Una última
lectura
Una mañana un anciano caminaba por
un parque, con su rostro serio, como quien
está sumergido en meditaciones. Fue
entonces cuando vio y escuchó algo que lo
hizo estremecerse y que de inmediato lo hizo
llorar.
Por Telena
Ibarra
Su
llanto era tan profundo y conmovedor que una
mujer se le acercó y le preguntó:
"¿Por qué llora?" y el anciano sin
dejar de llorar le contestó: "Porque
ahora me doy cuenta que es la primera vez que
escucho cantar a los pájaros".
¿Por qué esperamos tanto?
¿Por qué deseamos ser jóvenes
hasta que estamos viejos? ¿Por qué
decimos que vamos a dar hasta que seamos ricos?.
Yo ya no quiero esperar más. Todo lo que
tengo es un día.
¿Qué esperamos? ¿Esperamos a
que los males desaparezcan? La Madre Teresa de
Calcuta decía: "Si nos preocupamos mucho
por nosotros mismos no tendremos tiempo para los
otros" y Leon Tolstoi decía: "Cuando
descubres una llamada para hacer el bien y la
escuchas y la practicas te estás
convirtiendo en benefactor de la humanidad". Por
eso, ya no esperes, empieza hoy. Yo, el hoy es
lo que tengo. Esta columna, este espacio de
papel y tinta donde nos encontramos, no
sé cuándo volverá. Tal vez
vuelva dentro de unas semanas o más, eso
no es importante. De cualquier manera te queda
mi sonrisa, mi sed por la lectura y mi
agradecimiento.
Solo quiero terminar con un sueño que
tuve y que literalmente fue como lo narro.
Estaba un grupo de amigos reunido en una casa
para resolver un problema pero no encontraba la
solución y uno de ellos, el que
necesitaba la solución, comenzó a
insultarlos por su incapacidad y a
señalar los defectos de cada uno.
Entonces la mamá, se acercó y le
dijo: "Sí, es cierto que no pueden
resolver el problema pero pensá en lo que
tenés, los que están aquí
son tus amigos. ¿Qué les das? Los
que están hoy aquí son tus amigos
de verdad". ¿Por qué cuento esto?
Porque me han soportado con mis altas y bajas,
con mis necedades y mis anhelos.
Hay que seguir leyendo, hay que seguir
buscando lo que cada uno busca en los libros
porque hay que ser un poco exploradores, navegar
entre páginas para descubrir otros
mundos. Quién sabe si al final encuentras
lo que te llene. Lee, lee, lee y yo mientras
leo, leo, leo que leo.