Aún
no hay soluciones
Peatones y vendedores
se disputan las aceras
Las aceras y calles invadidas por ventas
ambulantes, en San Miguel, generan conflictos
entre los ciudadanos y comerciantes
- San
Miguel
- Cristian
Zelaya
- El Diario
de Hoy
Decenas
de migueleños salen a diario de sus
casas, se persignan y toman el camino rumbo al
centro de la cabecera. En sus mentes, la
incertidumbre reina. ¿Saldré vivo de
ese lugar?, es la pregunta.
Visitar el ombligo de la ciudad
migueleña es toda una aventura. La gente
no solo debe bordear la variedad de ventas
ambulantes que funcionan en las aceras, sino
también los vehículos que circulan
sin precaución por la zona.
A eso suman, la presencia de rateros que los
acechan para sorprenderlos en el momento
propicio y las prostitutas que gustan del
desorden para ofrecer su mercancía.
En lo que va del año, las autoridades
de Tránsito Terrestre de San Miguel han
reportado seis personas atropelladas en el
sector comercial de la localidad, tres de las
cuales fallecieron.
Para los comerciantes, estorbar el paso
peatonal significa obtener el sustento diario de
ellos y sus familias. No importan las
inclemencias del tiempo o los peligros que
corren al laborar en esas condiciones, lo
primordial es el dinero.
En el centro de San Miguel, los vendedores se
mantienen en la Segunda, Cuarta y Sexta calles,
el parque David J. Guzmán, Catedral y las
avenidas aledañas.
De las opiniones
José Luis Pineda Mendoza, uno de los
ciudadanos afectados por el desorden comercial,
afirma que hizo de su visita al parque
Guzmán, una costumbre. Lastimosamente, el
paseo ya no es nada alentador. "Es necesario
liberar las aceras de ventas. A diario vengo al
parque y he visto personas atropelladas. No
quisiera ser noticia", reflexionó.
Napoleón Alemán, ejecutivo de
ventas de una empresa privada que funciona en el
centro de San Miguel, comentó que cierto
día estuvo a punto de ser "aplastado" por
un bus de la Ruta 88, cuando se enfrentó
a los obstáculos en cuestión.
"Traté de esquivar las cajas de gaseosa
de una venta de comida y me lancé a la
calle justo cuando venía el bus. Por poco
me hacen torta", expresó.
Del otro lado de la moneda, Paula
Benítez, vendedora del parque
Guzmán, sostiene que la necesidad los ha
llevado a vender en las calles por falta de un
empleo estable y seguro."Pagamos una vez al
año impuestos de las fiestas patronales",
recalcó la mujer.
Ella, como la mayoría de comerciantes,
alegó que Wilfredo Salgado, alcalde
municipal de San Miguel, les aseguró
durante la campaña pre electoral que
tendrían un puesto y que no se movieran
de su lugar.
De igual forma, opinó Silvia de Reyes,
otra de las vendedoras, con referencia a las
promesas de campaña de Salgado.