- Urge en
nuestro país
- Al rescate de la
educación
- Carolina
Salazar de Tobar*
Educar a un pueblo, es enseñarle a ser
auténticamente libre. Pero pensemos por
un momento, ¿cómo podríamos
rescatar entonces la educación y hacer
buen uso de ella, para lograr esa ansiada
libertad?, ¿sería posible
conseguirlo?
El Ministerio de Educación está
llevando a cabo considerables esfuerzos en la
búsqueda de una mejora significativa
dentro de la gestión educativa, los
cuales a mi criterio, podrían resultar
muy beneficiosos, siempre y cuando, se logren
mantener firmes a pesar de los inconvenientes y
obstáculos que puedan irse presentando en
el camino, todo por supuesto, con el afán
de que la calidad en la educación de
nuestro país, pueda verse mejorada
sustancialmente.
En especial, llama mi atención dentro
de la agenda de acción que el Ministerio
tiene, el punto relacionado a la
capacitación y formación del
personal docente, la cual para que cumpla
verdaderamente su objetivo, tendría que
buscarse ante todo que sea de carácter
integral, pues es necesario hacer mención
de que la influencia que un maestro pueda
ejercer como modelo y como líder dentro
de su grupo de educandos, tiene un alcance
inimaginable. De este modo, la generación
madura (adultos), impone patrones educativos a
la generación en formación
(niños y adolescentes), por lo tanto, si
los profesores tienen el tan necesario
crecimiento personal, además de los
conocimientos y las técnicas oportunas
para poder ejercer y desarrollar un buen plan
educativo, el impacto y los resultados que
obtengan, serán más efectivos.
Ahora bien, ¿qué podemos hacer
nosotros? A través de una buena cantidad
de actividades formativas, las cuales he tenido
el privilegio de dirigir, me ha sido posible
darme cuenta que la educación como
ciencia y como sustento de los más
notables desarrollos, es para muchos una
concepción limitada y restringida a los
primeros años de la vida de una persona.
¡Tremenda equivocación! Tenemos que
empezar a pensar ya de una forma diferente. Nos
encontramos actualmente, dentro de un marco en
el cual, desde toda perspectiva, el capital
intelectual y el nivel general de
educación, van cobrando cada vez
más, una mayor importancia en el
desenvolvimiento efectivo de todo ser humano.
La educación bajo ninguna
circunstancia, deberá ser una actividad
relacionada a una sola etapa de la vida, sino
más bien, habrá que luchar para
que ésta tome su verdadero lugar,
convirtiéndose en un proceso permanente a
través de todas las edades y fases de la
vida humana.
El hombre crece y se convierte en adulto.
Esta es una de las más notables
oportunidades que toda persona tiene de utilizar
su inteligencia y su voluntad, en pro de la
búsqueda de un educarse continuamente, lo
cual le permita a su vez, ir adquiriendo la
capacidad para mejorar su calidad de vida, en
todo el sentido que la palabra tiene. La
educabilidad es una de las capacidades y
distinciones fundamentales del ser humano.
Cada día que vivimos, es un regalo
maravilloso, y una grandiosa oportunidad para
continuar desarrollándonos a
través de la formación de nuevos y
mejores hábitos, costumbres, actitudes,
destrezas y habilidades, lo cual nos permita
una preparación cada vez más plena
y satisfactoria, estando así en una mejor
capacidad para hacerle frente de manera
óptima, a los grandes retos que se tienen
que enfrentar hoy en día. Las naciones
más desarrolladas lo han entendido muy
bien, y por ello, el área educativa en
esos países, no es simplemente "algo de
mucha importancia", si no más bien
"vital", ya que han comprendido que en la
formación constante de su gente, va de
por medio la vida misma de la nación, su
auténtica libertad, su marcado adelanto o
su funesto estancamiento.
Todos tenemos la capacidad de influir en un
determinado momento, en la formación para
bien o para mal de una persona. Es así
como nos convertimos en "modeladores". Si
nuestros pensamientos, sentimientos y acciones
son positivos y constructivos, seremos
"modeladores de excelencia", y el logro de esto,
tiene sus raíces más profundas en
el nivel de educación alcanzado.
El hombre empieza a educarse en el vientre de
su madre y termina su proceso educativo con la
muerte, y más aún, después
de que fallece, éste puede si se lo ha
propuesto, haber dejado con su vida un valioso
legado, el cual siga influyendo en la adecuada
formación de sus semejantes.
*Consultora y capacitadora empresarial.
Email: caroltobar@telemovil.com