Domingo 2 de julio


Urge en nuestro país
Al rescate de la educación
Carolina Salazar de Tobar*

Educar a un pueblo, es enseñarle a ser auténticamente libre. Pero pensemos por un momento, ¿cómo podríamos rescatar entonces la educación y hacer buen uso de ella, para lograr esa ansiada libertad?, ¿sería posible conseguirlo?

El Ministerio de Educación está llevando a cabo considerables esfuerzos en la búsqueda de una mejora significativa dentro de la gestión educativa, los cuales a mi criterio, podrían resultar muy beneficiosos, siempre y cuando, se logren mantener firmes a pesar de los inconvenientes y obstáculos que puedan irse presentando en el camino, todo por supuesto, con el afán de que la calidad en la educación de nuestro país, pueda verse mejorada sustancialmente.

En especial, llama mi atención dentro de la agenda de acción que el Ministerio tiene, el punto relacionado a la capacitación y formación del personal docente, la cual para que cumpla verdaderamente su objetivo, tendría que buscarse ante todo que sea de carácter integral, pues es necesario hacer mención de que la influencia que un maestro pueda ejercer como modelo y como líder dentro de su grupo de educandos, tiene un alcance inimaginable. De este modo, la generación madura (adultos), impone patrones educativos a la generación en formación (niños y adolescentes), por lo tanto, si los profesores tienen el tan necesario crecimiento personal, además de los conocimientos y las técnicas oportunas para poder ejercer y desarrollar un buen plan educativo, el impacto y los resultados que obtengan, serán más efectivos.

Ahora bien, ¿qué podemos hacer nosotros? A través de una buena cantidad de actividades formativas, las cuales he tenido el privilegio de dirigir, me ha sido posible darme cuenta que la educación como ciencia y como sustento de los más notables desarrollos, es para muchos una concepción limitada y restringida a los primeros años de la vida de una persona. ¡Tremenda equivocación! Tenemos que empezar a pensar ya de una forma diferente. Nos encontramos actualmente, dentro de un marco en el cual, desde toda perspectiva, el capital intelectual y el nivel general de educación, van cobrando cada vez más, una mayor importancia en el desenvolvimiento efectivo de todo ser humano.

La educación bajo ninguna circunstancia, deberá ser una actividad relacionada a una sola etapa de la vida, sino más bien, habrá que luchar para que ésta tome su verdadero lugar, convirtiéndose en un proceso permanente a través de todas las edades y fases de la vida humana.

El hombre crece y se convierte en adulto. Esta es una de las más notables oportunidades que toda persona tiene de utilizar su inteligencia y su voluntad, en pro de la búsqueda de un educarse continuamente, lo cual le permita a su vez, ir adquiriendo la capacidad para mejorar su calidad de vida, en todo el sentido que la palabra tiene. La educabilidad es una de las capacidades y distinciones fundamentales del ser humano.

Cada día que vivimos, es un regalo maravilloso, y una grandiosa oportunidad para continuar desarrollándonos a través de la formación de nuevos y mejores hábitos, costumbres, actitudes, destrezas y habilidades, lo cual nos permita una preparación cada vez más plena y satisfactoria, estando así en una mejor capacidad para hacerle frente de manera óptima, a los grandes retos que se tienen que enfrentar hoy en día. Las naciones más desarrolladas lo han entendido muy bien, y por ello, el área educativa en esos países, no es simplemente "algo de mucha importancia", si no más bien "vital", ya que han comprendido que en la formación constante de su gente, va de por medio la vida misma de la nación, su auténtica libertad, su marcado adelanto o su funesto estancamiento.

Todos tenemos la capacidad de influir en un determinado momento, en la formación para bien o para mal de una persona. Es así como nos convertimos en "modeladores". Si nuestros pensamientos, sentimientos y acciones son positivos y constructivos, seremos "modeladores de excelencia", y el logro de esto, tiene sus raíces más profundas en el nivel de educación alcanzado.

El hombre empieza a educarse en el vientre de su madre y termina su proceso educativo con la muerte, y más aún, después de que fallece, éste puede si se lo ha propuesto, haber dejado con su vida un valioso legado, el cual siga influyendo en la adecuada formación de sus semejantes.

*Consultora y capacitadora empresarial.

Email: caroltobar@telemovil.com


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