Domingo 23 de julio


Al pan, pan, y al vino, vino
Algo más que una ruidosa banda de guerra
"Viento, campos y caminos, Distancia, qué cantidad de recuerdos, de infancia, amores y amigos, Distancia, que se han quedado tan lejos..." (Alberto Cortez)
Mario Gilberto González *

"Bachilleres, que su Instituto sea reconocido por el ejemplo y la calidad humana de ustedes mismos más que por una ruidosa banda de guerra".

Estas palabras han resonado en mi mente por casi veinte años como ex-alumno del Instituto Nacional "General Francisco Menéndez". La frase nos la regaló otro ex-alumno, René Martínez Antonio, nuestro querido profesor de física y matemática, en una de sus últimas clases a los que ya casi nos graduábamos.

El profesor Martínez Antonio nos hablaba de lograr algo más trascendental porque en ese tiempo se comenzaba a temer que la única fama que le iba a quedar al Instituto era la de su banda de guerra y sus cachiporristas, pues estaban pasando los tiempos de la disciplina, el rigor y los "Primeros Bachilleres de la República".

En la memoria están los nombres de profesores como Doris Ramírez (siempre filosofando), Pedrito Martínez, los esposos Flores, el señor Montejo, doña Conchita (con su modo de mamita), la señora de Márquez (una sentida declamadora) y otros que se me escapan de la memoria pero no del corazón. El trato era más de familia que de profesores-alumnos.Eran los tiempos en que se entraba desde séptimo grado al Tercer Ciclo del Menéndez para salir graduado del Instituto. Por eso considero que fue un error haber separado a las dos instituciones y luego cerrar el Tercer Ciclo anexo.

Cómo olvidar a los profesores del anexo, entre ellos la señora de Magaña (que creyó en mí), doña Concepción de Muñoz (que me aconsejó mucho), la señora de Monterrosa (siempre con la sonrisa espontánea) y el tenaz ingeniero Víctor Fuentes, también ex-alumno, master matemático y físico y Primer Bachiller del INFRAMEN nocturno en la década del sesenta, que también creyó en mí.

El INFRAMEN significa la primera novia (que quizá nunca supo que lo fue), la música "disco" de Barry Manilow, Donna Summer y John Travolta, los recreos apacibles guitarreando canciones de Joan Manuel Serrat, Alberto Cortez y José Luis Perales o los calurosos ensayos en la Rondalla y en la Orquesta con don Daniel Ramírez, don Ricardo Franco o José María Deleón, y los diez minutos que me quedaban para llegar a tiempo a marcar mi entrada a este Diario.

Recuerdo que otro sabio mentor nuestro, el profesor Carlos Rodolfo Canizález, también nos instaba a mantener el prestigio del plantel, sobre todo cuando escuchaba que ya para entonces la chicos de la banda de guerra hacían sus ejercicios coreando obscenidades.

Ese quizá fue el aviso de la llegada de las Siete Plagas. Simple y sencillamente las secuelas de la guerra, tales como la pérdida de valores, el desorden y la violencia generalizada, comenzaron a socavar las bases de décadas de excelencia.

Contrario al sueño de nuestros maestros de entonces, el INFRAMEN ahora ya no se reconoce por sus disciplinados estudiantes y su banda de guerra. Ahora ese nombre se asocia con pandillas, desórdenes y desconfianza.

De repente, el INFRAMEN se ve envuelto en peleas de "maras", que llegaban hasta el ataque con piedras y armas de fuego. Un terremoto averió las instalaciones. El recelo llevó al cierre del Tercer Ciclo.

Ahora hay un renovado esfuerzo de fortalecer a la institución y convertirla en lo que era antes: el primer centro de enseñanza media del país.

Para reflexión nuestra es importante notar que quien ha tomado la iniciativa es alguien que no ha pertenecido a la institución, aunque se ve que la quiere y la respeta como cualquiera que haya salido de sus aulas: se trata de la Ministra de Educación, Evelyn Jacir de Lovo.

Esto significa también que los salvadoreños, indistintamente de si estuvieron relacionados al Instituto o no, están preocupados por ayudar a su recuperación, a diferencia de muchos de nosotros que nos volvimos indiferentes todos estos años.

Fue memorable la reunión que celebramos ex-alumnos de diferentes promociones en 1985, con motivo del Centenario del Instituto. Había desde bachilleres recién graduados hasta venerables representantes de las promociones de los años 20 y 30. Con los alumnos, marchamos por San Salvador hasta llegar al antiguo local del Instituto en la Alameda Juan Pablo II, donde hoy en la Alcaldía.

Quizá este es el momento del volver a encontrarnos, de volver a marchar y de llegar hasta nuestro Instituto para levantarlo. El llamado es para ex-compañeros de todas las promociones, entre ellos los ahora doctores Julio César Gallardo y Carlos Ponce, los ingenieros Darío Sandoval y Mario Navas, los licenciados Mario Angel Alejandro y Patricia Fuentes de González, la Dra. Isabel Rodríguez, el Dr. Salvador Nelson García, el coronel Alan del Cid y el ex-presidente Molina, entre otros, para decir, como en aquellos tiempos, "INFRAMEN sólo uno, y como él, ninguno".

* Declarado "Ex-Alumno Distinguido" en 1995.


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