajo que realizan.
Lo más triste: Un empleado de la
dependencia estatal explicó (bajo el
ruego del anonimato por miedo a ser despedido),
que todos habían recibido órdenes
de que sobre ciertos temas de interés
público, no tenían que dar
información. ¡Viva la libertad de
expresión! Pienso que a muchos
funcionarios les resulta más fácil
esconderse y luego hablar mal de un medio de
comunicación, que aceptar su
responsabilidad en determinado tema (¿Le
duelen los oídos cuando se siente
aludido?). Me encanta. Estamos tan acostumbrados
a estas cínicas actitudes, que no pasamos
de escuchar con escepticismo y esperar los
nuevos abusos de poder que cometan para
aprovechar bien sus períodos en los
cargos. El Salvador necesita de funcionarios
honestos con urgencia. De personas interesadas
en mejorar las condiciones de vida de sus
vecinos y no de enriquecerse con los sacrificios
ajenos. Hacen falta más personas
responsables que muestren verdadero
interés en atender problemas y no en
reclamar cuando se le señalan fallas.
Suerte que no todos son así. Hay
alcaldes, jefes de policía, jueces y
otras personas que sí saben para
qué les pagan. Es fácil
conocerlos. Son los que no viven de forma
ostentosa, no usan los autos "nacionales" para
provecho propio (con justificaciones
estúpidas) y que no se recetan
prestaciones. Tienen otra característica:
Son muy pocos.